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El halcón abatido de sor Águeda

Una exenfermera del Gómez Ulla cuidó a la rapaz tiroteada la semana pasada, que nació en mayo en la azotea del hospital

Un halcón a punto de ser liberado. Ampliar foto
Un halcón a punto de ser liberado.

El domingo pasado un halcón peregrino nacido en un nido situado en una terraza del Hospital Gómez Ulla, y que era cuidado por sor Águeda, exenfermera del centro, cayó abatido tras recibir un disparo. Hace dos años, un hermano del ejemplar cayó también víctima de otro disparo y ayer se encontró a otro polluelo herido por un tiro. Su evolución es favorable. SEO/BirdLife ha denunciado ante la fiscalía al coto del que sospechan que partieron los disparos.

La persona que apuntó con su escopeta de cartuchos contra la rapaz que sobrevolaba los cielos de los municipios de Ajalvir y Daganzo el domingo pasado causándole la muerte quizá no conocía la atención que recibió desde su nacimiento. Quizá tampoco sabía que los halcones peregrinos están catalogados como vulnerables en Madrid. O quizá sí.

En este caso, el ejemplar abatido nació en mayo en una inaccesible terraza del Hospital Gómez Ulla. Un lugar que vigilan desde hace años sor Águeda, amante de los animales y exjefe de Enfermería del centro, y miembros de SEO/BirdLife para intentar proteger a la pareja de halcones que anida allí y a sus crías. Ataviada con su toca y hábito, sor Águeda se mantiene siempre atenta e incluso recoge a algún pollo que no ha podido remontar el vuelo tras su primer intento.

No siempre hay suerte. En 2013, uno de los halcones nacidos ese año se topó con otro cazador cuando sobrevolaba un coto de caza de Móstoles, que acabó con él. La anilla que portaban desveló su procedencia. El año pasado la mala racha continuó. La hembra enfermó y murió y los dos pollos no sobrevivieron. Cuando sor Águeda se dio cuenta de que algo pasaba ya era tarde. El macho logró encontrar una nueva hembra.

En Madrid hay siete parejas de la especie que han optado por abandonar el campo y trasladarse a la urbe. Este año han sacado adelante, al menos, 14 pollos. Se alimentan de palomas, estorninos, vencejos o cotorras y eligen edificios altos en los que se sienten seguros, aunque estén cercanos a vías de tanto tránsito como la Castellana.

Arantza Leal, del Área de Seguimiento de Aves de SEO/BirdLife, declara que “no se puede permitir que se dispare contra las rapaces”. Desde el Centro de Recuperación y Hospital de Fauna Silvestre de GREFA sostienen que en esta época de media veda ingresan en su centro animales silvestres protegidos heridos por disparos. Además de halcones, han recibido milanos negros, águilas calzadas, aguiluchos cenizos y laguneros o cernícalos vulgares.

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