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Alcoi entra en el laboratorio de la ciudad inteligente

La urbe industrial sufre un estancamiento y busca reinventarse con ideas universitarias

Puente de Sant Jordi, en el centro de Alcoi.
Puente de Sant Jordi, en el centro de Alcoi.

Con una población y una industria estancadas, Alcoi necesita repensarse y atraer ciudadanos. El Ayuntamiento y la Universidad Politécnica de Valencia (UPV) están embarcados en un proyecto que convertirá a la capital de L’Alcoià en un laboratorio de la ciudad inteligente, un concepto muy en boga nacido en el mundo anglosajón (smart city) y cuya idea general persigue mejorar la calidad de vida ciudadana a través de la tecnología y una gestión sostenible de los recursos. Durante 2015 comenzarán a testarse en la ciudad ideas surgidas del Departamento de Informática del campus alcoyano de la UPV.

Edificios que monitorizan la salud de sus habitantes, cintas subterráneas que transportan la basura hacia un mismo punto, ideas de lo más variadas se están debatiendo mundialmente entorno a la ciudad inteligente. El debate comenzó ante la previsión de sobrepoblación de los núcleos urbanos, pero en Alcoi es tendencia precisamente por lo opuesto. La natalidad alcoyana lleva años cayendo, su saldo migratorio es también negativo y la edad media poblacional es de las más altas de la Comunidad Valenciana. La ciudad de los puentes necesita rejuvenecer.

Base de datos

-El concepto de ciudad inteligente busca la mejora de la calidad de vida a través de la tecnología y un medio ambiente sostenible.

-El proyecto de ciudad inteligente intenta atajar los problemas de núcleos superpoblados y Alcoi lo usa para atraer población.

-El enfoque alcoyano involucra exclusivamente a la universidad. Durante 2015, la ciudad se llenará de sensores que medirán la actividad humana.

-El objetivo es crear una base de datos abierta al público para sacar conclusiones e ideas sobre la ciudad y poder proponer ideas y soluciones a sus problemas con proyectos multidisciplinares.

Enclavada entre montañas, la principal ciudad del interior alicantino ha comenzado unificando sus barrios con un servicio wifi centralizado en el Ayuntamiento y, en breve, se llenará de sensores que medirán la actividad humana: los desplazamientos de los vehículos y las personas, los niveles de contaminación, consumos energéticos, etc. “El objetivo”, resume el jefe de Informática de Sistemas y Computadoras del campus alcoyano, Manuel Llorca, “es crear una base de datos abierta al público para que, además de los expertos, el ciudadano pueda sacar conclusiones e ideas sobre el lugar en el que vive y proponer sus mejoras. Si no, no tendrá sentido”.

Con la ciudad destripada en datos, los trabajos finales de grado así como los de los cursos máster del campus alcoyano se enfocarán para dar solución a la problemática urbana y social con proyectos multidisciplinares. Si las ideas son viables se exportarán al mundo empresarial, intentando que sean los mismos universitarios los emprendedores.

“Se necesitan ideas para reconvertir la industria”, admiten desde el Ayuntamiento de una ciudad que fue foco empresarial potentísimo de una zona cuya riqueza ha menguado paulatinamente desplazándose hacia una costa que optó por el turismo y la construcción. El tamaño medio del núcleo urbano que apenas supera los 60.000 habitantes convierte a Alcoi en “el laboratorio ideal”, en opinión de Llorca. Pese a su aislamiento geográfico, tiene la mayoría de servicios y cuenta con una buena red de transporte público y comunicaciones con las poblaciones periféricas, además de con una universidad en el centro.

El rasgo universitario del proyecto alcoyano contrasta también con el enfoque de las otras iniciativas aparecidas en el territorio valenciano desde el 2011. Solo las tres capitales provinciales, junto a Torrent (Valencia) y Elche (Alicante), pertenecen a la red de española de ciudades inteligentes y han optado por enfoques empresariales. Son ciudades que, no obstante, no sufren la condición que padecen las ciudades de interior. El éxito del proyecto mostraría un camino distinto al marcado hasta ahora: que la ciudad inteligente no solo harán más eficientes a las ciudades superpobladas, también hará más atractivas a las despobladas. “Al final”, cree Manuel Llorca, “de lo que se trata es de introducir inteligencia en las ciudades y que lo note el ciudadano”.