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La Fe de Valencia prueba por primera vez la impresión 3D en una operación de corazón

Los cirujanos pueden preparar la intervención sobre el corazón de silicona

Hospital La Fe de Valencia. Ampliar foto
Hospital La Fe de Valencia.

La impresión 3D permite obtener un órgano idéntico al del paciente con una textura similar. Los cirujanos pueden preparar la intervención sobre el corazón de silicona, manipularlo, medirlo, encajar la prótesis más adecuada y ensayar diferentes técnicas. En el hospital La Fe de València acaban de utilizar esta técnica en un paciente real.

El doctor José A. Montero, director del área de Enfermedades Cardiovasculares del hospital La Fe, el ingeniero Manuel Martínez del Fab lab UPV y José María García, de la empresa Valida Innovation, exploran las posibilidades de la impresión en tres dimensiones para cirugía cardíaca. El programa Napoleón incluye también los departamentos de simulación y radiología del hospital. Montero asegura que el 3D “es una nueva arma, permite operar de forma más precisa porque tienes un modelo morfológico idéntico del interior del corazón o de las arterias y venas, lo que no ves con las técnicas de imagen lo tienes en tus manos. Va a servir en el campo del diagnóstico, de la cirugía y de la docencia”.

En julio han pasado de la teoría a la práctica. Martínez y García recuerdan que “desde el hospital nos avisaron de que tenían un caso urgente, que el tiempo corría en contra y nos preguntaron si podíamos imprimir un corazón real. Nos pusimos a trabajar enseguida”. En cuestión de 48 horas los ingenieros adaptaron el software de la impresora que tienen en la universidad a los datos que enviaba el hospital y pusieron la máquina trabajar. Los cirujanos querían ver y tocar la parte interna del corazón dañado, exactamente el lugar donde iba la prótesis, para tener un modelo en las manos donde hacer un trabajo previo. El doctor Montero explica que al hacer la intervención sobre el mismo corazón que se iban a encontrar les permitió ser muy precisos, no hubo sorpresas. “Cuando abrimos íbamos sobre seguro”.

La máquina es una impresora que permite crear un objeto en tres dimensiones utilizando siliconas de textura similar a los tejidos del corazón. Para generar la copia, la máquina necesita la información más precisa. El equipo de investigación trata de establecer qué técnica de imagen aporta una información tridimensional más exacta en cada caso.

Los datos del software llegan directamente de las medidas que se obtienen con el TAC, el ecocardiografía o la tomografía. Begoña Igual, especialista en Imagen Cardíaca de Eresa y miembro de grupo de regeneración y trasplante cardíaco del Instituto de Investigación de La Fe, se encarga de esta parte de la investigación. “Se trata de una tecnología que afecta al procesado de las imágenes y no a la adquisición por lo que los pacientes no se someten a más exploraciones o a más radiación de la habitual”.

Para Begoña Igual la impresión 3D supone una nueva presentación de las pruebas radiológicas, “para explicarlo podríamos decir que hace unos años se le daba al paciente un sobre con sus radiografías, después un CD y ahora podríamos darle una impresión 3D”. El equipo desarrolla parte de su investigación buscando nuevos materiales. “Ahora utilizamos un material parecido al maquillaje de las películas de cine”, comenta Martínez.

García asegura que la bioimpresión es el siguiente paso. Sustituir siliconas por células. “Los japoneses ya trabajan en ello. Es una solución en las prótesis para niños. Los niños crecen y las prótesis se quedan pequeñas, hay que volver a operar, si hacemos prótesis con bioimpresión se funde con el cuerpo y crecen juntos”.

Después del primer éxito con paciente real de cirugía cardíaca continúan trabajando en otras áreas de la medicina. Ya han colaborado con el servicio de traumatología moldeando las placas personalizadas para un paciente con tumor de húmero y para otro que necesitaba una sustitución de pelvis.

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