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¿Es Tucumán una calle franquista?

Una comisión del Ayuntamiento de Alicante suprimirá los nombres vinculados a la dictadura

Rótulo de la calle Tucumán en Alicante.
Rótulo de la calle Tucumán en Alicante.

Alicante pronto tendrá un callejero limpio de nombres vinculados a la dictadura de Francisco Franco, aunque se mantendrán aquéllos que simbolizaron hechos relacionados con el régimen que designan países o regiones. Una comisión del Ayuntamiento de Alicante suprimirá los nombres vinculados a la dictadura.

El diputado Ramón Serrano Suñer estaba preso en la cárcel Modelo de Madrid a comienzos de 1937, pero logró escapar disfrazado de mujer hacia Alicante, donde el 13 de febrero embarcó en un buque de bandera argentina, el torpedero Tucumán, con destino a Marsella. Días más tarde, cruzaría de regreso la frontera para llegar a Salamanca y convertirse allí en mano derecha de su cuñado, el ya entonces líder máximo de los sublevados y futuro dictador Francisco Franco. Serrano Suñer, amigo de José Antonio Primo de Rivera, fue entre otras muchas cosas seis veces ministro, artífice del encuentro entre Hitler y Franco en Hendaya e inspirador de la División Azul que combatió junto a los nazis en el frente ruso.

A lo largo de una docena de viajes, el Tucumán sacó entre el 29 de noviembre y el siete de junio a 1.250 personas que accedían a él subrepticiamente tras refugiarse en el consulado argentino que estaba situado cerca del puerto, en el paseo del doctor Gadea.

Tras la victoria de las tropas sublevadas, las nuevas autoridades locales, presididas por el alcalde Ambrosio Luciáñez, acordaron rotular la calle "a la que los marxistas dieron el nombre de Mariana Pineda”, situada a un costado de la Diputación Provincial, con el nombre del buque argentino, “perpetuándose de este modo el testimonio de gratitud de Alicante a la gloriosa y humanitaria flota argentina”, según consta en el acta del pleno del 27 de noviembre de 1939.

De modo que una heroína de la causa republicana y símbolo de las libertades, ajusticiada a garrote vil durante la Restauración de Fernando VII, en 1831, dejó sitio a un buque aliado de la causa franquista. Por esa misma condición de aliados del bando insurrecto fue por lo que Alemania, Italia y Portugal recibieron calles en el barrio del Ensanche, mientras se ignoraba a naciones tan ligadas por diversos motivos al municipio como Inglaterra o Francia.

A pesar de su origen, lo más probable es que la calle Tucumán, nombre que designa una importante provincia argentina, perviva, si atendemos a uno de los criterios fijados la pasada semana por la comisión municipal para la aplicación de la ley de la Memoria Histórica, según el cual no se suprimirá el nombre de las calles o plazas que, “pese a pertenecer a personas o hechos del régimen franquista, incluyan a nombres geográficos (países, ciudades, lugares) que en sí mismos no tengan ninguna significación fascista”.

En Madrid existe la calle Torpedero Tucumán, que figura como denominación a eliminar en el controvertido listado que maneja el Consistorio presidido por Manuela Carmena. Preguntada al respecto, la concejal alicantina de Memoria Histórica, Maria José Espuch, evita dar su opinión, “para no condicionar las decisiones de la comisión”.

En tiempos del primer alcalde de la transición, el socialista José Luis Lassaletta, desaparecieron del callejero vías de evidente connotación facciosa, como la avenida del General Mola, hoy de la Estación. Sin embargo, pervivieron hasta nuestros días el recuerdo de otros significados militares franquistas, como el Teniente Coronel Chápuli y otros como la plaza de la División Azul o el barrio de José Antonio que la comisión es partidaria de renombrar, aunque desde el vecindario se han alzado voces discrepantes.

El Ayuntamiento pretende extender el éxito que ha supuesto lograr el apoyo unánime de todos los grupos a los criterios propuestos por la Concejalía de Memoria Histórica y Democrática para determinar los símbolos y nombres de calles que habrá que retirar o cambiar.

La propuesta plantea suprimir el nombre de las calles, plazas o vías “que incluyan a personas adscritas a organización fascista, con especial responsabilidad en la República, y el golpe militar de 1936 contra el gobierno legítimo y constitucional, y/o que hubieran tenido especial significación en hechos violentos en ese período; combatientes de la División Azul, personas adscritas al Ejército que facilitaran, permitieran o participaran en el golpe militar de 1936, así como en la posterior Guerra Civil Española".

También proponen eliminar las fechas conmemorativas de hechos relacionados con el golpe militar de 1936, la Guerra Civil, o la dictadura franquista posterior; y "personas que fueron miembros del Gobierno de la nación durante la dictadura franquista”. Con una salvedad importante: “Quedan excluidas de este listado, aquellas personas que jugaron un papel relevante en la Transición Española”.

La Comisión propone además “buscar nombres de personas republicanas que sufrieron fusilamiento inmediatamente después de la guerra, y que tuvieran cierta significación para la ciudad en aquellos momentos, para ser incluidos en calles, o plazas actuales”. Y dado que otro de los propósitos declarados del Consistorio habla de “feminizar” el callejero, puede que sea momento de recordar de nuevo a Mariana Pineda, aunque sea necesario buscarle otra ubicación.

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