Algo huele a podrido en Barcelona

El estiércol esparcido en una explotación de El Prat de Llobregat es el origen del hedor

Barcelona huele a estiércol este miércoles.
Barcelona huele a estiércol este miércoles.Massimiliano Minocri

Vecinos, camareros, turistas y hasta los basureros de Barcelona se detuvieron el miércoles en plena calle para mirarse la suela del zapato. No. No habían pisado excrementos. El intenso hedor que a primera hora de la tarde invadió la ciudad, aunque entonces no se sabía, lo causó, según Protección Civil, las tareas de abono que se llevaron a cabo en unos campos del Parque Agrario del Llobregat. Las condiciones meteorológicas, con un anticiclón excepcional, “habrían propiciado que el olor se haya desplazado de sur a norte hacia Barcelona”, según la nota oficial. Con todo, el director del parque, Raimon Roda, lo puso en duda y en declaraciones a RNE consideró “poco razonable” que el olor por esparcir estiércol en una área de cuatro hectáreas cubriera una ciudad entera.

Técnicos de la Generalitat se desplazarán este jueves a la zona para revisar la explotación agrícola donde se realizaron los trabajos. El Departamento de Agricultura considera que “no es normal” que la peste viajara tan lejos, ya que normalmente no llega mucho más allá del campo donde se depositan los nutrientes.

El mal olor se extendió desde El Prat de Llobregat hasta la ciudad de Badalona. Olía mal en el recinto de la Feria en Gran Via, en Sants, en el Eixample, en Ciutat Vella, paseo de Gràcia, la Diagonal... y el Guinardó y Nou Barris. E igual que la fetidez se extendió por el aire, corrió como la pólvora por las redes sociales con hastags como #pestebcn, #onadadepudor y todo tipo de hipótesis, bromas y ocurrentes vinculaciones con la actualidad o la política.

Protección Civil recibió, a través del número de emergencias 112, 65 llamadas de ciudadanos alarmados por el desconocido olor. Al servicio de información 012 llegaron veinte más, pero no hubo ninguna afectación ni molestia, más allá de lo desagradable que resultaba respirar en un ambiente impregnado de pestilencia.

Mientras en el Ayuntamiento de Barcelona los teléfonos de los responsables de varias áreas echaban humo intentando que alguien supiera algo sobre el origen del olor y se revisaba el alcantarillado, el Ayuntamiento de El Prat informaba de que se había esparcido estiércol. Eso sí, no sabía si el hedor de El Prat era el mismo que el que había llegado a la capital catalana y sus alrededores. También la Autoridad Portuaria de Barcelona desmintió que la peste proviniera de los muelles.

A las tres y media de la tarde el hedor ya llegaba hasta el último rincón de la ciudad, desde a las aulas de algunas escuelas hasta el mismísimo edificio del Ayuntamiento de Barcelona, donde la peste se coló en las zonas comunes, como pasillos o vestíbulos. “Es como olor de campo”, “de queso podrido”, “de mierda de animal”, “de estiércol”, “de bolas de hierba podrida”, son algunos de los comentarios que se hicieron entorno al que fue el tema de la tarde en la capital catalana.

Muchos vecinos, aún así, no le dieron importancia, pensando que solamente olía mal en su zona. Incluso, los basureros de la misma plaza de Sant Jaume no se creían lo que está pasando: “Mira que estamos acostumbrados, pero esto de hoy no lo había visto, digo olido, nunca”, decía Francisco José con su uniforme verde y amarillo chillón.

“A ver si será una nueva clase de terrorismo”, apuntaba Verónica en pleno centro de Barcelona. De un taxi bajaba Francesca, procedente de Sant Climent de Llobregat: “Madre mía, en el campo estoy acostumbrada pero esto no lo había olido nunca”. Joaquín, el taxista, tampoco recordaba un episodio parecido, y daba fe de que el mal olor era perceptible del Besòs al Llobregat.

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