Airbnb aporta a la economía de Madrid 116,4 millones de euros

La Universidad Complutense calcula en un informe que 3.200 anfitriones alojaron a 162.400 huéspedes en 2014

Turistas en la Gran Vía de Madrid.
Turistas en la Gran Vía de Madrid. carlos rosillo

Madrid entra de lleno entre las ciudades estrellas de la red de Airbnb, la plataforma web que ya 40 millones de viajeros en el mundo utilizan para alojarse. Su actividad aportó en 2014 116,4 millones de euros a la economía ciudadana. Y eso porque, según un estudio de la Universidad Complutense que la compañía presentó este martes, la plataforma permitió a 3.200 anfitriones acoger a 162.400 huéspedes a lo largo del año pasado.

Los investigadores de la universidad madrileña, que han elaborado el primer informe sobre el impacto económico de Airbnb en Madrid, han calculado que entre enero y diciembre de 2014 los hogares anunciados en la plataforma obtuvieron un ingreso de 16,1 millones de euros. Pero hay más datos: la actividad de la empresa estadounidense en Madrid tuvo un impacto económico sobre el conjunto de la economía española cuya estimación máxima asciende a 323 millones de euros y 5.310 puestos de trabajos.

Se trata de números que acercan la capital a los resultados de París y Barcelona, las ciudades más visitadas, respectivamente, en el mundo y en España en la clasificación de la compañía. Y parece que seguirán creciendo: Entre el 1 y 5 de julio, en correspondencia de las celebraciones del orgullo Gay, se alojarán en casas de anfitriones madrileños que se anuncian en la página de Airbnb 8.300 viajeros, un 90% que el año pasado.

“Si un turista que se ha alojado en Airbnb compra jamón producido en Extremadura en una tienda madrileña, impulsará la actividad comercial y la actividad industrial en sendas regiones. Así el crecimiento del número de viajeros en Madrid impacta en el resto de la economía nacional”, explica Francesco D. Sandulli, el economista que ha encabezado el equipo de la Complutense que ha elaborado el estudio.

“Ahora tengo tres pisos”

María Suárez fue la usuaria de Airbnb que hospedó a Arnaldo Muñoz y Ángel Mesado, los directivos de Airbnb que este martes presentaron el informe y que no viven en Madrid. “Siempre trato de recibir a mis huéspedes y de aconsejarles sobre qué hacer en la ciudad. Lamento que justo esta vez no me diera tiempo, estaba de viaje”, cuenta por teléfono. Suárez, sin embargo, no se queja de cómo le fue con Airbnb: “Mi trabajo de arquitecto y decoradora de interiores no me iba tan bien. Empecé alquilando una habitación del piso en el que vivía. Me fue bien: compré otro piso y estoy pagando un tercero”.

"Es una actividad a la que no podemos renunciar como madrileños y como españoles, un valor añadido para la economía. Tenemos que fomentar este tipo de actividad, o los turistas acabaran yendo a otros países en los se fomenta la economía compartida", asevera Adolfo Merás, anfitrión y presidente de Madrid Aloja, una asociación cuyo objetivo es obtener amparo legal para los propietarios que ofrecen sus viviendas a través de estas nuevas plataformas. Golpeado por la crisis, perdió su anterior trabajo y se volcó con su mujer en el negocio del alquiler vacacional. Hoy es propietario de cuatro apartamentos.

Según el informe que fotografía la actividad de Airbnb en Madrid, sin embargo, el negocio de Merás es una excepción. Los datos indican que el 73% de los propietarios cobran un salario por debajo de la renta anual media neta de Madrid, y que el 77% de ellos anuncian solo un apartamento en el portal. El anfitrión medio tiene 48 años y gana gracias a Airbnb 320 euros al mes, un dinero que permite al 45% de ellos cubrir los gastos de mantenimiento de sus hogares.

Los viajeros agradecen esta oferta, sobre todos los extranjeros. El 79% de los huéspedes de Airbnb que visitan Madrid proceden de fuera de España, y el 19% de ellos de Estados Unidos. “Nuestros usuarios buscan una experiencia alejada de los recorridos tradicionales, se quedan una media de 4,6 días y gastan 834 euros, el 50% de ellos en los barrios donde está el apartamento en el que pernoctan”, destaca el director general de España y Portugal del grupo, Arnaldo Muñoz. Un dato relevante, ya que, según el informe, el 70% de los anfitriones anuncian su apartamento fuera del distrito Centro.

La ubicación de estos alojamientos es uno de los motivos del choque entre esta nueva comunidad de anfitriones y los hoteleros tradicionales. Execltur, la asociación que los reúne, publicó la semana pasada un demoledor informe, en el que acusa a empresas como Airbnb de fraude fiscal, competencia desleal y empobrecimiento de la economía. Además, sitúa el 81% de las nuevas viviendas turísticas en la almendra central de Madrid, un dato diametralmente opuesto al recogido en el estudio que Airbnb presentó este martes.

Los hoteleros, además, acusan a Airbnb de no respetar el decreto 79/2014, que prohíbe contratar alojamiento en viviendas por menos de cinco días en la Comunidad. “Es impensable que una que un particular comparte se considere vivienda turística solo por aparecer en un una página web como la nuestra, pero es lo que se está barajando. Quien comparte su propia casa no tiene nada que ver con quien alquila una vivienda turística tradicional”, declaró este martes el encargado de Asuntos Públicos del grupo en España de Airbnb, Ángel Mesado.

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