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“La vida de Neus Català no te la acabas”

Mercè Arànega pone voz a la ex deportada de los campos nazis en un emotivo espectáculo del festival Grec

Mercè Arànega frente a una foto de Neus Català
Mercè Arànega frente a una foto de Neus Català

Neus Català (Els Guiamets, Priorat, 1915), que conoció uno de los grandes, espantosos escenarios del horror nazi, el campo de Ravensbrück, donde fue internada, ve ahora como su vida, incluido ese terrible episodio, llega al escenario de verdad, el del teatro. Un cel de plom, la novela biográfica sobre la ex deportada que publicó en 2012 la escritora Carme Martí (Amsterdam Llibres), se ha convertido en la base de un espectáculo con el mismo nombre que dirige Rafel Duran e interpreta la popular actriz Mercè Arànega. La pieza, con dramaturgia de Josep Maria Miró, se estrenó oficialmente anoche en la Sala Muntaner de Barcelona en el marco del festival Grec.

Arànega desgrana sola en escena la memoria hecha novela (y teatro) de la valiente, entrañable y testaruda luchadora antifascista que el próximo 7 de octubre cumplirá cien años (aunque consta como inscrita el 15 de junio, tras perderse la documentación durante la Guerra Civil y ya se le ha celebrado el cumpleaños).

“No he estado en Ravensbrück, pero sí en Auschwitz, así que tengo una idea de lo que ella vivió”, explica Arànega, que subraya con admiración que la vida de la exdeportada, de tan intensa, “no te la acabas”.

"Tu faràs de mi? Doncs tens feina!", le dijo la superviviente de Ravensbrück a la actriz

El espectáculo, un monólogo, es una adaptación dramatúrgica de la novela que, como hacía esta, recorre los momentos más importantes de la existencia de Català. “Hemos tenido que seleccionar y recortar mucho, pero hemos querido conservar las partes esenciales, la República y el compromiso político, la Guerra Civil, la huida por la frontera con los huérfanos de Premià de Mar, la lucha en la Resistencia francesa, la caída en manos de la Gestapo, la deportación...”. También han considerado imprescindible introducir la entrevista con Montserrat Roig en la que se señala que las mujeres deportadas eran “las olvidadas entre los olvidados”.

La obra de teatro, al igual que la novela, está contada en primera persona y no sigue un orden cronológico sino que se desplaza hacia el pasado y el futuro de Neus Català desde el momento concreto en que, presa de los alemanes, se encuentra a bordo del vagón que la lleva al campo de Ravensbrück, donde la recibirán los lustrosos cuervos de los bosques de Prusia y esos otros córvidos que eran los SS y su versión femenina no menos cruel, las Aufseherinnen. Arànega explica que tenían dudas de que el público pudiera seguir bien esos cambios temporales pero que la experiencia con los espectadores en las funciones previas demuestra que lo hacen perfectamente. De hecho en la representación del domingo el público acabó aplaudiendo puesto en pie. El espectáculo (hasta el día 26) dura una hora y cinco minutos. “¡Son 28 páginas completas que tengo que decir!”, se exclama Arànega, que considera la obra un reto no solo artístico sino con un fuerte componente de compromiso social.

La actriz recalca que, estrictamente, ella no interpreta a Neus Català. “Yo soy la voz de Neus, pero no soy Neus, es imposible encarnarla de los 20 años a los 99, no hago ningún intento, ni siquiera llevo sus características gafas de pasta. Soy un canal para su voz”. Arànega apunta que la escritura del texto es muy narrativa, aunque sea en primera persona”. La actriz afronta el tan emotivo material desde la contención. “Intentamos no hacer un gran drama, ella misma nunca lo hace, aunque hay momentos de enorme dramatismo, como la llegada al campo o la descripción de la enferemería, un lugar bruta”.

Lágrimas, continúa, solo hay en un momento, cuando la protagonista lee la carta que le anuncia la muerte de su primer marido, el también maquis Albert Roger, el día antes de la liberación del campo de Bergen-Belsen en el que estaba preso.

Le pregunto a la actriz si ha tenido contacto personal con Neus Català. “¡Y tanto! Fuimos a verla a la residencia de Els Guiamets en que vive y vino a tomar un café con nosotros al bar de al lado. Te explica lo que ella quiere. Cuando le dijeron que yo era una actriz que haría de ella, me miró muy fijo y me dijo con esa coña tan especial suya: 'Tu faràs de mi? Doncs tens feina!' ¡Qué mujer! ¡Genio y figura!”