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Una cueva gastronómica cultural en el Liceo

El teatro abre un nuevo espacio con los chefs Roca como asesores

La Matança, uno de los espacios gastronómicos de la Ópera Samfaina del Liceo.
La Matança, uno de los espacios gastronómicos de la Ópera Samfaina del Liceo.

No es un restaurante, pero se comen platos elaborados, no es un teatro pero es un espacio escénico en el que se representan cosas, no es un espectáculo audiovisual pero la imagen resulta envolvente. Es una “chaladura”, en palabras de Franc Aleu, el artista que ha concebido el diseño de Ópera Samfaina, un nuevo espacio que ha ganado el Liceo de Barcelona. Y no es pequeño: 950 cuadrados que estuvieron ocupados por una cafetería, una librería y espacios interiores de trabajo del teatro. Una cueva que se adentra en las entrañas del teatro en la que la música y la ópera también estarán presentes. Ópera Samfaina es el conjunto de cinco zonas: La Vermuteria, Rocambolesc —la heladería marca de la casa de Jordi Roca— , la Odissea, la Diva y el Mercat. Todos han sido diseñados por Aleu, escenógrafo de óperas que colabora con la Fura dels Baus y autor de la película El Somni conjuntamente con los hermanos Roca, del Celler de Can Roca. Los chefs se han involucrado asesorando la puesta en escena y contenido gastronómico de Odissea, el espacio más espectacular de la Ópera Samfaina —y también el más caro, no bajará de 40 euros— que se abrirá la próxima semana. 16 comensales se sentarán en una mesa circular dentro de una sala completamente aislada que asemeja un mini teatro y rodeada con pantallas en 360 grados que mostrarán una película de 20 minutos sobre la historia de la gastronomía catalana. “Hemos querido participar asesorando pero no cocinando”, matizaba Joan Roca. “Es una experiencia ocio gastronómica animada”, resumía Jordi Armengol, de la firma Tast Barcelona que ha sido la promotora del nuevo espacio y la que ha afrontado la inversión de 4,2 millones de euros que ha costado. El Liceo ingresará un alquiler anual de 220.000 euros. Más allá de los números, el director general del Liceo, Roger Guasch, argumentó que se optó por esa propuesta hace tres años —y no por una tienda de ropa deportiva o un restaurante normal— porque consideraron que aportaba un “plus cultural al propio teatro y al entorno de La Rambla”.

“Se podría decir que es una historia surrealista y transgresora en principio dirigida a un público local porque explica elementos de la gastronomía catalana”, resumía su promotor.

Lo que se puede asegurar es que Ópera Samfaina es un espacio que impacta: se accede por unas escaleras negras y un pasadizo que relata cinco escenas de un imaginario creado para ir introduciendo algunos de los productos estrella: el aceite de oliva, las anchoas, la escalivada y los embutidos para culminar en un cuadro, denominado Catalactic en el que no cabe más representación kitsch de Barcelona. La Vermuteria es el primer espacio que se encuentra antes de iniciar el descenso y es una oferta variada de tapas.

Sotomar, de productos del mar.
Sotomar, de productos del mar.

Los que quieran hacer una degustación en Diva —que es el centro de la Ópera Samfaina— ocuparán unas mesas circulares con un sistema audiovisual que muestran la esencia de los platillos que van a degustar. Lo que denominan la “experiencia completa” pagarán entre 25 y 30 euros. De momento, la consumición mínima es de 19 euros. En esa cueva del Liceo también hay varias barras temáticas: la del vino y el cava y otra de cervezas. Continuando con el paseo a través de la cueva se accede al Mercat: unas barras gastronómicas temáticas, también con una escenografía que no deja indiferente. La del Sotomar, de productos del mar, es una recreación del mar, la Matança está presidido por un techo atiborrado de butifarras y todo tipo de embutidos de cerámica. Hespérides es el espacio de la huerta, Cataláctic el de los quesos y Dolça Catalunya reune la oferta de dulces. Como última gamberrada antes de salir de la Ópera Samfaina hacia la calle de Sant Pau han colocado un inmenso caganer que premia con una tifa —de chocolate— a quien acierte introducir una pelota de tenis en su boca. Una pequeña zona de productos de alimentación y un prolijo merchandising de todo tipo de gadgets alusivos al espacio pone punto final al paseo.

Los que lo han promovido consideran que es un espacio orientado hacia el público local. “Es difícil pensar que vengan turistas porque esto no es un restaurante típico de menú. Aunque puede ser un lugar interesante para otro tipo de visitante de la ciudad, como los congresistas, más interesados en conocer productos de la gastronomía catalana”, apuntaba una de las personas que estará detrás de las barras que integran la Ópera Samfaina. El aforo máximo del local es de 220 personas. “Se piensa en una capacidad máxima para poder ofrecer en buenas condiciones un producto que es de calidad”, señalaba Armengol. Lo que es seguro es que la visita al espacio será una experiencia singular.

El caganer que despide al visitante de la Ópera Samfaina.
El caganer que despide al visitante de la Ópera Samfaina.