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Un dron protege Benidorm

La Policía Local de la ciudad alicantina vigila desde julio las playas con este dispositivo

Agentes de la Policía Local de Benidorm con el dron que sirve para vigilar el litoral.

Un dron patrulla la bahía de Benidorm y el cercano parque natural de la Serra Gelada desde el pasado 1 de julio. Cuatro agentes de la Policía Local de esta turística localidad alicantina se encargan de pilotar esta aeronave no tripulada capaz de desplazarse a 70 kilómetros por hora y con una autonomía de vuelo cercana a la media hora. “Fuimos de los pioneros, pero desde entonces otros municipios españoles han incorporado drones en sus patrullas de vigilancia”, explica Carlos López, Intendente jefe del Servicio de Playas de la Policía Local del Ayuntamiento benidormí, que durante los meses de verano dobla o triplica su población con la llegada de miles de turistas.

Conocidos, sobre todo, por su uso militar, fotográfico o aficionado, los drones se han puesto al servicio de fines tan loables como la cooperación al desarrollo, la prevención y respuesta a los desastres o la vigilancia de áreas de difícil acceso. Sirven para detectar bañistas en apuros, embarcaciones a la deriva y sospechosas columnas de humo que alertan de posibles incendios en el cercano parque natural, con acantilados de más de 300 metros de altura y donde hay reductos de vegetación de un valor excepcional.

El mes que el dron lleva en servicio ha permitido identificar más de una situación de riesgo, expone Carlos López, que destaca las ventajas de que el aparato sobrevuele barrancos y otras zonas de difícil acceso. “Nos ha venido bien. Por ejemplo, el otro día localizamos un barco a la deriva y, gracias al dron, comprobamos que la embarcación procedía del club náutico de Benidorm e iba sin tripulantes en su interior”, explica el intendente jefe.

Los cuatro policías asignados al servicio han sido instruidos para pilotar este dron, cuyo precio puede superar los 5.000 euros, pues cuenta con una cámara dotada de un potente zum que permite una gran visibilidad.

Según el Ayuntamiento alicantino, funciona con la última tecnología, pesa algo menos de dos kilogramos, puede operar a más de 500 metros de altura, y tiene sensores antichoque, GPS y vuelo de retorno automático si, por casualidad, perdiera en alguna ocasión la señal. Los vuelos de este aparato pueden ser manuales o programados, según requiera el servicio, e incluso permite trazar itinerarios y hojas de ruta, explicaron con todo lujo de detalles los responsables municipales en la presentación del artilugio hace exactamente un mes. El dron no sobrevuela nunca las cabezas de la gente que está en la arena, cumpliendo así con la normativa de la Agencia Estatal de Seguridad Aérea. Cuando los policías lo ponen en funcionarmiento, lo hacen desde una lancha zódiac del Servicio de Playas.

Estos drones no están todo el tiempo en funcionamiento, precisa Carlos López. Generalmente salen un par de veces por la mañana y otras tantas por la tarde. Vuelan unos 15 minutos cada vez aunque pueden mantenerse prácticamente el doble de tiempo en el aire. También se emplea cuando hay algún aviso de emergencias para comprobarlo in situ y con una rapidez difícil de imitar con los medios de transporte habituales. El dron chequea la situación en segundos y los agentes deciden el protocolo de actuación o avisan a otros servicios de emergencias si fuera el caso. El alcalde de Benidorm, Toni Pérez, ha destacado su utilidad para vigilar los espectaculares acantilados de Serra Gelada y otros rincones del litoral.

Tecnología accesible

El uso de drones ha cundido y con escaso tiempo de diferencia —ya sea un poco antes o un poco después— otros Ayuntamientos españoles lo han incorporado. Con independencia de quién fue el primero, municipios de Asturias, Andalucía, Murcia, Cantabria y la propia Comunidad Valenciana cuentan con drones en sus servicios de vigilancia de playas. Como destacan los especialistas en esta tecnología, las aeronaves no tienen un coste económico elevado y no se necesitan muchas horas de formación para enseñar a pilotarlas. Es una tecnología accesible.

La vigilancia de playas es solo una de sus múltiples aplicaciones. Otros lugares emplean estas aeronaves no tripuladas para erradicar focos de cría del mosquito tigre o de la mosca negra, que puede transmitir más de una veintena de enfermedades. Estos aparatos llegan a lugares inaccesibles y descargan sustancias biológicas a corta distancia de posibles focos con larvas. De hecho, un dron español se encarga de soltar miles de moscas en amplias zonas de Etiopía para combatir la conocida como enfermedad del sueño, transmitida por otro insecto.

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