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De pazo en ruinas a hotel arruinado

El Palacio de Sober, único cinco estrellas de Lugo, restaurado con 4,6 millones que puso la Xunta, solicita en un juzgado de Madrid el concurso de acreedores

Hotel Palacio de Sober.
Hotel Palacio de Sober.

“Bienvenido al siglo VIII”, reza la web, todavía activa, del Hotel Palacio de Sober. “Un lugar para escaparte”, sigue diciendo a través de Internet el único hotel de cinco estrellas en la provincia de Lugo, con 43 habitaciones de lujo, que recibió para su puesta en marcha 4,6 millones en subvenciones y que en menos de un lustro desde su inauguración, en octubre de 2010, se declara en suspensión de pagos. La iniciativa, con suites que incluso alcanzaban los 750 euros, se puso en marcha al tiempo que irrumpía la crisis y acabó en fiasco. La firma propietaria ha solicitado en un juzgado de Madrid el concurso de acreedores.

En el Palacio de Sober, con spa, hay 13 dormitorios considerados suites y uno rimbombantemente bautizado como Suite Real. Rizando el rizo de la ostentación, se ofrecen “sabanas de hilo egipcio” también a través del dominio aún colgado de la red. Todo este lujo, que contó con subvenciones millonarias, surgía de las ruinas de un palacio de la estirpe nobiliaria de los López de Lemos, y ahora se encuentra en almoneda por ruina, en concurso de acreedores.

“Se dice que es el edificio no religioso más grande de Galicia, el pazo más grande. Son tres pisos, en torno a 4.500 metros cuadrados, con una finca de algo más de una hectárea. Está a 300 metros de la casa consistorial, en una situación muy buena”, detalla el alcalde de Sober, el popular Luis Fernández Guitián. Las torres gemelas se alzan imponentes. Incluye una muralla que el regidor data en el siglo VII, y ventanas románicas del siglo XI o XII. “También sufrió reformas en el siglo XVI y XVII pero la principal en toda su historia fue en el siglo XXI, para convertirlo en hotel”, asegura Guitián.

Lo que empezó con 36 trabajadores ahora sigue con solo cuatro a los que se adeudan las nóminas desde hace tres meses. “Nosotros exigimos al director del Igape, Javier Aguilera; a la delegada de la Xunta en Lugo, Raquel Arias y al presidente Feijóo que se exija la devolución de la subvención de 4,6 millones de euros que se dio a la empresa”, clama el secretario de UGT-Lemos, Mario Docasar.

En dos mil siete un empresario ligado a mataderos de Madrid, Alberto Vaquero, bajo el manto de la inmobiliaria Alvaher 98, se hacía con la propiedad, sobre un millón de euros, que compró al padre de Raquel Arias, que a su vez se había hecho con los terrenos y las ruinas por unos 160.000 euros, según los cálculos que realizan desde este sindicato.

El Hotel Palacio de Sober echaba a andar con una inauguración a bombo y platillo en la que Feijóo descubrió la placa. Se respaldaba institucionalmente un proyecto que tenía visos de convertirse en una referencia para el turismo de gran lujo en Galicia, transformándose también en el único hotel con la categoría de cinco estrellas en la provincia.

“La empresa tuvo una gestión desacertada y el palacio llegó a este momento difícil del concurso de acreedores. Para nosotros no es lo más indicado, tenía que ser un referente dentro de A Ribeira Sacra y para Sober sería muy importante que volviera a abrir”, añora el alcalde. “Corre el comentario de que ha habido empresas chinas que se han acercado a ver el hotel”, sigue, “lo cierto es que sí se vio movimiento estos meses atrás, principalmente los fines de semana”.

La situación de ruina económica del Hotel Palacio de Sober ha llegado también al Parlamento, donde el grupo socialista ha presentado varias preguntas. Quiere saber qué va a hacer el Gobierno gallego con dicha infraestructura. El diputado por Lugo y secretario provincial de los socialistas, Juan Carlos González Santín, asegura que “este fue el proyecto estrella de la Xunta, que definió como un sueño y se ha convertido en una ruina total y absoluta”.

“Está financiado casi en su totalidad con fondos públicos, a través de subvenciones directas del Igape o a través de avales del Igape, y ahora está en concurso de acreedores. Por esta vía fueron casi cuatro millones de euros para acabar así”, se lamenta Santín. A esta cantidad hay que añadir los más de 800.000 euros que se avalaron ante el Banco Europeo de Inversiones. La obra estaba presupuestada en 5,2 millones.

Desde la Xunta se replica que “se dieron conforme a la ley”, evitando entrar en más detalle hasta que se produzca la respuesta en sede parlamentaria. Aunque sí se intercala que estas acusaciones ya vienen siendo un tema recurrente que sale a la luz coincidiendo con citas electorales.

Por el contrario, Santín denuncia la situación de “total abandono” en que se encuentra la infraestructura. Según él, la fue a visitar hace cuatro meses y solo vio a un empleado. “La Xunta no puede meter este dinero en un proyecto para que acabe en concurso de acreedores. No sabemos cuál va a ser el final de esto... Creemos que la Xunta debe exigir a la empresa la devolución de este dinero, aunque con este concurso mucho me temo que lo vamos a tener que acabar pagando todos los gallegos”, augura el político socialista.

“Ahora depende de la Administración judicial porque está en concurso. Sí se habla de que hay personas interesadas, tanto a titulo particular como empresas relacionadas con el mundo de la hostelería, y esperamos que esas gestiones lleguen a buen puerto y que en el menor tiempo posible vuelva a reabrir”, tercia Guitián.

Pero Mario Docasar, de UGT, menoscaba la “viabilidad” de un proyecto de estas características en Sober. “Nosotros siempre desconfiamos. No se hicieron ni campañas de marketing ni promociones. Queremos que devuelvan ese dinero al erario público” reivindica. “Un Real Decreto de 2004 dispone que a estas empresas a las que se les dan subvenciones con fines turísticos se les exige que mantengan como mínimo 10 o 15 años las plantillas”, protesta. El sindicalista recuerda que hace dos años, en una reunión, el director del Igape ya asumía que “el gran error fue dar una subvención millonaria y no exigir a Vaquero que tuviera un socio del sector de la hostelería”.