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Najat El Hachmi gana el premio Sant Joan de literatura catalana

'La filla estrangera' novela los choques culturales, sociales y personales entre una madre y una hija inmigrantes

La escritora Najat El Hachmi, este martes tras recibir el premio Ampliar foto
La escritora Najat El Hachmi, este martes tras recibir el premio

La escritora Najat El Hachmi (Beni Sidel, Marruecos, 1979) ha ganado este martes el premio BBVA Sant Joan de literatura catalana con La filla estrangera. La novela aborda la historia de una joven nacida en Marruecos y crecida en Cataluña con los choques culturales, sociales y personales que implica la inmigración, especialmente en lo que atañe a la relación que la chica mantiene con su madre. El galardón se ha entregado esta tarde en el Salón Modernista de la Fundació Antiga Caixa Sabadell 1859 en un acto presidido por la presidenta del Parlament de Cataluña, Núria de Gispert. El certamen, que este año cumple 35 años, es uno de los mejor dotados de la literatura catalana: El Hachmi recibirá 35.000 euros libres de impuestos y aparte los derechos de autor. Edicions 62 se hará cargo de la edición comercial de la obra. Otras 55 novelas candidatas concurrían al premio. El jurado ha estado compuesto por Jordi Coca, Pere Gimferrer o, entre otros, Melcior Comes, ganador de la edición anterior.

La filla estrangera es un monólogo en el que su protagonista, una joven acabada de salir del instituto, vive con su madre en una ciudad del interior y debe decidir qué hacer con su futuro: Tiene la posibilidad de mudarse a Barcelona, o de lo contrario quedarse en el seno familiar y aceptar un matrimonio propuesto con un primo. Durante el relato la protagonista reflexiona sobre las diferencias entre la generación de su madre y la suya, las dificultades para acceder al mundo laboral, los roles de género y las limitaciones que debe afrontar por su condición de hija de inmigrante.

El monólogo se centra en la relación entre madre e hija. Los conflictos entre ambas se manifiestan a través de la lengua. “Intenta entenderla emocionalmente. Piensa en la madre, a la que trata de acercarse en lengua rifeña, que es básicamente oral. La hija, claro, hay momentos en los que no encuentra las palabras exactas para dirigirse a ella”, explica la autora. Este problema se produce porque la adolescente piensa y se comunica en otra lengua. Este idioma no se especifica en la novela, pero se da a entender que es el catalán. La joven, entre reflexiones e intentos de trabar puentes con su progenitora, introduce referencias a Aloma, de Mercè Rodoreda, y a poemas de Maria Mercè Marçal. “Esto desarraiga a la protagonista. ¿No sería más fácil si en su vida no hubiese todas estas referencias?”, se pregunta El Hachmi.

La autora ya está preparando un segundo libro en el que precisamente se centrará en la perspectiva de la madre, avanza El Hachmi. “En la actualidad las madres y las hijas inmigrantes están haciendo unos procesos increíbles, juntas, a pesar de que se no encuentran demasiado acompañadas ni cuentan con facilidades. Las madres cambian sus esquemas de valores gracias a las hijas. Muchas de nosotras no estaríamos viviendo estas oportunidades si no fuese porque una generación anterior hizo el salto y se arriesgó. Hoy no podemos obviar la crisis económica, con niveles de paro altísimos, pero en cuanto a inmigración las tornas están cambiando. Muchas jóvenes deciden encontrar un punto intermedio entre lo que son y lo que representan”, cuenta la escritora.

La óptica emocional es lo que diferencia este argumento de otras novelas de la autora, como Jo també sóc catalana  o L’Últim Patriarca

La óptica emocional es lo que diferencia este argumento de otras novelas de la autora, como Jo també sóc catalana (Columna, 2004), o L’Últim Patriarca. Este último título le valió el Premio Ramon Llull en 2008 así como el Prix Ulysse. “Es el paisaje que yo conozco. Hay un momento en el que empiezas a repetirte, pero creo que hay muchas historias diferentes sobre la inmigración. Este tema en la literatura catalana está infraexplotado. Hubo un boom pero ya no. Llama la atención que no haya más producción, no siento que el tema esté agotado”, sostiene la premiada.

La filla estrangera no es una autobiografía, quiere dejar claro El Hachmi, pero la obra se inspira en muchas situaciones que ha vivido. La galardonada se trasladó a los 8 años a Vic desde Marruecos, creció en Cataluña y cursó Filología Árabe en la Universidad de Barcelona. En Vic El Hachmi trabajó como mediadora cultural y en Granollers como técnica de acogida. “Me apetece hacer literatura sobre todas las mujeres que he conocido porque se encuentran olvidadas. Son las mujeres de mi familia, ellas son el origen de mi escritura, las que conocí en Vic y en Marruecos. Huyo de los estereotipos”, declara la novelista.

La escritora aborda en la novela cuestiones de actualidad, entre las que no se encuentra el radicalismo islámico. Dice que no lo ha vivido, lo califica de “exótico” y no descarta introducirlo en alguna obra futura. Sí opina, en cambio, sobre los problemas con la burocracia a los que se enfrentan los inmigrantes. “Mi vida cambió el día en que me concedieron la nacionalidad española. Hasta entonces no podía viajar con tranquilidad, presentarme a oposiciones…Es una realidad que no la conoces si no la vives. Te sientes al margen de la sociedad”, argumenta la escritora.

En este factor influyen los matrimonios propuestos entre diferentes miembros de una misma familia, que es uno de los temas colindantes de La filla estrangera. “Con la ley española de extranjería el acceso al país es muy limitado. Hay pocas vías para poder entrar de manera legal. Una de ellas es el reagrupamiento. Pero hay un índice muy alto de divorcios, increíble, en una generación como la mía, porque no es lo mismo ser marroquí aquí que allí”, dice rotunda la autora.

En el plano político, El Hachmi firmó en 2012 un manifiesto a favor del federalismo español y en contra de la independencia de Cataluña. Continúa defendiendo esta opción. “Sigo pensando que debe haber una manera de resolver esto. Me llaman ingenua porque están desencantados. Me niego a pensar que España sea el PP, que solo haya una opción política determinada”, concluye.