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Congreso nacional de la abogacía

Urkullu critica ante los abogados a quienes llevan la política a los juzgados

El lehendakari propone el diálogo para lograr el acuerdo y la integración

El Rey junto al lehendakari, Iñigo Urkullu, y a su izquierda el ministro Rafael Catalá.
El Rey junto al lehendakari, Iñigo Urkullu, y a su izquierda el ministro Rafael Catalá.

Más política y menos juzgados. El lehendakari, Iñigo Urkullu, reclamó este miércoles a los partidos políticos y a la Administración central redoblar la comunicación para arreglar los problemas, y frenar el recurso a los juzgados para resolver, o simplemente publicitar, problemas de orden estrictamente político. Urkullu aprovechó su corto discurso ante un millar de abogados en la inauguración del XI Congreso Nacional de la Abogacía y frente al Rey Felipe VI, el ministro de Justicia, Rafael Catalá, y distinguidos miembros del PP, para explicitar que no cree “en el traslado de la acción política a los palacios de Justicia”, es decir en la judicialización de la política como un instrumento más de los partidos.

Aunque no adornó el alcance de sus palabras con ejemplos concretos, Urkullu lo dijo frente al representante de una administración que tiene recurridas ante el Constitucional más de una docena de decisiones políticas y administrativas, y ante representes de varios partidos políticos, aunque no de todos, que en los últimos tres años han llevado a los juzgados un número considerable de denuncias que el PNV y el Gobierno creen solucionables fuera del ámbito judicial.

“No creo en el traslado de la acción política a los palacios de justicia”

Los casos de la publicidad institucional del Gobierno, que han sido denunciados a la fiscalía, o el de Bidegi, que analiza las facturas por valor de más de 30 millones por presuntos trabajos no realizados, o el caso De Miguel con más de 26 imputados, Hiriko y Epsilon, judicializados tras comisiones de investigación parlamentarias, entre otros, y que afectan al partido que sustenta al Gobierno, agruparían a la otra vertiente de los casos judiciales que abarcan sus críticas.

El lehendakari aseguró que es “nuestra responsabilidad promover la acción política para el debate y el acuerdo como medio de integración de las diferencias” y defendió el diálogo y el pacto en detrimento de la acción judicial, “en muchos casos con fines partidistas de muy corto alcance”. Ante los representantes de los abogados de todo el país, pidió avanzar hacia “una abogacía colaborativa”, porque la sociedad “reclama acuerdos y no pleitos”, un extremo que es extensible a la política.

Urkullu se declaró comprometido con una nueva cultura política, basada en la transparencia, la responsabilidad ética y el buen gobierno, y que busque soluciones dentro del propio espacio de la política, a través de una cultura de diálogo y de la negociación con el objetivo del acuerdo y la integración.

En ese momento se refirió a los abogados: “También la Abogacía puede contribuir a avanzar en esta cultura” les dijo después de emplazarles a promover una justicia no contenciosa y restaurativa, ajena al pleito cuando así convenga, “tal y como la ciudadanía nos está reclamando”.

El acto estuvo presidido por el rey Felipe VI quien pidió a los abogados que den lo mejor de sí mismos y vayan un paso por delante de la sociedad mostrando “sensibilidad” ante las nuevas situaciones a las que se enfrentan todos los ciudadanos. En su opinión de esa manera fortalecerán y mejorarán el “modelo de convivencia” y demostrarán su compromiso con “la defensa de la Constitución” y del ordenamiento jurídico.

El Rey pidió “sensibilidad” a los letrados con las nuevas situaciones

El Rey fue recibido con un aurresku de bienvenida, por el presidente del Consejo de la Abogacía Española, Carlos Carnicer, el ministro de Justicia, Rafael Catalá, y el lehendakari, Iñigo Urkullu, entre otros, en el exterior del todavía en obras Palacio Europa, donde se escucharon algunos pitidos y bastantes aplausos.

El discurso del monarca sintonizó con el papel que el presidente del Consejo General de la Abogacía, Carlos Carnicer atribuyó a los abogados: “Cada despacho debe de ser una oficina de defensa de los Derechos Humanos”, dijo tras lamentar las últimas muertes de inmigrantes en el Mediterráneo y elevar su voz para recordar a los miles y miles de conciudadanos que huyendo de la desesperanza y la miseria son capaces de dejarlo todo y “endeudarse hasta límites insospechados”. Según dijo en Vitoria, “tenemos que involucrarnos y ser capaces de dar una respuesta a esas personas para hacer realidad la Declaración Universal de Derechos del hombre”.

El ministro de Justicia, Rafael Catalá, se comprometió a profundizar en el “diálogo” con los agentes implicados para sacar adelante las reformas impulsadas por su Ministerio. “No creo que haya mejor forma de buen gobierno y de buena política que el diálogo”, pareció responder al lehendakari. Se refería sin embargo a temas abiertos con los abogados como la de poner fin a “esa imagen obsoleta de unos juzgados colapsados en torno a grandes pilas de papel”.