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Chabolas con vistas a la autopista

Una decena de personas viven en las barracas del Turó de Montcada

El Consorcio de Collserola quiere hacerlas desaparecer antes del 15 de diciembre

Pedro Pérez, en la cocina de su chabola, acompañado de dos compatriotas. Ampliar foto
Pedro Pérez, en la cocina de su chabola, acompañado de dos compatriotas.

Los huertos y las chabolas para guardar herramientas situados en el Turó de Montcada, en la salida de Barcelona por el norte, tienen los días contados. Son ocupaciones ilegales que llevan allí desde los años 70, y están dentro del Parque de Collserola, por lo que el consorcio que lo gestiona ha iniciado las tareas para derribarlas y recuperar la zona como lo que debería ser: forestal. La sorpresa ha sido que al acudir a avisar a los usuarios de las parcelas los funcionarios se han topado con una decena de personas que desde el inicio de la crisis están viviendo en unas chabolas pensadas para otra función. Son al menos tres hombres que viven solos; una pareja muy joven, y otra pareja con una hija de 22 años. Son todos de origen hondureño y no tienen adónde ir.

Una situación de la que ni el Ayuntamiento de Montcada i Reixac ni sus servicios sociales sabían nada. “No tenemos conocimiento de que viva nadie, sí de la existencia de construcciones”, asegura un portavoz municipal. La Asociación de Vecinos del barrio de Sant Joan y la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) han comenzado a movilizarse. Ayer, coincidiendo con el Pleno municipal, exigieron una solución para los habitantes de las chabolas.

Joan Llagostera, de la Asociación de Vecinos de Sant Joan, admite también que “hasta hace dos semanas” desconocía la existencia del asentamiento. “Está muy bien defender el medio natural, pero es necesario buscar una solución para estas familias”, exige Miquel Ferré, de la PAH.

El Turó de Montcada está pegado a Barcelona. Queda a la derecha de las carreteras de Girona (C-33) y Vic (C-17), en frente de Can Cuyàs, con privilegiadas vistas a la autopista Barcelona- Terrassa y al carril bus-vao. En la ladera, la mayoría son barracas de huerto, construcciones precarias levantadas para guardar herramientas y que con el paso de los años se han ido ampliando: cobertizo, cocina de verano e incluso habitaciones para quedarse a dormir. Como la de Leoncio Roman, de 76 años: 70 metros cuadrados, varios niveles con baldosas en el suelo, cocina alicatada, salón, dormitorio y hasta luces de Navidad y espumillón. O la de Diego, con una increíble decoración hecha con mosaicos y envases de refresco. O la de Manuel Estévez, 79 años, que muestra el documento por el que en 1978 pidió permiso a la dirección de Carreteras para instalar un huerto y pagó 750 pesetas al Tesoro Público en concepto de “tasas y exacciones parafiscales”. “Entiendo que nos tengamos que ir, pero no de un día para otro”, lamenta. “Legalmente… es ilegal”, apunta otro propietario.

Los vecinos y la PAH exigen una solución para que nadie se quede en la calle

La situación es más dramática para Pedro Pérez, de 62 años. Llegó de Honduras en 1999 y tras perder su vivienda del barrio de Roquetes (Nou Barris) hace cinco años, se instaló en el huerto al que acudía los fines de semana. Desde entonces ha vivido del subsidio del paro y de lo que le da el campo y seis gallinas, explica junto al barreño que recoge el agua que cae por una gotera. También viven en “el cerro” el sobrino de Pedro, Alex, y su pareja, Pamela. Tienen 23 y 17 años y explican que llevan “un año y medio” allí. Han levantado una chabola con maderas y persianas. Tiene salón, cocina, baño y tres habitaciones con baldosas en el suelo. Comparten la luz con Pedro; se calientan y cocinan con leña y butano; y el agua la suben a mano por estrechos y resbadizos caminos.

Un carnero en una de las parcelas de Montcada. ampliar foto
Un carnero en una de las parcelas de Montcada.

Ninguno de ellos ha acudido a los servicios sociales. “Dicen que no dan nada”, murmulla Pamela. Los vecinos del turó se completan con Diógenes, que también vive solo, y con Julián Adriano, que comparte su chabola con su mujer y una hija de 22 años. “Estoy muy asustado porque no tengo dónde ir”, dice.

Collserola lleva muchos años eliminando asentamientos ilegales y cuando encuentra habitantes lo notifica a los ayuntamientos. La limpieza del Turó de Montcada forma parte del convenio de la perrera municipal —que se instalará junto al cementerio de Collserola, en el Torrent Tapioles, al otro lado de las autopistas— que el pasado día 5 firmaron los Ayuntamientos de Montcada y Barcelona y el Consorcio del Parque. El convenio se refiere al “derribo de barracas” y al “saneamiento de actividades marginales y otras ocupaciones ilegales y evitar nuevos focos de barraquismo”.

Unos trabajos que el texto prevé que “gestione” el Consorcio del Parque de Collserola, con 700.000 euros aportados por el Ayuntamiento de Barcelona. Lo que el convenio no prevé es qué hacer con las personas que han convertido las chabolas en su vivienda. Unas chabolas que aparecen en el texto pero que, vista la versión del Ayuntamiento de Montcada, nadie sabía que existían. Ayer, bajo la lluvia, dos forestales del parque dedicaron la mañana a informarles de que, antes del 15 de diciembre, se tienen que ir.