Puigdemont afronta la oferta de diálogo enrocado en la bilateralidad

El presidente catalán insiste en no acudir a la Conferencia de Presidentes pero Junqueras sí irá hoy al Consejo de Política Fiscal

GRA094 BARCELONA, 29/11/2016.- El presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, poco antes del inicio este mediodía de la reunión semanal del Gobierno catalán. EFE/Quique García
GRA094 BARCELONA, 29/11/2016.- El presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, poco antes del inicio este mediodía de la reunión semanal del Gobierno catalán. EFE/Quique GarcíaQUIQUE GARCÍA (EFE)

Carles Puigdemont enviará a sus consejeros a los foros sectoriales que convoque el Gobierno central, pero él no tiene intención de acudir a la Conferencia de Presidentes prevista para el mes de enero. El presidente catalán se ha enrocado en su demanda de una relación bilateral con el Ejecutivo central ante la operación diálogo’ emprendida por la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría. Ayer le llovieron presiones en el Parlamento catalán y en el Congreso para que acepte la propuesta y asista al encuentro de todos los presidentes autonómicos para defender los intereses catalanes.

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Pero Puigdemont no prevé acudir. Entiende que asistir a ese encuentro es la antítesis del planteamiento en el que se ha instalado en las últimas semanas, puesto que demanda una relación directa con el Gobierno central. Esa fue su respuesta cuando ayer, uno tras otro, los presidentes de los grupos parlamentarios de Ciudadanos, PSC y PP le reclamaron que acudiera a la Conferencia de Presidentes. En cambio, sí se verá el viernes con el nuevo delegado del Gobierno en Cataluña, Enric Millo, ungido como la mano derecha catalana de Sáenz de Santamaría. Su vicepresidente y consejero de Economía y Hacienda, Oriol Junqueras, sí asistirá hoy al Consejo de Política Fiscal y Financiera convocado por el ministro Cristóbal Montoro.

“Nos hemos ganado con justicia un diálogo bilateral de política de Estado”, reclamó Puigdemont ayer en sede parlamentaria. El presidente catalán tomó una posición alejada del resto de formaciones. Asumió la necesidad de diálogo ante la petición de la CUP de que evite las ofertas del Gobierno central, temerosa que esa vía acabe con el referéndum y el proceso constituyente. Tampoco se avino a las propuestas de Ciudadanos, PSC y PP de acudir a la Conferencia de Presidentes, al considerar que un foro que lleva cuatro años sin convocarse no da garantías de nada. Así que Puigdemont puso condiciones a un diálogo que él mismo demanda que no tenga límites: bilateralidad y que se pueda hablar de todo, el referéndum incluido. Y dejó claro que “un anuncio de diálogo no es diálogo”.

La operación diálogo sigue su curso con nuevas apelaciones a “ensanchar sus cauces” e invitaciones a hablar y negociar casi todo. Ese diálogo recurrente es el gran “método e instrumento” de trabajo para muchas materias pendientes pero no sobre el referéndum de independencia. Fue la respuesta ayer en el Congreso de Santamaría a los planteamientos de Francesc Homs, el portavoz del Partit Demòcrata Europeu Català (PDECAT). La vicepresidenta recordó a Homs y también a la diputada del PSC, Meritxell Batet, que el Ejecutivo afronta esta etapa con la mejor disposición y sin predeterminar “carriles”, en alusión al interés del dirigente nacionalista por tratar solo del citado referéndum, pero con el límite claro de que la soberanía nacional es un asunto que compete a todos los españoles y que el Ejecutivo central debe velar por la “concordia de todos”.

Compromiso inversor

Lo que sí se permitió Santamaría fue relatar a Homs que el Gobierno central está dispuesto a asumir algunas demandas casi históricas en Cataluña, como la mejora de las inversiones y en especial de las ferroviarias. La vicepresidenta detalló ahí que sí se contempla ya el Corredor Mediterráneo, el acceso al puerto de Barcelona y la lanzadera del puerto al aeropuerto de El Prat. Esas dos últimas inversiones deberían estar ya desencalladas e incluso en obras.

Santamaría está tan enfrascada en ese mensaje del diálogo que ha impuesto en este inicio de su segundo mandato Rajoy que asegura que la batería de su teléfono móvil no le llega ningún día a mediodía. Afirma estar en contacto casi diario con casi todos los presidentes autonómicos, de todos los partidos y también de la Generalitat catalana. Así ha negociado en estas últimas jornadas la convocatoria para mediados de enero de la Conferencia de Presidentes autonómicos, que consideran el foro más importante para dialogar en la nueva legislatura de asuntos no solo bilaterales sino que afectan al conjunto del Estado.

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