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Albiol confía en los barrios para reeditar su triunfo en Badalona

La oposición pretende evitar que el PP gobierne, pero acude a las urnas sin haberse renovado

Elecciones municipales en Barcelona
El cartel electoral de Albiol que ha generado polémica esta campaña.

Xavier García Albiol no ha olvidado, en sus cuatro años de alcalde, la costumbre a la que fue fiel como candidato: gastar suela, patear las calles, tomar algo con los vecinos en la barra de un bar. Su cuenta de Twitter, generosa en fotografías, da cuenta del trato cercano que mantiene con los vecinos, especialmente los de los barrios de la periferia de Badalona. En esos barrios, a los que el centro ha dado tradicionalmente la espalda, ha puesto el alcaldable popular sus esperanzas de revalidar el triunfo que obtuvo en 2011 y que dio al PP la llave de la tercera ciudad de Cataluña.

Albiol, un vendedor nato que siempre está en campaña, cree que los vecinos avalan su trabajo y confía en obtener una victoria aún más amplia: tiene 11 concejales y quiere alcanzar los 14 que le darían la mayoría absoluta. Sus rivales, que son todos los demás, pretenden impedir que Badalona siga gobernada por un alcalde al que tildan de populista, autoritario y xenófobo. Y de hecho ya lo han intentado, aunque sin éxito, en el último mandato: la iniciativa para plantear una moción de censura fracasó y Albiol pudo ir tirando con apoyos puntuales. La duda esta vez será si la oposición podrá tejer una compleja alianza multipartita o si el alcalde hallará en la previsible entrada de Ciutadans un aliado.

Además de la buena entrada de Albiol en los barrios populosos —mimados con pequeñas reformas en plazas y calles y permeables a su discurso duro con la inmigración— en contra de la oposición juega su escaso ímpetu renovador. Salvo las formaciones emergentes —Badalona en Comú presenta a la activista social Dolors Sabater y C's, a Juan Miguel López— los partidos tradicionales repiten viejas caras: las del exalcalde Jordi Serra (PSC), que no lo fue por las urnas sino por la renuncia de Maite Arqué; el eximputado por el caso Adigsa y diputado en el Parlament Ferran Falcó (CiU), que repite por cuarta vez; o el histórico Àlex Mañas (ICV), que llejó a ser concejal de Educación. ERC, por su parte, aspira a entrar en el consistorio con la candidatura del periodista Oriol Lladó.

“Una de las mejores cosas de la campaña es el cariño que recibo de tantos vecinos, ¡gracias!”, escribió Albiol en Twitter el miércoles tras visitar el mercadillo ambulante de La Salut, donde se dejó fotografiar con decenas de señoras (siempre es el más alto de la estampa) entre puestos de zapatos, camisetas y sujetadores. Ése es el estilo Albiol. Días antes había reunido a 3.500 personas en una plaza de Llefià que se convirtió en una marea azul de gorras y globos. Casualidad o no, el tradicional pañuelo usado en las Festes de Maig también era el mismo tono de azul del PP. Albiol, sin embargo, ha marcado su camino al margen de las siglas del partido.

El alcalde se ha visto beneficiado de proyectos que inició el PSC —32 años en el poder— pero que él ha inaugurado, como el nuevo paseo marítimo de la ciudad, junto a la fábrica de Anís del Mono. También ha sabido soltar lastre de la corrupción que afloró al inicio de su mandato. Y las polémicas que él mismo suscita —como el lema Limpiando Badalona, de esta última campaña— parece que le refuerzan. En 2011, ganó tras repartir panfletos xenófobos contra los gitanos rumanos que le llevaron a un juicio del que salió absuelto.

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