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El Ayuntamiento echa el telón del Teatro Bodevil

El director del centro se queja de la falta de voluntad política para aplazar el cierre del local

Cierre del Teatro Bodevil por parte del Ayuntamiento de Madrid, este martes.
Cierre del Teatro Bodevil por parte del Ayuntamiento de Madrid, este martes.

El Ayuntamiento echó el telón del Teatro Bodevil este martes. Pasadas las 10.00, dos funcionarias municipales y seis policías locales colocaban en un lateral del recinto, en la calle del General Ordaz (distrito de Tetuán), el anuncio de su precinto. Se trata de una decisión preventiva sobre un negocio sobre el que pesan cuatro sanciones por sobreaforo impuestas entre mayo y julio de 2014, cuando gobernaba el PP. Los responsables del centro alegan que entonces el local pertenecía a otra sociedad y que tenía una actividad distinta (era una sala de fiesta). Isaac Forcada, director del teatro, se queja de que no ha habido voluntad política por parte del Gobierno municipal para aplazar una resolución que "deja sin empleo a 88 personas y a mucha más gente de forma indirecta".

Para Forcada este cierre temporal (un juez debe decidir en los próximos meses si finalmente condena al negocio a una clausura de cuatro meses) supone un "cierre definitivo". "Esta semana hemos tratado de parar todo esto. Hemos tenido respuesta de todos los grupos políticos excepto de Ahora Madrid", se lamenta. A Forcada le extraña que "nadie del equipo de gobierno" les haya recibido porque "esta alcaldesa (Manuela Carmena) ha apoyado mucho el mundo de la cultura". En este espacio, que abría de jueves a domingo, no solo se realizaban representaciones, también se podían tomar copas y se ofrecían cenas que el espectador de la obra podía contratar a su gusto. Los precios variaban entre los 15 y los 70 euros.

En opinión del director del teatro, el precinto supone el fin de un proyecto que comenzó el 8 octubre de 2014 con dos obras que aún se seguían representando y para las que había vendidas más de 2.200 entradas: La cena de los malditos y Delizia. Ahora deberán buscar un lugar alternativo para realizar la función porque no quieren dejar a nadie sin su espectáculo. Aunque no pueden representar funciones, los empleados sí pueden realizar otras actividades en el interior del edificio. Si en abril, cuando está previsto que el juez emita un veredicto, este no cierra el local, sus actuales responsables pedirían daños y perjuicios al Consistorio por su clausura preventiva. "Aunque esto ya no tiene solución", advierte Forcada.

Meses antes de que la sociedad Fuse People (actuales gestores) comenzara a dirigir el local, las autoridades habían sancionado hasta en cuatro ocasiones a los anteriores responsables del negocio, que entonces era una sala de fiesta, por sobreaforo. Forcada subraya que el Ayuntamiento, entonces gobernado por Ana Botella (PP), sancionó que en el local hubiese en varias ocasiones 450 personas (más de las permitidas), aunque alega que el aforo de riesgo estaba situado en 910. "Con el aforo actual, de 698, tampoco se sobrepasaría el máximo permitido", señala Forcada.

La realidad es que hay sanción aunque, de momento, nadie ha pagado los 36.000 euros de multas por sobreaforo, ya que la empresa que antes llevaba el actual Teatro Bodevil recurrió. "La multa se pone al espacio y ahora nos toca cumplirla a nosotros", cuenta Forcada, que al final desistió, como el resto de compañeros, de encadenarse a las puertas del edificio.

"Un desahucio en toda regla"

Varios trabajadores esperaban en el interior del recinto con pancartas como El teatro muere o El teatro es cultura. Además de esos lemas portaban un rostro serio porque, a partir de ahora, se quedarán sin trabajo. "Mira que maravilla de sitio", exclamaba una de las empleadas. Tras una pequeña sala de recepciones, se abre un espacioso lugar con una barra, mesas y, al fondo, un escenario en el que se puede encontrar un piano, por si la función lo requiere.

Trabajadores del Teatro Bodevil muestran pancartas en el interior del local clausurado. ampliar foto
Trabajadores del Teatro Bodevil muestran pancartas en el interior del local clausurado.

"Esta decisión significa un atropello en toda regla a los derechos de unos trabajadores que nos esforzamos cada día para agradar a la gente", subraya el italiano Luka Yexi, director artístico del Teatro Bodevil. En su opinión, a los políticos que roban no se les mete en la cárcel de forma preventiva. "A nosotros se nos cierra de forma preventiva, luego veremos si tenemos razón, la tenemos que demostrar". Yexi lleva casi 30 años dirigiendo obras de teatro, pero ahora se siente especialmente triste porque el esfuerzo del último año y medio no habrá "servido para nada". "A nosotros no nos ayuda nadie ni tenemos subvenciones, tendremos que volver a empezar. Esto es un desahucio en toda regla, por mucho que se hable de antidesahucios".

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