El órgano de la catedral renace

La basílica compostelana celebrará mañana la restauración de su instrumento con un concierto de Gianluca Libertucci, músico de San Pedro del Vaticano

Trabajos de restauración del órgano de la catedral de Santiago.
Trabajos de restauración del órgano de la catedral de Santiago. ÓSCAR CORRAL

La catedral de Santiago ha acometido una restauración completa de su órgano, construido a lo largo de 1977 por la empresa italiana, fundada en 1829, Famiglia Vicenzo Mascioni. Ha sido un largo proceso, como no puede por menos de ser tratándose de un instrumento tan complejo como un órgano, compuesto por millares de piezas productoras de sonido, mecánicas, eléctricas y electrónicas. Incluso muchos aficionados a la música clásica se perderían al escuchar palabras como nasardos, flautados, labiales, cañutería u otras de tan rancio aroma como realejo, lleno bélico interior, ranillas, lejitorias, secretos y secretillos.

Un mundo semántico propio al servicio del universo sonoro que fluye desde los tubos de un órgano, tan extenso que incluso tiene diccionario propio, como el “Diccionario técnico-histórico del órgano en España”, de Joaquín Saura Buil, editado en 2001 por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas, y que en sus 549 páginas contiene más de 4200 voces y locuciones propias del rey de los instrumentos.

La necesidad de esta restauración ha venido dada por el mucho uso a que es sometido el órgano catedralicio, con un mínimo de dos intervenciones diarias: en la misa del peregrino de las 12.00 horas y en la de las 19.30. El paso del tiempo y el uso intensivo e ininterrumpido durante 36 años habían ido deteriorando el funcionamiento del órgano compostelano, provocando desafinación y defectos de funcionamiento como dejar mudos algunos de sus registros o que otros continuaran sonando más allá de la pulsación de la correspondiente tecla.

La restauración tenía un presupuesto previsto de 60.000 euros que la realidad ha elevado a los 80.000, y ha sido financiada por la Fundación Pedro Barrié de la Maza, en línea con el compromiso de esta con la basílica compostelana. Estos trabajos, según relata Manuel Cela, organista titular de la catedral compostelana, han incluido la revisión de la totalidad de sus componentes: secretos (distribuidores del aire a presión que hace sonar los tubos, que en el instrumento compostelano son más de los cuatro que corresponderían a los tres teclados de la consola y el pedalier) y secretillos, motores, fuelles, conductos de aire y elementos de sujeción de todo el bosque de tubos del instrumento ( más de 4.000 elementos: unos 3.700 sonoros y 300 “mudos”, puramente decorativos).

Aprovechando el desmontaje y antes de su montaje definitivo, se ha llevado a cabo la restauración de sus cajas barrocas, la parte ornamental y más visible del instrumento. Diseñadas por el arquitecto Domingo de Andrade y decoradas en su exterior por el escultor Manuel de Romay, son las mismas que recubrieron el órgano que en 1704 encargó el cabildo a Manuel de la Viña, un instrumento de 60 registros para el lado del Evangelio (el izquierdo mirando desde la entrada del Obradoiro hacia el altar mayor). Fue terminado de construir en 1708 y complementado en 1706-1712 con otro de disposición simétrica en el lado opuesto, el de la Epístola. Dado el buen estado de la pintura, el principal trabajo en la restauración de las cajas ha sido, literalmente, limpiar el polvo acumulado sobre ella y tratar un único punto de carcoma encontrado en el interior de una de las cajas.

También la consola, el cuadro de mandos de esta nave sonora, ha requerido la revisión y reparación de sus elementos mecánicos: teclas, botones, placas, pedales basculantes y de pistón reversible; eléctricos, como contactos del los teclados que se van deteriorando por las pequeñas chispas que saltan en cada pulsación y elementos electrónicos y de programación que permiten fijar o anular las infinitas combinaciones de sonidos, crescendos o diminuendos generales, etc. Programación que fue instalada por el constructor en la anterior revisión general del órgano santiagués, llevada a cabo en 2005.

Numerosas pruebas de sonido y afinación han sido llevadas a cabo durante las últimas semanas por Manuel Cela y los técnicos de la casa constructora, Famiglia Vicenzo Mascioni. Después de tales pruebas y del rodaje que supone su uso diario desde que se finalizaron los trabajos de restauración, se hacía necesario dar a estos la adecuada relevancia. Para ello, la fundación Barrié y la Fundación Catedral han programado conjuntamente un concierto oficial de inauguración para mañana, viernes 28 de noviembre, a las 21.00 horas.

El solemne concierto estará a cargo de Gianluca Libertucci, organista del Vicariato de la Ciudad del Vaticano en la Basílica de San Pedro y de la Guardia Suiza. Libertucci es catedrático de órgano y composición organística en el conservatorio estatal Benedetto Marcello de Venecia y ofrecerá un programa de carácter esencialmente virtuosístico, de aproximadamente 70 minutos de duración. En el atril del órgano compostelano habrá piezas de Juan Cabanilles, Johann Sebastian Bach, Davide da Bergamo, Felix Mendelssohn Bartholdy, Marco Enrico Bossi, Louis Vierne, Manuel Cela (el organista titular de la Catedral) y César Franck.

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