Colau hará un censo de patinetes eléctricos tras las quejas vecinales

Los residentes de la Barceloneta protestan por la cantidad y el mal uso de vehículos

Tres turistas circulan por la acera a bordo de patinetes eléctricos.
Tres turistas circulan por la acera a bordo de patinetes eléctricos.juan barbosa

Un año después de que los residentes de la Barceloneta abandonaran indignados sus casas una noche para improvisar una protesta contra los apartamentos turísticos, las manifestaciones estivales de cada miércoles han vuelto al barrio. Pero el recorrido ha cambiado. Las inmobiliarias ya no son las paradas habituales de la marcha en las que se recrudecen gritos y pitidos. Las han reemplazado los locales de alquiler de patinetes eléctricos, cuyas molestias —atropellos, golpes, molestias en las aceras...— son la nueva reivindicación de la plataforma La Barceloneta Diu Prou.

El Ayuntamiento de Barcelona dice que es consciente del problema y quiere “desarrollar medidas para la regulación de estos vehículos”. Los segways y artefactos similares que se destinan a uso turístico y de ocio deben contar con una autorización municipal. En la actualidad, hay 160 permitidos. Pero el Consistorio admite que “existe la percepción de que el número es superior”, así que ha decidido crear un censo como primer paso hacia un control más eficaz.

Tras las inspecciones que hicieron aflorar el último año 330 pisos turísticos ilegales, los vecinos admiten que el problema se ha reducido. Hay menos turistas borrachos y sin camiseta por la calle, pero otra molestia que antes era puntual se ha acrecentado. “Los patinetes eléctricos van por las aceras a toda velocidad y ya han atropellado a alguna persona”, explica la presidenta de la Asociación de Vecinos de la Barceloneta, María José López. “Alcanzan una velocidad impresionante y hay que andar con mil ojos para que no te golpeen”.

Las tiendas piden diálogo

Las tiendas de alquiler de segways aseguran que hasta ahora "nunca" habían recibido quejas y lamentan que en las manifestaciones se increpe a sus empleados. "Las cosas se resuelven dialogando", dice Remigijus Jacenas, pionero del sector.Por ello, ha pedido una reunión con los vecinos.

El portavoz de La Barceloneta Diu Prou, Sergio Arnás, asegura que los locales de alquiler de estos vehículos han aumentado. “No es algo pasajero. El año pasado había un par y este ya son seis. Ponen bicicletas y patinetes sobre la acera y los peatones no podemos pasar”. La plataforma denuncia que muchos conductores van por las angostas aceras del barrio en grupos y sin ceder el paso a los viandantes.

A diferencia del rechazo a los apartamentos turísticos, que era generalizado, la nueva reivindicación divide al barrio. “Los pisos sí molestan, pero estos cacharros, no. Es cierto que hay más y van por donde quieren, pero también lo hacía yo con la bici cuando era niño”, opina Modesto García, vecino de 75 años. Paco, que tiene “más años que Franco”, coincide con él: “Se ve que este año hay más negocio. A mí no me fastidian, que los jóvenes se diviertan el tiempo que les quede. Hay gente que es muy delicada...”.

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En la plaza del mercado, en cambio, Marina y Rosa se muestran indignadas. “Se meten por todos lados y algunos hasta van borrachos. ¡Uno hasta se pegó un porrazo!”, comenta la primera. “Esto es un Magaluf en Barcelona”, añade su amiga.

En el Paseo Marítimo el trasiego es constante sobre el carril bici. Algunos van al mismo ritmo que un peatón, pero otros a más de 20 kilómetros por hora. Como un par de adolescentes que compiten zigzagueando. O una mujer con un bebé en una silla adaptada, que deja atrás a un niño de unos ocho años que maniobra con dificultad, pese a que la normativa solo permite conducirlos a mayores de edad.

“La mayoría de nuestros clientes son familias y algunos grupos de jóvenes”, explica el dependiente de un local cercano. “Pero yo me fijo antes de alquilar, por el bien de los vecinos y de nuestros patinetes. Si tienen pinta de que van a liarla, les digo que tengo todas las baterías descargadas”, asegura minutos después de haber despachado a una familia de turistas.

La plataforma culpa a estos negocios de haber inundado la calle de gente en patinetes por 10 euros la hora sin informarles de las normas. “Yo voy a otro país y veo respetan las leyes. No entiendo por qué hay este desbarajuste aquí”, lamenta López.

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