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Carmena dejará en Navidades un carril por sentido en Gran Vía y cerrará el centro al tráfico privado

El Consorcio de Transportes desconoce la medida y asegura que no se ha consensuado

Miles de personas han acudido hoy al centro a hacer sus compras.

El Ayuntamiento de Madrid, dirigido por Manuela Carmena, cerrará la Gran Vía y parte del centro a los vehículos privados 22 días del mes de diciembre y los ocho primeros de enero. La iniciativa pretende dar más espacio al peatón durante las fiestas de Navidad. En la Gran Vía se habilitará un carril por sentido, en el centro de la calzada, y el resto se destinará a los peatones, salvo en el tramo entre la calle de San Bernardo y la plaza de España, donde, en sentido plaza de España, habrá dos. El gobierno municipal cree que estas fechas son las indicadas para "testar" su "nuevo concepto" de movilidad.

La peatonalización de "gran parte" de la Gran Vía es uno de los deseos de la alcaldesa. Esta Navidad, este proyecto tendrá un adelanto parcial, cuando en 22 días de diciembre y los primeros ocho del mes de enero de 2017 la principal arteria de la capital se vaciará de coches particulares.

El Ayuntamiento ha anunciado un plan para limitar el acceso a los vehículos privados al centro, cerrando al tráfico privado la Gran Vía y las calles de Atocha y Mayor entre el 2 y el 11 de diciembre. La misma situación se vivirá el fin de semana del 16 al 18 y del 23 de diciembre al 8 de enero, durante las 24 horas del día.

El plan prevé la ampliación de las aceras para los peatones en la Gran Vía, manteniendo paradas de transporte público. También se reservarán los carriles centrales de esta calle a los vehículos colectivos y a coches autorizados. Los privados no autorizados no podrán circular, tampoco, por las calles de Atocha y Mayor.

Durante esas jornadas podrán circular los residentes, los titulares de plazas de aparcamiento, las taxis, motos, bicicletas, autobuses municipales, así como los vehículos con distintivo "cero emisiones". Los agentes podrán dejar pasar a algunos turismos no autorizados por "razones de interés general o necesidad urgente inaplazable".

El equipo de Carmena explica este cierre de la Gran Vía al coche privado como la expresión de una búsqueda de "otra movilidad, repitiendo experiencias anteriores, pero aprovechando fechas de alta ocupación peatonal. "Estas fechas son indicadas para testar con la ciudadanía el nuevo concepto de Gran Vía que se está planificando", señala una nota municipal.

Este cierre se debe, según el Ayuntamiento, a la falta de capacidad de los carriles disponibles para asumir la demanda de tráfico en esas fechas. De hecho, también están previstas restricciones o cortes puntuales en la calle de Segovia, entre la ronda de Segovia y Puerta Cerrada. La velocidad máxima en la Gran Vía se limitará a 30 kilómetros por hora.

Controles de acceso

Policía Municipal y Agentes de Movilidad establecerán, en principio, controles de acceso y paso o circulación en los siguientes puntos: Plaza de España, Plaza de Cibeles, Plaza de la Independencia, Plaza de Cánovas del Castillo (Neptuno), Glorieta del Emperador Carlos V, Glorieta Puerta de Toledo, Plaza de San Francisco el Grande, Calle Mayor, Calle Bailén.

Según reza la nota municipal: "Podrán circular por las zonas limitadas al tráfico privado los residentes en las calles de acceso restringido o titulares de plazas de aparcamiento en las mismas, los taxis, motos y ciclomotores, bicicletas y ciclos".

Una decisión "unilateral"

El Consorcio de Transportes manifestó que la Comunidad, responsable de este organismo, desconoce cuáles son los planes municipales, al tiempo que insistío en que la medida se ha tomado de manera "unilateral". "En momento alguno se ha informado o comunicado nada al Consorcio sobre la intención de cerrar la Gran Vía de cara a coordinar un posible refuerzo de metro", subrayaron fuentes del organismo que coordina los transportes públicos en Madrid.

Por su parte, Inés Sabanés, delegada de Medio Ambiente y Movilidad, destacó que la relación con el consorcio es "magnifica", y que "por supuestos hablaremos y nos coordinameremos" para asegurar un refuerzo del transporte en esos días.

Fuentes policiales reconocieron la dificultad que supondrá "este operativo", porque les "obliga a destinar entre 60 y 70 agentes al día, además de montar ocho puntos fijos para evitar que los vehículos accedan a la zona restringida".

Las restricciones al tráfico afectarán también a los aparcamientos al aire libre de las motos, que no podrán ser dejadas en las aceras de toda la Gran Vía, la Red de San Luis y la plaza del Callao, así como en los carriles de circulación habilitados provisionalmente para uso peatonal. No obstante, el Ayuntamiento destinará zonas concretas señalizadas para el estacionamiento de esta clase de vehículos.

La Gran Vía se cerró al tráfico por última vez el pasado septiembre, con motivo del Día Europeo sin Coches. Entonces, el Consistorio abrió a los peatones los carriles centrales entre las calles de San Bernardo y de Hortaleza. Sin embargo, con respecto a ese cierre, el Ayuntamiento subraya que la restricción navideña conllevará algunas novedades. Estas son la reducción del ancho de los carriles (en septiembre fue un carril y medio, y en diciembre y enero será solo uno); la ausencia de un vallado de finalización de tramo, y la creación de un espacio "ajustado" en cada acera, para una mejorar de la comprensión del itinerario peatonal.

Los empresarios critican el corte del Consistorio

Amara Santos

La decisión del Ayuntamiento de cerrar parte del centro de la ciudad al tráfico durante la Navidad trae polémica. Los comerciantes de la zona afectada están en desacuerdo. El gerente de la asociación Apreca —calles de Preciados, Carmen, Arenal y adyacentes—, José Luis de Lucio, defiende que todo lo que supone una restricción de acceso al centro complica la actividad económica. "Habrá una disminución de las ventas en las tiendas, algo nada positivo", explica.

El acceso al perímetro interior del centro se cerrará durante 24 horas, algo que sorprende al gerente. "No nos oponemos a que se facilite la viabilidad a los peatones, pero se necesitarían horarios concretos para las restricciones", afirma. Los horarios de carga y descarga autorizados —de 23.00 a 11.00 horas— también preocupan a los vendedores. "Este horario complica el aprovisionamiento diurno de los comercios y es insuficiente. Los negocios que abren a las diez tendrán que esperar por las mercancías durante una hora", aclaran.

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