Manuel Illueca, director del Instituto Valenciano de Finanzas

Valencia o los problemas de dirigir una “Administración poscorrupta”

El Instituto Valenciano de Finanzas sufrió "los vicios de la banca pública", dice su director

Manuel Illueca, director del Instituto Valenciano de Finanzas, en su despacho.
Manuel Illueca, director del Instituto Valenciano de Finanzas, en su despacho.JOSÉ JORDÁN

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Manuel Illueca (Valencia, 1970) ha vivido un año intenso como director general del Instituto Valenciano de Finanzas (IVF), el brazo financiero de la Generalitat. A la limpieza de la institución —aflorando préstamos incobrables que los anteriores gestores no habían reconocido como tales— ha sumado la puesta en marcha de su transformación. Su objetivo es convertirla en una herramienta que sirva para estimular la economía regional.

La meta de Illueca es doblemente complicada porque la banca pública tiene mala imagen en España tras el desmoronamiento de las cajas de ahorro —especialmente estrepitoso en el caso de las valencianas—. Y porque, como dirigente del Gobierno autonómico, forma parte de la cúpula de lo que denomina una "Administración poscorrupta", en la que muchos se mueven con precaución extrema para evitar encontrarse con los problemas judiciales en la que una larga lista de ex altos cargos —y funcionarios— se han visto inmersos en los últimos años. Una circunstancia que dificulta la toma y ejecución de decisiones. "No es una situación fácil", asegura.

El IVF se lanzó en el pasado a avalar a clubes de fútbol y a respaldar proyectos como la ampliación de la Institución Ferial Alicantina, que ha tenido que acabar asumiendo como pérdidas. "Muchas veces se disfrazaban de préstamos lo que eran subvenciones. Eso tenía una consecuencia, y era que se eludía el debate parlamentario. Porque un préstamo, en principio, no tienes que discutirlo en las Cortes Valencianas", afirma.

El trabajo de Illueca empezó a ser conocido hacia 2009, tras el estallido de la crisis económica, cuando publicó un documento —él era profesor en la Jaume I de Castellón— que analizaba la crisis de las cajas de ahorros desde una perspectiva entonces nueva. La expansión de las cajas fuera de su ámbito tradicional debido a la regulación laxa que obtuvieron en los años noventa disparó el riesgo asumido por las entidades, que en muchos casos terminó por hundirlas, escribió.

En el caso valenciano el proceso fue de la mano de un empeoramiento del gobierno corporativo de las cajas por el aumento de representantes políticos en los mismos, que acabaron siendo mayoría, añadía el profesor. Illueca hace un diagnóstico parecido de lo que le sucedido al IVF, cuya deuda roza los 900 millones de euros, la mayor parte de ella con la Generalitat, el Instituto de Crédito Oficial y el Banco Europeo de Inversiones: "El IVF ha sufrido los vicios de la banca pública, como el clientelismo y los préstamos concedidos a personas próximas al poder".

"El problema es que quienes venían a pedir prestado al instituto era gente conectada con la Generalitat. Y en casos así los mecanismos, digamos de análisis de riesgo, sufren una tensión. Si no hay gente profesional al frente y no se es muy cuidadoso, la banca pública es un elemento peligroso", asegura en su despacho situado en la plaza de Nápoles y Sicilia, en el casco histórico de Valencia.

A pesar de ello, la meta de Illueca consiste en convertir al IVF en un instrumento financiero potente de banca pública. Un término que en el ámbito internacional, destaca, se conoce como "promotional banks o bancos de fomento empresarial". Unas entidades que fueron muy discutidas y ahora, según el director, son vistos con otros ojos. "Se asociaban a la influencia política. Y se veían como una manera de subvencionar actividades que no tienen sentido, carecen de lógica de mercado y por tanto son un caldo de cultivo para el clientelismo", señala.

"Con la crisis se ha demostrado que hay fallos de mercado en la prestación de servicios financieros. Caminamos hacia un entorno bancario mucho más concentrado, donde habrá menos oficinas y donde muchas empresas pequeñas van a sufrir. Y ahí la banca pública puede tener un papel relevante. Existen numerosos ejemplos en la Unión Europea", prosigue.

Una de las mayores preocupaciones de Illueca es que el futuro del Instituto Valenciano de Finanzas se base en "aprender e interiorizar" los errores. "Que tenga una independencia real que blinde a la institución de la influencia política. Tiene que estar bien claro que el IVF entra en determinados sectores que estratégicamente resulten compatibles con la política del Consell porque estimulan la transformación del modelo económico de la Comunidad Valenciana. Pero debe hacerlo de manera profesional".

¿Cómo se consigue? "Midiendo riesgos y preservando el capital del instituto. Con profesionales al frente y una supervisión externa a la altura de la que tendría cualquier entidad financiera. Viendo cuáles han sido las mejores prácticas de banca pública o de banca de titularidad pública de fomento de empresas en el mundo e intentando seguir el ejemplo".

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