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Carmena baja el IBI entre un 20% y un 40% a uno de cada cuatro inmuebles

La rebaja afectará sólo a 22 barrios de la capital, aquellos en los que el precio de mercado se ha recortado más de un 20% desde 2012. En el resto, el recibo seguirá inalterado

El concejal de Hacienda, Carlos Sánchez Mato (Ahora Madrid), ha anunciado esta tarde una revisión del valor catastral en 22 barrios de la capital que permitirá bajar el Impuesto de Bienes Inmuebles entre un 20% y un 40% a 370.981 propietarios (uno de cada cuatro del total de la ciudad) de los distritos de Carabanchel, Villaverde, Usera, Villa y Puente de Vallecas a partir del año que viene. En el resto de la ciudad, los recibos no se verán afectados por esta medida.

Sánchez Mato, en un acto el pasado mes de agosto. Ampliar foto
Sánchez Mato, en un acto el pasado mes de agosto.

En 2011, el entonces alcalde Alberto Ruiz-Gallardón (Partido Popular) solicitó al Ministerio de Hacienda una ponencia de valores catastrales (sobre los que se calcula, entre otros tributos, el IBI) para ajustarlos al alza del mercado inmobiliario de la década anterior. Eso se tradujo en una subida anual del IBI del 5,7% desde enero de 2012, que seguirá hasta 2021 para acumular un alza total del 74%.

Legalmente, no es posible realizar otra ponencia general (para ajustar los valores catastrales, en este caso, al pinchazo de la burbuja inmobiliaria) hasta el año que viene. Pero sí se podía intervenir, a partir de 2016, en los barrios con mayor caída el precio de mercado. Así lo hará el Ayuntamiento, que descarta realizar una ponencia general el año que viene (cuando ya sería legal) porque la bajada de precios en el conjunto de la ciudad no es lo suficientemente pronunciada. Eso sí, no descarta llevarla a cabo si el mercado inmobiliario sigue cayendo, algo que Sánchez Mato no cree a día de hoy que suceda.

El gobierno municipal realizó un estudio para registrar la diferencia entre el valor catastral y el precio de mercado, con la idea de rebajar el primero en los casos en el que el segundo hubiera sufrido una fuerte caída. Comparó para ello los precios de mercado en enero de 2012, cuando entró en vigor la pasada ponencia de valores, con los actuales, y detectó una bajada media del 10%. Hubo casos, evidentemente, en los que el precio de mercado subió, y otros en los que caída fue “elevadísima”, superior al 40%. De media, el valor catastral es el 55% del valor de mercado de la vivienda.

22 barrios en cinco distritos

El barrio más caro: Recoletos. El más barato: San Cristobal

El precio de la vivienda cayó un 10% de media en Madrid entre 2012 y 2016, según un estudio realizado por el Ayuntamiento a partir de 14.000 transacciones notariales. En los 22 barrios afectados por la revisión catastral, este descenso fue superior al 20%, pero hubo otros en los que el precio incluso subió en estos años.

El precio medio del metro cuadrado pasó de 2.246 a 2.023 euros. El barrio más caro era en 2012 Recoletos, (4.184 euros), en el distrito de Salamanca, y sigue siéndolo, tras un alza del 7% (4.462 euros).

Los precios han subido en cinco de los seis barrios de Salamanca: Goya (3%), Guindalera (2%), Lista (3%) y Castellana (2%). También subieron en Sol (Centro; 2%); La Paz y Mirasierra (Fuencarral, 1%); Casa de Campo (9%), Valdemarín (7%) y Aravaca (6%), en Moncloa; en Canillejas (San Blas, 4%); y en cinco de los seis barrios de Chamberí: Gaztambide (6%), Arapiles (7%), Trafalgar (5%), Almagro (8%) y Ríos Rosas (1%).

El barrio más barato en 2012 era San Cristobal, en Villaverde. Aú lo sigue siendo, pero ha pasado de 1.289 a 749 euros por metro cuadrado.

La revisión parcial afectará a los 22 barrios en los que la bajada media del valor de mercado de las viviendas superó el 20% desde 2012. Se trata de Comillas, Opañel, San Isidro, Vista Alegre, Puerta Bonita, Buena Vista y Abrantes en Carabanchel: Entrevías, San Diego, Palomeras Bajas, Palomeras Sureste, Portazgo y Numancia en Puente de Vallecas; Orcasitas, Orcasur, San Fermín, Almendrales, Moscardó, Zofío y Pradolongo en Usera; Santa Eugenia en Villa de Vallecas; y San Cristobal en Villaverde.

El Ayuntamiento ha demarcado tres franjas, dependiendo de la caída del precio de mercado de las viviendas, y ha puesto ejemplos concretos de cómo afectará esta ponencia al recibo del IBI en cada una de ellas.

