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La Sagrera: unas obras casi paradas

El año pasado la sociedad encargada de los trabajos limitó la inversión a 2,3 millones

Las obras de la futura estación desde el puente de Calatrava, en Bac de Roda, el pasado viernes.
Las obras de la futura estación desde el puente de Calatrava, en Bac de Roda, el pasado viernes.

Poco algo más de dos millones de euros. Es lo que se gastaron el pasado año las tres administraciones implicadas –Ministerio de Fomento, Generalitat y Ayuntamiento de Barcelona— en la construcción de la estación de la Sagrera. Es la cifra más baja inyectada a las obras en los últimos años, una demostración que el que debía convertirse en el mayor edificio de Barcelona, segunda parada del AVE en la capital catalana y eje de una macrooperación urbanística de 164 hectáreas ha estado casi paralizada. De hecho, el Ayuntamiento lo reconoció cuando en marzo dijo que estaba a punto de recuperar los trabajos.

En los últimos años la zona ha sido el escenario de hallazgos arqueológicos e incluso de investigaciones por la supuesta adjudicación fraudulenta de contratos vinculados con el tren de alta velocidad. Pero en el tajo apenas se pueden ver unos operarios trabajando con la ayuda de algunas grúas y camiones que sacan tierra del recinto. “Son muy pocas personas para todo lo que hay que hacer”, describía un vecino el pasado viernes, mientras oteaba la gran explanada. El regidor de Hábitat Urbano del Ayuntamiento de Barcelona asegura que las obras continúan y que se está trabajando en profundidad para armar la gran losa que frenará la presión del agua freática.

El Ayuntamiento tramita el plan urbanístico de la zona entre críticas

“Seguimos con el mismo calendario. La estación se acabará en 2019 y se pondrá en marcha en 2020”, dice Antoni Vives. El director de Barcelona Sagrera Alta Velocitat (la sociedad encargada de coordinar los trabajos), Joan Baltà, confirma que “dada la reperiodificación que se ha producido en las obras, 2014 es el ejercicio en que el ritmo inversor es menos alto” y matiza que los 2,3 millones de inversión que constan en las cuentas de la sociedad de 2014 son “provisionales”. Adif no dice nada.

Pese a la situación actual, las obras han recibido alguna buena noticia en el último mes. Es el caso de la licitación para construir el colector de aguas de Prim, una obra de 23 millones de euros y trece meses de ejecución que es indispensable para reordenar la playa de vías de Rodalies de la futura estación.

El Ministerio de Fomento y el Ayuntamiento de Barcelona alcanzaron un acuerdo en 2013 para abaratar el proyecto. El resultado será una estación más pequeña –“porque el proyecto inicial era imposible financiarlo”, sostiene Vives— que costará en torno a los 650 millones de euros y que ya no se financiará a través de las plusvalías generadas por la promoción de oficinas y casi 2.000 viviendas, como se preveía inicialmente. El Ayuntamiento piensa en sufragar la inversión con la concesión de un centro comercial de nuevo cuño de 22.000 metros cuadrados, superficie que se añadirá a los casi 6.000 metros cuadrados de tiendas que tendrá la propia estación. El pequeño comercio está que trina. El distrito de Sant Andreu es uno de los barrios de Barcelona donde hay más locales cerrados (uno de cada cinco). “Se ha pasado de una burbuja a otra, la comercial”, denuncia la concejal de ICV-EUiA, Janet Sanz.

Los vecinos definirán en una jornada cómo quieren las 164 hectáreas

Los vecinos de los diez barrios afectados por el proyecto de la Sagrera tampoco están contentos. “Es una vergüenza y no podemos seguir tolerándolo”, se queja Santi Serra, presidente de la Asociación de Vecinos de Sant Andreu. Critica que desde hace tiempo que no tienen novedades del curso de las obras. Y que ahora, con las elecciones a la vuelta de la esquina, los partidos políticos se les acercarán de nuevo con sus propuestas. Han decidido organizar una jornada el próximo 14 de marzo en el que participarán reconocidos urbanistas para realizar un documento unitario en el que se constaten cuáles son sus necesidades y cómo quieren que sea el futuro de las 164 hectáreas que ahora solo sirven para separar los distritos de Sant Martí y Sant Andreu.

Uno de los ejemplos de ese futuro incierto es el de la estación de Sant Andreu Comtal. Acumula dos años de retrasos y Vives subraya que el Ayuntamiento está pendiente de que el Ministerio de Fomento les concrete la fecha de licitación. El futuro de todo el proyecto de La Sagrera va para largo. El planeamiento advierte que acabar el plan tardará ocho años desde que empiece. Y avisa también de que ese inicio está sujeto a las obras ferroviarias, a la desafectación del suelo y las obras de infraestructuras.