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El PP exhibe perfil pactista en Cataluña antes de la campaña

Sánchez-Camacho recupera las 23 propuestas que Mas hizo a Rajoy en julio

Alicia Sánchez-Camacho este miércoles en el Parlament.
Alicia Sánchez-Camacho este miércoles en el Parlament. EFE

El Partido Popular de Cataluña ha acentuado las últimas semanas las llamadas al diálogo entre la Generalitat y el Gobierno, coincidiendo con algunos gestos de distensión entre el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, y el presidente catalán, Artur Mas. Tras dos años de choques permanentes entre ambos Gobiernos por la cuestión soberanista, en los que apenas se ha podido cerrar ningún acuerdo en otros asuntos, el PP catalán recuperó ayer el listado de peticiones que la Generalitat hizo llegar al Gobierno el pasado julio y que hasta ahora había quedado aparcado. La presidenta regional del PP, Alicia Sánchez Camacho, aseguró que tanto ella como el Gobierno quieren volver al camino del “entendimiento y del diálogo”.

El PP maneja un documento de análisis del estado de 23 peticiones de traspasos de competencias, inversiones y actuaciones pendientes en Cataluña por parte del Gobierno central. El PP catalán no ha hecho público su contenido, pese a que Sánchez-Camacho lo exhibió ayer en el pleno del Parlamento catalán como demostración de que el Gobierno quiere “cumplir” con Cataluña. Incluso se ofreció a hacérselo llegar al presidente catalán.

Hasta ahora el Gobierno solo ha dado respuesta a una de las 23 peticiones que Mas hizo a Rajoy en su reunión del pasado julio en La Moncloa. La convocatoria de la pseudoconsulta independentista del pasado 9 de noviembre y el posterior adelanto electoral en Cataluña deterioraron las relaciones de ambos Gobiernos hasta tal punto que el diálogo ha sido imposible desde entonces.

El PP catalán, sin embargo, explota estos días, en plena precampaña electoral, algunos gestos de Mariano Rajoy hacia Artur Mas que, según Sánchez-Camacho, constituyen un cambio significativo. El más reciente fue el pasado lunes. El Gobierno no puso impedimentos a que Mas hablara en la sesión inaugural de la Cumbre Euromediterránea celebrada en Barcelona. Fue un discurso breve y en el que ni Mas ni Rajoy disimularon sus diferencias, pero contrastó con lo ocurrido en 2013, cuando el Gobierno impidió a Mas tomar la palabra durante la celebración del Foro Económico del Mediterráneo.

El otro episodio reciente de distensión fue el pasado 25 de marzo con motivo del desplazamiento que ambos hicieron a los Alpes con motivo de la tragedia aérea de GermanWings. El avión de Rajoy paró en Barcelona especialmente para pasar a recoger a Mas y volar juntos hasta Marsella. Durante la jornada ambos presidentes aparecieron juntos en numerosos momentos y se reservó a Mas una presencia destacable. Algo parecido ocurrió en febrero durante la inauguración de la interconexión eléctrica entre España y Francia. Ambos charlaron distendidamente y Mas estuvo presente en el almuerzo entre Mariano Rajoy y el primer ministro francés, Manuel Valls.

Sánchez-Camacho enmarcó ayer estos hechos en “una nueva etapa” de las relaciones entre el Gobierno central y la Generalitat y le pidió correspondencia a Mas. La Generalitat celebra que haya vuelto lo que considera “normalidad institucional”, pero recuerda que las diferencias siguen intactas. Mas respondió a Camacho centrándose en el acto del pasado lunes y sin entrar en la cuestión de fondo: “¿Yo debo agradecer eso? ¿O eso forma parte de la normalidad? No hay nada que agradecer porque es de cajón”, dijo.