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el fin de eta

Urkullu recuerda en Madrid que la ‘vía Nanclares’ no incluye arrepentimiento

El lehendakari reitera la necesidad de un pacto de valores y de nueva relación política en medio de su desencuentro con el Gobierno central

El lehendakari, Iñigo Urkullu, durante la conferencia que pronunció en un desayuno informativo en Madrid.
El lehendakari, Iñigo Urkullu, durante la conferencia que pronunció en un desayuno informativo en Madrid. efe

En medio del recelo de las víctimas y de la oposición constitucionalista a las iniciativas del Gobierno del PNV sobre paz y convivencia, el lehendakari, Iñigo Urkullu, ha recordado en Madrid que la vía Nanclares, admitida en su día por el Ejecutivo central nunca obligó al arrepentimiento de los presos de ETA. Así lo ha dicho durante el coloquio que ha cerrado su intervención en un desayuno informativo de Europa Press donde ha validado su propuesta de reinserción. Pero Urkullu ha sido también exigente con la izquierda abertzale y con el colectivo de presos de ETA, a quienes les ha pedido que puedan "decidir libremente". El lehendakari ha rebajado trascendencia al anuncio del EPPK de que nunca se arrepentirán, consciente de que jamás cambiarán de opinión, y así evitar la tentación de no dar pasos adelante por parte de Instituciones Penitenciarias. En su opinión, "los presos ya saben cómo se pueden coger a los beneficios penitenciarios pero para eso necesitan decidir individualmente"', en alusión directa a la remesa de cartas que el colectivo ha cursado denunciando su situación.

Sin acuerdos

con Rajoy

pese a las citas

Crítico con la nula receptividad de Mariano Rajoy a su plan de paz y convivencia, ha recordado que "la disolución de ETA necesita de que haya alguien en la otra parte" y de ahí que haya justificado su propuesta de crear un comité internacional para propiciar la validez de una retirada "ordenada" de la banda terrorista. Esta falta de diálogo y sintonía con el Gobierno del PP ya había aflorado con anterioridad en el discurso de Urkullu. Como reflejo expresó de este alejamiento, el lehendakari ha recordado que no ha llegado a "ningún acuerdo " en las cinco reuniones que ha mantenido hasta ahora con Rajoy. Además, desde el pasado 15 de septiembre sigue "a la espera" de una respuesta a su catálogo de propuestas que le planteó, y en las que incluía la negociación del Cupo, los riesgos centralizadores y el proceso de paz, principalmente. Ante un auditorio donde se mezclaba una amplia representación de la sociedad vasca junto a varios embajadores y una mínima presencia del Gobierno central, Urkullu ha tranquilizado al 'foro' al advertir de que "Euskadi no es Cataluña' y que su ambición de un nuevo pacto con el Estado debe estar precedido del "consenso y del diálogo".

Al adentrarse en las razones del nuevo estatus político, el lehendakari ha abogado por el cierre competencial del Estatuto de Gernika y del acuerdo en el Parlamento vasco sobre la aspiración de Euskadi, aunque en paralelo ha sido muy duro con el "afán centralizador" del Gobierno del PP. Sin hablar de plazos para sus reivindicaciones, Urkullu ha preferido proyectar la idea de que la actúa, crisis de valores y de modelo de Estado -ha sido especialmente crítico con la monarquia- urge a una nueva relación política. Consciente de los efectos perniciosos de la corrupción y de los efectos de la crisis ha enfatizado la necesidad de una recuperación de los valores sociales y de la apuesta por el Estado del bienestar. Es aquí donde ha recordado que su Gobierno dedica. "dos de cada tres euros " a políticas de Educación, Sanidad y acción social. Abierto al entendimiento entre diferentes, Urkullu ha reconocido la expectación creada. Por Podemos, pero no se ha olvidado de recordar sus primeras disensiones internas. "También parece que tienen dos almas como dicen de, PNV". Eso sí ha preferido eludir las previsiones electorales de esta nueva formación recordando que "nunca atiendo las encuestas"