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Más espacio para el Liceo

La venta de entradas aumenta un 67% desde el traslado de las taquillas a la Rambla que contará con un espacio gastronómico con una heladería de los hermanos Roca

Las nuevas taquillas del Liceo situadas en la Rambla.
Las nuevas taquillas del Liceo situadas en la Rambla.

Estar a un paso de la Rambla, con miles de turistas que van y vienen, y tener espacios semivacíos a pie de calle, como el Espai Liceo, donde se ubicaba la cafetería y la tienda de merchandising y música, es algo que los gestores del Gran Teatro del Liceo se han propuesto evitar. Esa parte del teatro lleva ya más de un mes cerrada y, de momento, se está derribando a la espera de que se tome una decisión sobre en qué se transformará. La idea principal es una oferta gastronómica cultural. "Hay varias propuestas sobre la mesa que se tienen que considerar", explican fuentes del Liceo.

Una de las iniciativas estaba relacionada con la moda, opción que se ha descartado. “Creemos más en un espacio en el que se puedan degustar productos de la gastronomía catalana. No queremos que sea un restaurante más”, apuntan las mismas fuentes. Lo único que está claro es que una parte de la futura distribución la ocupará una heladería de los hermanos Roca. El resto está por definir y no se decidirá hasta que finalice el año.

El teatro renueva su apuesta por el mecenazgo

El Liceo ha encontrado en el mecenazgo un balón de oxígeno y renueva su apuesta por este sistema de financiación. Salvador Alemany será la persona encargada de lograr que el consejo del mecenazgo del teatro sea más activo. El próximo martes, el hasta ahora vocal del consejo en representación de Abertis, asumirá la presidencia y relevará en esa responsabilidad a Josep Vilarasau —que permanecerá como presidente honorífico—, que ocupaba ese cargo desde 1995.

No será un relevo sin más ya que también se modificará la estructura del consejo dotándolo de un comité de dirección que será más ágil. Un consejo en el que podrán entrar todas las figuras que apoyan económicamente al teatro: mecenas, patrocinadores, colaboradores, protectores y benefactores. La aportación mínima para entrar en el consejo será de 800 euros.

La caída continua de los últimos años de las aportaciones de las administraciones ha sido el detonante para que el mecenazgo tenga un papel cada vez más importante en el plan financiero del teatro que el año pasado logró incrementar los ingresos por mecenazgo en un 12% hasta los 5,6 millones de euros. Una cantidad que representó el 14% de los ingresos del teatro y que, por primera vez, logró que el 55% de sus ingresos procedieran de la taquilla, mecenazgo y alquiler de espacios, y el restante 45% de las subvenciones públicas.

Lo que hasta hace unos meses era el Espai Liceo fue decayendo paulatinamente tanto la cafetería, como especialmente la tienda de música y publicaciones del Liceo que se cerró hace nueve meses. Aficionados a la ópera compraban discos y publicaciones en ese espacio, que explotaba discos Castelló. Pero la venta de clásica y ópera también se ha desplazado a Internet, especialmente a los gigantes, como Amazon: “llegamos a un acuerdo con FNAC y El Corte Inglés para que hubiera un rincón Liceo”, apuntan desde el coliseo.

Los espacios que ahora el teatro quiere poner en valor son la planta -1, una zona que queda semiescondida a la que se accede por la Rambla y llega hasta el acceso de la calle de Unió. Además de la cafetería y la tienda, el Liceo tenía allí un pequeño auditorio que utilizaba para actos como ruedas de prensa y también era la sala donde esperaba el público que llegaba tarde a las funciones y la podían seguir en una pantalla de grandes dimensiones. Unas dependencias para el archivo también estaban en esa área.

Los responsables del Liceo entienden que se puede sacar más provecho a ese espacio con una mejor oferta que atraiga a más gente. El teatro quiere sacar el máximo partido económico posible tanto a la actividad musical como a la extramusical, de ahí que el alquiler de espacios o transformar algunos ya existentes para que rindan más sea prioritario para enjuagar el déficit que arrastra.

Por ese motivo, trasladaron las taquillas, a las que se accedía por la calle de Unió, a la fachada nueva de la Rambla —colindante al edificio histórico— y colocaron letreros bien visibles de cara a los turistas y visitantes en general. Un traslado que se ha notado porque la venta ha aumentado un 67%: de enero a mayo de 2014 —cuando las taquillas estaban en el acceso de la calle de Unió— se vendieron una media de 101 entradas por semana y en el mismo periodo de este año, cuando las taquillas ya estaban en La Rambla, fueron 169 por semana.