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El ébola y las guerras pusieron al límite a Médicos Sin Fronteras en 2014

La organización atendió a 1,3 millones de personas según los datos de su memoria anual

Miembros de Médicos Sin Fronteras ayudan a una enferma de ébola en Guinea. Ampliar foto
Miembros de Médicos Sin Fronteras ayudan a una enferma de ébola en Guinea.

La epidemia de Ébola en África Occidental, la guerra en Siria y los conflictos como el de Ucrania, Sudán del Sur, Yemen o Nigeria han puesto al límite a Médicos Sin Fronteras en 2014. A finales del pasado año, según ha explicado la organización en la presentación de su memoria anual en Valencia, la cifra de refugiados y desplazados internos registrados por Naciones Unidas casi llegó a los 60 millones, la más alta desde la Segunda Guerra Mundial. La organización remarca que 2015 supone un importante reto tras un 2014 en que aseguran haber atendido a 1,3 millones de personas en "el despliegue más grande de su historia" porque "ha habido más crisis y más complejas que en años anteriores" generando un "sufrimiento humano masivo".

Uno de los ejemplos más mediáticos ha sido la epidemia de Ébola que se cobró la vida de 11.000 personas en África occidental. La organización explica que esta epidemia "evidenció las disfunciones de los mecanismos de alerta de la comunidad internacional en general, y de la Organización Mundial de la Salud en particular" ya que la declaración de “emergencia de salud pública internacional” no llegó hasta agosto, a pesar de las repetidas alarmas de sus equipos en las zonas afectadas. Una epidemia que, aunque según la organización se ha frenado, sigue presente en Guinea y Sierra Leona, y acaba de volver a Liberia, que estuvo libre durante unas semanas.

2014 también fue un año de guerras. La de Siria, con "millones de desplazados y refugiados", resultó especialmente compleja para el trabajo de Médicos sin Fronteras por su "visceralidad". MSF explica que las organizaciones humanitarias "no pueden asistir a quienes lo necesitan debido a la extrema inseguridad, lo que supone mayor tormento si cabe para la población". El acceso a zonas remotas, el acceso a suministros o el mantenimiento de los equipos de emergencia suponen un reto al que hacer frente para poder hacer llegar la ayuda.

"MSF no es Médicos sin Fronteras, sino 'logistas sin fronteras", ha bromeado Víctor Fernández, médico de MSF recién llegado de Yemen. "Cuando llegamos al terreno lo primero que hacemos es una evaluación médica y logística. Establecer un sistema de comunicaciones, disponer de agua potable, medicamentos o combustible para desplazarse o generar electricidad son esenciales para poder llevar a cabo nuestra actividad", ha explicado Fernández.

"Disponemos de equipos de emergencia ya preparados y tras la evaluación y el diagnóstico de las necesidades, los enviamos a la zona. Por ejemplo tenemos un kit para atender a 10.000 desplazados durante tres meses. Mantas, material para el aseo, cocina, balizas para organizar el espacio, medicamentos e incluso un kit de hospital de campaña con quirófano puede ser instalado en menos de 5 días", ha detallado David Romero, miembro del equipo de logística de MSF que viajará al Congo en las próximas semanas.

La desnutrición infantil, con más de 46.000 niños atendidos en 2014 o la vacunación contra los brotes de sarampión (más de 260.000 en 2014), suponen un trabajo a veces complejo. "Uno de los retos a los que nos enfrentamos es, por ejemplo, ser capaces de mantener la cadena de frío hasta hacer llegar las vacunas a las zonas donde se necesitan", cuenta.

Conflictos como los de Ucrania, República Centroafricana, Sudán del Sur, Afganistán, Pakistán, Yemen, Nigeria o República Democrática del Congo, lejos de remitir, siguen afectando a millones de personas. En 2014, la organización mantuvo hospitalizados a más de 60.000 pacientes, más de 4.000 de ellos fueron operados en terreno.

"Las guerras son más tácticas y aunque hay menos muertes militares la población civil lo paga más", ha precisado David Romero, miembro del equipo de logística que en dos semanas regresará al Congo. "Hablar de objetivos militares es un eufemismo porque, en mi experiencia, aunque se tire una bomba a un objetivo militar no cae justo donde quieren o no mata a quien pretenden sino habitualmente a la población civil", explica Víctor Fernández, médico que trabaja para MSF desde hace 30 años.

La representante de Médicos Sin Fronteras en la Comunidad Valenciana, Mila Font, ha mostrado su agradecimiento a los socios y colaboradores de la organización, cuyo número no ha dejado de crecer en los últimos 10 años hasta los 793.592 actuales. Los fondos recaudados por la organización en España, en un 90% procedentes de fuentes privadas, han ascendido en 2014 a cerca de 149 millones de euros, que les han permitido llegar a decenas de países.

"2015 no se presenta muy bien", asegura Mila Font. "Este año hemos empezado una nueva operación con tres barcos para rescatar a decenas de personas que quieren llegar a Europa huyendo de sus países", cuenta. "Los retos futuros no son futuros, son presentes porque cada vez hay más desplazados que no tienen garantizada la alimentación ni la salud", ha asegurado Víctor Fernández.