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El juez indaga los pagos de Pujol hijo a 32 dueños de cuentas en Andorra

Entre los receptores de fondos hay empresarios y miembros de familias catalanas acomodadas

Jordi Pujol Ferrusola
Jordi Pujol Ferrusola, tras el registro de una de sus casas este martes.

La información bancaria enviada por Andorra a la justicia española ha dado un nuevo brío a la investigación contra la familia Pujol por blanqueo de capitales. La documentación ha sacado a la luz transferencias cruzadas entre Jordi Pujol Ferrusola y otros 32 titulares de cuentas en ese país en los años noventa. Entre ellos hay empresarios y familias acomodadas de Cataluña, e incluso un aristócrata georgiano. El juez les ha citado a declarar como testigos para averiguar qué motivó esos traspasos, según ha podido saber EL PAÍS.

La comisión rogatoria enviada por Andorra incluye todos los movimientos bancarios del primogénito y su exmujer, Mercè Gironés, desde 1990. De esa primera época, sin registros informáticos, datan transferencias de ida y vuelta entre la cuenta de Jordi Pujol Ferusola y las de otras 31 personas que figuraban como titulares de cuentas en la extinta Banca Reig (hoy, Andbank).

En la lista de pagadores y receptores de fondos de Júnior destacan nombres de familias acomodadas de Barcelona y de empresarios catalanes. El más relevante es Josep Rubau, presidente de una constructora y detenido hace cuatro años por participar en una supuesta trama de amaño de obras públicas. Rubau y otros empresarios están acusados de repartirse, mediante sobornos, las obras en carreteras adjudicadas por la Generalitat. Otro empresario que figura en la lista es Ramon Ubals. En noviembre de 1992 recibió 60,8 millones de pesetas (unos 365.000 euros) de la cuenta de Júnior. Hasta 1994, traspasó a esa misma cuenta 87 millones de pesetas (522.000 euros).

Los investigadores sospechan que esas transferencias cruzadas pueden esconder operaciones de blanqueo de capitales. La defensa de los Pujol sostiene, en cambio, que los traspasos no son reales, sino que fueron contabilizados por el propio banco y que el primogénito no conoce a ninguna de las 31 personas citadas en la comisión rogatoria. Se trata, según las mismas fuentes, de “compensaciones” o swaps entre clientes, una práctica habitual en Andorra en los años 90: para equilibrar las retiradas e ingresos de efectivo, las entidades traspasaban cantidades equivalentes entre cuentas de sus clientes. En la querella interpuesta contra Andbank en Andorra, Júnior menciona ese dato y denuncia que, “rotundamente, nunca tuvo relación contractual o de negocio con estas personas”.

Jordi Pujol hijo solo admite como cierta una transferencia (la que haría el número 32) que es posterior a esa etapa. En 2000, remitió nueve millones de pesetas (54.000 euros) al príncipe georgiano Zourab Tchokotoua, amigo de la infancia del rey Juan Carlos. Tchokotoua poseía intereses en una empresa que en los años ochenta fue adjudicataria de las loterías por la Generalitat. La defensa de Pujol sostiene que el dinero sirvió para acometer una inversión inmobiliaria en Marruecos con el príncipe.

El nuevo hallazgo del caso Pujol no guarda relación conlos pagos de una decena de empresarios (imputados también en la causa) al hijo mayor del expresidente catalán por supuestas “asesorías” y “gestiones” que los investigadores consideran ficticias. Los empresarios abonaron un total de 11,5 millones a cambio, presuntamente, de la adjudicación de obra pública durante los Gobiernos de Jordi Pujol.

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