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Colau rechaza derribar Can Vies

El pleno de Barcelona evidencia la minoría del gobierno y la imposibilidad de construir una alternativa

La alcaldesa Ada Colau durante el pleno.
La alcaldesa Ada Colau durante el pleno.

El futuro del centro social okupado Can Vies es un clásico en los plenos del Ayuntamiento de Barcelona. Pero nunca había habido una respuesta del Gobierno tan clara como la de este viernes. Ni había llegado por parte de la alcaldesa, Ada Colau: "Estamos trabajando para hacer compatible la preservación de Can Vies y la construcción de la pasarela [de acceso al cajón de las vías de tren]". Respondía a una pregunta de Ciutadans en el tramo final de un pleno que de nuevo ha evidenciado la soledad del Gobierno en minoría. Y, al mismo tiempo, la imposibilidad del resto de grupos para construir una alternativa.


En la pregunta de Can Vies, la alcaldesa ha afirmado que el centro ocupado "es un referente cultural y político" y ha recordado que hay casos de okupas que han acabado integrándose en la red de equipamientos públicos, como el Ateneu de 9 Barris. "Nuestra voluntad es dar apoyo a proyectos que tengan retorno social positivo para la ciudad", ha dicho. Y respondiendo a las fotografías de orines en el suelo y pintadas que ha mostrado el concejal de Ciutadans, Koldo Blanco, la alcaldesa ha afirmado "que si hay problemas de civismo hay que intervenir ".

El de abril ha sido un pleno de cuestiones recurrentes (guardia urbana, guarderías, una proposición apoyando los ayuntamientos que apoyaron la declaración de ruptura, los asentamientos del Poblenou, la cobertura de la Ronda de Dalt, la reforma de la Via Laietana, los pisos turísticos...), pero no se ha tomado ninguna gran decisión. De hecho, la parte informativa y ejecutiva del orden del día se ha ventilado en una hora y 45 minutos; mientras las proposiciones, declaraciones, ruegos y preguntas de los grupos se han prolongado durante cuatro horas.

En materia de seguridad, la oposición ha reprochado a Colau y su equipo que no presenten el Plan Director de la Guardia Urbana y que dentro de su plan para contratar a 1.900 empleados no haya convocado plazas para policías y bomberos. El concejal Eloi Badia ha contestado que están estudiando "cómo hacer la convocatoria: si por temario o interadministrativa, para que en verano de 2017 pueda haber nuevos efectivos en la calle".

Uno de los puntos más esperados era la proposición de CiU a propósito de la cobertura de la Ronda de Dalt, una cuestión que los convergentes abordaron al final del mandato pasado al pactar con el PSC el presupuesto; y que ahora los socialistas han vuelto a situar en la modificación presupuestaria, con una partida de 15 millones. La proposición ha salido adelante y establece que las obras de la cobertura comiencen este mandato.

Todos los partidos han recordado que la construcción del cinturón en la época olímpica dejó una cicatriz entre los barrios de Horta y que mientras en otros distritos se ha resuelto, pasan los alcaldes y aquí no se cubre. Ante vecinos que se han presentado a la tribuna del público, la teniente de alcalde de Urbanismo, Janet Sanz, ha afirmado que no quieren "comprometerse en obras faraónicas e irrealizables, tenemos la obligación de hacer posibles los proyectos que arrancamos". "Si es un tema de dinero no haga el tranvía, que no se lo piden los vecinos", ha respondido la concejal Maite Fandos, de CiU.

En cambio, no ha prosperado la propuesta del PP, que con solo tres concejales de 41 se ha quedado solo sugerir a Colau que presente una cuestión de confianza para presentar el presupuesto. "Pido que se desbloquee la situación. O tenemos el presupuesto de esta alcaldesa, o tenemos un alcalde que no sea Colau para aprobar un presupuesto", ha dicho Alberto Fernández Díaz. El debate ha provocado, una vez más, el enfrentamiento entre el teniente de alcalde de Economía, Gerardo Pisarello, y su homóloga en el gobierno del alcalde Trias, Sònia Recasens. Esta ha reprochado a Pisarello su incapacidad "para dialogar y lograr consenso" y el concejal se ha referido a la pertenencia de Recasens a Unió, lo que según él dificulta negociar todavía más que con Convergència. Al perder la votación, Fernández Díaz ha puntualizado que prefiere estar "solo que mal acompañado".