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El modernismo ‘incendia’ Ferrara

La ciudad italiana inaugura la exposición ‘La rosa de foc. La Barcelona de Picasso y Gaudí’, con 130 obras de 25 artistas

'El abismo' y fragmento de la decoración de la Casa Trinxet, las dos de Joaquím Mir que se pueden ver en la exposición de Ferrara.
'El abismo' y fragmento de la decoración de la Casa Trinxet, las dos de Joaquím Mir que se pueden ver en la exposición de Ferrara.

El modernismo catalán es conocido más allá de nuestras fronteras. Viaja en las cámaras, las retinas y la memoria de miles de turistas que visitan Barcelona cada año, pero también ha sido objeto de exposiciones, como la del Museo de Arte de Cleveland en 2007, el Metropolitan de Nueva York y el Museo Van Gogh de Ámsterdam, las dos en 2007. Ahora es Italia, en concreto la ciudad de Ferrara, la que se rinde ante el alud de obras producidas en este periodo de esplendor artístico que vivió la ciudad. Hoy se abre al público en el Palazzo dei Diamanti la exposición La rosa de foc. La Barcelona de Picasso y Gaudí en la que se han reunido hasta 130 obras creadas por 25 artistas, desde Gaudí a Picasso, pasando por Casas, Rusiñol, Anglada Camarasa, Mir, Nonell y Masriera, entre otros muchos, que han prestado 35 museos y centros culturales y coleccionistas.

Todas las obras se crearon entre el año 1888 en que se celebró la Exposición Universal y la Semana Trágica de 1909

Gaudí y Picasso son el gancho de esta exposición para que el público italiano se acerque a conocer a otros artistas contemporáneos suyos desconocidos en este país, como son Ramon Casas, Rusiñol o Nonell, de los que hemos reunido obras maestras absolutas”, asegura Tomás Llorens, el comisario de la muestra junto con su hijo Boye Llorens, horas antes de que se pueda visitar la exposición en este edificio, joya del renacimiento italiano, famoso por el almohadillado de su fachada en forma de punta de diamante que le da nombre y que promueve la Fundación Ferrara Arte y las Galerias de Arte Moderno y Contemporáneo de Ferrara, con motivo de la Exposición Internacional de Milán que se inaugura el 1 de mayo.

Instalación de la obra 'Retrato de Gustave Coquiot', pintado por Picasso en 1901, cedido por el Pompidou en la exposición de Ferrara. ampliar foto
Instalación de la obra 'Retrato de Gustave Coquiot', pintado por Picasso en 1901, cedido por el Pompidou en la exposición de Ferrara.

Llorens padre, que ha estado al frente de centros como el IVAM, el Reina Sofía o la colección Thyssen-Bornemisza, asegura que la exposición propone un retrato inédito del contexto cultural y social —marcado por la conflictividad que acabó dando a la ciudad el sobrenombre de “rosa de foc” que da nombre a la exposición— que vivió la ciudad a finales del siglo XIX y comienzos del siglo XX. “Las visiones parciales y deformadas de la historiografía han mostrado a Picasso y Gaudí como genios aislados fuera de contexto. Esta exposición reúne obras creadas entre la burbuja financiera llamada “Febre d’Or” de los años ochenta del siglo XIX, la efervescencia que generó la Exposición Universal de 1888 y el fin del sueño que representó la Semana Trágica de 1909; un periodo en el que Barcelona fue el epicentro de un crecimiento económico y modernización, además de vivir un extraordinario fermento artístico y cultural que ha pasado a la historia con el nombre de Modernismo catalán”, explica Llorens que mantiene que la nueva presentación del arte moderno que hace el Museo Nacional de Arte de Cataluña (MNAC) desde septiembre pasado “obedece a la misma intención que la exposición, pero la ausencia de obras de Picasso, que tiene su propio museo en la ciudad, debilita mucho el conjunto”, según el experto.

Barcelona, con centros como el MNAC, la Sagrada Familia, el Museo Picasso, el Institut Amatller, la clausurada Fundación Godia, el Cau Ferrat de Sitges o el Museo de Montserrat, son los lugares de donde proceden gran parte de las obras, pero también del Reina Sofía o el Thyssen de Madrid, la Tate de Londres, el Pompidou, el museo de Orsay y el Museo Picasso de París o el Museo de Arte de Philadelphia. Para Llorens lo más difícil ha sido conseguir el préstamo de los picassos, “unos catorce o quince”, entre ellos alguno “que se ha visto muy poco” como un gouache que se conserva en el Whitworth Art Gallery de Manchester de la época azul del artista. La muestra cuenta con una maqueta polifunicular realizada por Gaudí para la iglesia de la Colonia Güell creada por la Universidad Politécnica de Catalunya para la ocasión, “la original se perdió, todo son copias”, que se puede ver junto con dos de los dibujos que se conservan de este edificio del arquitecto.

'Los miserables', pintado por Picasso en 1902, una obra conservada en el Whitworth de Manchester poco conocida que se puede ver en la exposición de Ferrara. ampliar foto
'Los miserables', pintado por Picasso en 1902, una obra conservada en el Whitworth de Manchester poco conocida que se puede ver en la exposición de Ferrara.

La exposición se ha dividido según un criterio “psicosocial”. Arranca con la arquitectura, centrada en la obra de Gaudí, a través de fotografías de la época realizadas por Adolf Mas que conserva el Colegio de Arquitectos de Cataluña. Sigue la representación en la pintura, los carteles y el grafismo de la ciudad, sus espacios públicos y las fiestas en la calle. Después la vida íntima, cómo vivía la burguesía, de puertas adentro, para luego saltar al paisaje, paradigma del orden natural. Tras mostrar los efectos de la Semana Trágica, con fotografías de la época o a través de obras como Garrote vil de Casas, la muestra se cierra con la representación de la vida de los marginados a los que el proceso de modernización había excluido de la sociedad; como los pobres y gitanos que pintó Nonell: las obsesiones del momento, como las drogas —excelente La morfina de Rusiñol— o la prostitución y las enfermedades de transmisión sexual que tan bien pintó Anglada Camarasa.

La exposición, que estará abierta hasta el 19 de julio, no se repetirá en otra ciudad. “Es imposible porque hay muchos préstamos que no pueden prolongarse más de tres meses”. Si perdurará el catálogo en el que han colaborado autores como Francesc Fontbona, “que ha realizado un panorama general”; Maite Ocaña, “que ha estudiado a Picasso”; Francesc Quílez, “que analiza la multiplicación de imágenes en este momento en revistas y carteles”, y José Lahuerta, “centrado en la metáfora de la rosa de foc de Gaudí, que da título a la exposición”.