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John Banville: “Lo importante es que la gente lea en el soporte que sea”

Los clásicos irlandeses son un estímulo y un hándicap para el escritor

John Banville firma en el libro de dedicatorias de Sant Jordi Ampliar foto
John Banville firma en el libro de dedicatorias de Sant Jordi en el Saló de Cent con la presencia de Xavier Trias.

“Una novela la escribes para ti mismo y luego se comparte. Yo no leo nada que hable de mi pero sí me gusta que la gente me comente cosas de lo que piensa si ha leído algún libro mío. Me ha pasado alguna vez y reconozco que me hace ilusión”, explicaba ayer el escritor irlandés John Banville en el Saló de Cente del Ayuntamiento de Barcelona. Un pregón en forma de diálogo con el periodista y escritor Antonio Lozano. Banville tendrá la oportunidad de comentar en directo en la jornada de hoy con sus lectores ya que es uno de los escritores que firmará en la jornada de Sant Jordi.

El escritor se mostró encantado con Barcelona pero puso en duda su capacidad de escribir y su estilo si viviera aquí: “la ciudad es maravillosa y en la playa hay chicas muy guapas pero no creo que pudiera escribir aquí. Yo necesito el frío y la luz plomiza de Dublín”. Con notables reconocimientos en su haber, entre ellos el codiciado Premio Booker en 2005 por su novela El mar y último premio Príncipe de Asturias, Banville afirmó que la tradición irlandesa de grandes escritores como James Joyce, Oscar Wilde y Seamus Heaney supone por un lado una motivación pero a la vez un hándicap.

“A los 13 años me

creía James Joyce,

ahora sigo practicando”

Fue uno de sus hermanos quien le regaló un ejemplar de Dublineses, de James Joyce. “Me apasionó. Me puse a escribir, en realidad a hacer imitaciones espantosas de Joyce. Tenía 13 años y creía que era Joyce, pero ya vi que debía practicar mucho y aún hoy sigo practicando”. Para Banville, la lectura y las bibliotecas se convirtieron en su refugio en su ciudad natal, Wexford.

Banville, que además de escritor es guionista, autor de piezas teatrales y colaborador habitual de prensa, reconoció estar ya acostumbrado a una suerte de doble personalidad; la del Banville autor de novelas con un uso preciosista del lenguaje —para las que invierte de tres a cuatro años, dijo— , y la de Benjamin Black, el firmante de las novelas negras que empezó a escribir en 2006 — la primera fue El secreto de Christine — que le reportan mucho menos dedicación —entre tres y cinco meses, comentó— pero con las que saltó a la fama: “Estoy convencido de que yo moriré pero Benjamin Black quedará”. A Banville se le atribuye, además, haber resucitado el espíritu de otro clásico, Raymond Chandler, cuando decidió devolver a la vida a Marlowe en La rosa de los ojos negros: “jamás me pude imaginar el éxito que tuvo”.

“Estoy convencido de

que Benjamin Black

permanecerá

cuando yo muera”

Muy respetuoso con todo tipo de lectores, a la pregunta de Lozano de si los libros electrónicos acabarían con el impreso, Banville se mostró convencido de que lo importante es que la gente lea: “Me extrañé cuando hace pocos años vi a personas que leían en las pantallas de los teléfonos móviles. Ahora pienso que lo que hace falta es que la gente lea dónde y cómo le apetezca y si leen las 50 sombras de Grey, pues me parece perfecto”.

 

 

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