En San Cristobal, la caída media del precio de la vivienda desde 2012 fue superior al 40%. En una vivienda tipo de este barrio de Villaverde (60 metros cuadrados), en la calle de Benimamet, el recibo bajará de 143 euros en 2016 a 117 en 2017. Pero es que, sin esta revisión, en 2021 el recibo habría llegado a los 195 euros; con la revisión, ese año seguirá congelado en 117 euros (siempre y cuando no se aprueben nuevas rebajas del tipo, tal y como acordó el pleno municipal el pasado otoño).

En Zofío, Pradolongo, Orcasitas, Numancia, San Diego, Palomeras Bajas y Portazgo, la caída media del precio de la vivienda fue de entre el 30% y el 40%. En un piso tipo de San Diego, en el distrito de Puente de Vallecas (de 59 metros cuadrados en la calle del Monte Perdido), el recibo en 2016 será de 211 euros. Sin la revisión catastral, en 2017 habría subido a 228, y para 2021 estaría en 294 euros. Ahora quedará congelado en 206 euros.

En San Isidro, Opañel, Comillas, Vista Alegre, Puerta Bonita, Abrantes, Buenavista, Moscardó, Almendrales, Orcasur, San Fermín, Entrevías, Palomeras Sureste y Santa Eugenia, la caída media del precio de la vivienda fue de entre el 20% y el 30%. En un piso tipo de Almendrales, en el distrito de Usera (82 metros cuadrados en la calle del Amor Hermoso), el recibo en 2016 será de 272 euros; para 2021 habría ascendido a 361 euros, pero con la revisión anunciada hoy quedará en 2017 en 275 euros y en 2021 habrá subido sólo a 289 euros. En este caso no se congela el recibo, como en los dos anteriores, porque la bajada del precio de la vivienda es inferior y no ha llegado al tope fijado por la ponencia.

Nuevas bajadas del tipo del IBI a partir de 2017

El gobierno municipal de Manuela Carmena (Ahora Madrid) aprobó el pasado diciembre, con el respaldo del Partido Socialista y el voto en contra del Partido Popular y Ciudadanos, un presupuesto para 2016 que disparó el gasto social (de 516 a 640 millones) y en inversiones (de 220 a 364 millones), al tiempo que rebajaba el Impuesto sobre Bienes Inmuebles para la gran mayoría de contribuyentes. Todo ello, manteniendo los pagos previstos de la deuda heredada de Partido Popular (que gobernó entre 1991 y 2015); este año estaba previsto abonar 558 millones (amortización más intereses), pero serán más, según ha anunciado esta mañana Sanchez Mato, ante la imposibilidad de destinar a inversiones sostenibles el monto previsto (casi 300 millones) del superávit presupuestario de 2015 (atribuible a la gestión de la anterior alcaldesa, Ana Botella, del PP).

Los ingresos municipales provienen en su mayoría de impuestos y tasas, y de las transferencias del Estado dentro de los mecanismos de financiación local. Los ingresos tributarios crecieron un 4%, fundamentalmente por el incremento en la recaudación del IBI (que supone uno de cada tres euros del total de ingresos municipales) pese a la bajada del recibo para la casi totalidad de contribuyentes.

La negociación sobre el IBI fue uno de los temas de discusión política fundamentales del pasado otoño en el Ayuntamiento. Sánchez Mato intentó en un principio dotar de cierto carácter progresivo a este impuesto (es decir, vincularlo de algún modo a la renta del contribuyente, pese a que es un tributo fijado al valor de la vivienda). Pero, forzado a ello por el PSOE (que prometió en campaña una bajada del IBI), terminó por aceptar que el recibo bajara para todos los propietarios de viviendas.

Sánchez Mato intentó compensar ese descenso (finalmente, del 7%, unos 25 euros para el recibo medio) con una subida para los inmuebles de uso no residencial (comercios, oficinas, hoteles, estadios, etcétera) de mayor valor catastral (es decir, para los empresarios a los que supone con mayores recursos). El PSOE se lo impidió en el pleno de septiembre, alegando que esos empresarios pueden estar atravesando dificultades económicas, y son los que presuntamente más empleo generan).

Pero finalmente Sánchez Mato se salió con la suya: el recibo bajó para todas las viviendas (lo que supuso una caída de recaudación de 9,8 millones, a los que se sumaron 3,8 millones más por una nueva bonificación para los organismos públicos de investigación), pero subió para 6.184 inmuebles no residenciales (el 0,31%), incrementando la recaudación en 49 millones. En cualquier caso, el pleno aprobó (también contra el criterio de Sánchez Mato) profundizar en la rebaja del tipo del IBI en 2017, 2018 y 2019, hasta llegar al mínimo legal (0,4%); eso se traducirá previsiblemente en nuevas caídas del recibo en los próximos años, que se sumarán en 22 barrios al afecto de la revisión de valores catastrales.

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