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Cambio de ciclo en la vivienda vasca

La nueva ley impulsada por el PSE y que apoyan EH Bildu y UPyD tras varias enmiendas puede acelerar el cambio de la cultura de la propiedad al alquiler

Promoción de pisos en Zabalgana, Vitoria
Promoción de pisos en Zabalgana, Vitoria

Tener una segunda vivienda en propiedad era hasta 2007 el sueño de la mayoría de los ciudadanos vascos que ya disfrutaban de una. Era también el gran negocio de los bancos y cajas que concedieron dinero a sabiendas de que endeudaban a las familias por encima del 70% e incluso del 80% de sus rentas disponibles. El estallido de la burbuja se llevó por delante los ahorros de miles de ciudadanos y ya no solo la segunda sino en muchos casos hasta la vivienda habitual. Se hinchó entonces la dramática burbuja de los desahucios. La nueva Ley de Vivienda que el lunes anunciaron que van a sacar adelante el PSE, EH Bildu y UPyD —previsiblemente en junio— se marca como uno de sus principales objetivos empezar a cambiar los cimientos culturales de una sociedad que basaba su diseño familiar sobre una vivienda en propiedad.

Después de más de 40 años como presidente del Colegio de Agentes de la Propiedad Inmobiliaria de Álava, Jaime Rubias lo tiene claro: “El alquiler es la mejor opción para comenzar y quizás el mejor camino para cambiar esa cultura de que solo con la propiedad se puede vivir dignamente”, sostiene. En su opinión la nueva ley podría hacer cambiar la cultura de la propiedad hacia otra mixta en la que el alquiler es una gran opción hasta que poco a poco “las personas empiezan a disponer de un capital para comprar”. Jubilado ya y sin las ataduras del cargo, Rubias apuesta claramente por el alquiler de viviendas, pero desconfía absolutamente del canon de las viviendas vacías. “No creo que esa medida vaya a incentivar nada, creo que es meramente recaudatoria”, criticó ayer. Países de nuestro entorno como Bélgica, Alemania, Reino Unido, Francia e Italia, tienen tasas o medidas coercitivas que penalizan a los propietarios que tienen pisos vacíos, a partir de los seis meses.

Toda la política del

Gobierno se centrará

en el alquiler

Amaia se quedó sin piso en 2012, cuando la BBK le desahució. Se casó, tuvo un hijo y se compró el piso en el peor momento, en 2006, cuando los precios estaban ya por las nubes. En 2009 ella y su pareja se quedaron sin trabajo y la dación en pago todavía no era una opción. En 2012 tuvo que salir de su vivienda y Alokabide le cedió una en alquiler en Santurce, pero arrastrando una deuda de más de 85.000 euros. “En la caja te animaban a comprar, te daban el dinero, y te decían que era la mejor opción para el día de mañana, para tus ahorros, para tus hijos, y como todo el mundo compra, pues tu también”, dijo ayer resignada. BBK le partió la deuda que compartía con su pareja, y apenas si le quedan tres meses para saldarla. “Ahora no compraría primero porque no puedo, pero además porque creo que el alquiler en buenas condiciones es una opción estupenda”, aseguró ayer.

La gran mayoría de las asociaciones de carácter social creen que la nueva ley es una buena noticia para completar el sistema vasco de protección social, al elevar al rango de derecho subjetivo el de los ciudadanos con más problemas para acceder a una vivienda en alquileral rango. También coinciden con esa tesis de que algo tan arraigado como la compra de la vivienda puede empezar a obrar el cambio en la sociedad vasca. Según la nueva ley, toda la política de vivienda del Gobierno y de las instituciones vascas se centrarán exclusivamente en el alquiler.

Es decir, todo el parque de vivienda que gestiona el sector público se pondrá al servicio de la ley y del alquiler y una nueva sociedad pública coordinará y centralizará ese tipo de acciones para evitar duplicidades y dispersiones. Genaro Cortajarena, que también fue presidente del Colegio de Agentes de la Propiedad Inmobiliaria, pero de Gipuzkoa, asegura que alquiler si, pero como un derecho “es una bomba de relojería”. En su opinión el coste puede llegar a ser desorbitado. No cree, sin embargo, que una medida de ese tipo pueda afectar negativamente al sector inmobiliario, ni a la promoción o construcción porque “el sector está ya muy afectado”, dijo.