Sánchez propone blindar la lengua y la cultura catalanas en la Constitución

El líder del PSOE niega que su reforma constitucional incluya al concierto económico

Sanchez, al centro, ayer junto a empresarios del Foro Puente aéreo.
Sanchez, al centro, ayer junto a empresarios del Foro Puente aéreo.Andreu Dalmau (EFE)

El líder del PSOE, Pedro Sánchez está dispuesto a que su propuesta de reforma de la Constitución incluya el blindaje de competencias para Cataluña, por su singularidad, en temas como la lengua, la cultura y la educación. El líder del PSOE considera que hay motivos suficientes para que esas áreas estén contempladas en una futura Carta Magna para prevenirlas de “cualquier ataque como el que planteó el ministro de Cultura”, en alusión a las declaraciones de José Ignacio Wert, ministro de Educación, al decir que había que “españolizar” a los niños catalanes. Su proyecto, por contra, no incluiría un pacto fiscal específico con Cataluña, al considerarlo innecesario. “Se tiene que respetar la solidaridad con otras partes de España”, apuntó ayer Sánchez, aunque precisó, en una entrevista a Catalunya Ràdio, que Cataluña, como ocurre con las comunidades más pobladas, precisa una mejor financiación.

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Mariano Rajoy ha reclamado insistentemente al PSOE que explique en qué consistiría su plan de renovación constitucional. Ayer, en su segunda visita a Cataluña desde el 9-N, Sánchez quiso dar unas primeras pinceladas. “Hay que hacer una revisión del modelo y ver cómo blindar la educación, la lengua y la cultura. Lo importante es mantener esa vocación de diálogo. Hay muchas más cosas que nos unen que las que nos separan”, afirmó Sánchez, que mostró su disposición a viajar de forma frecuente a esta comunidad: “Voy a estar, y mucho, en Cataluña, porque esta crisis es un problema que concierne a toda España”, dijo.

En un viaje relámpago, el secretario general del PSOE se reunió el jueves por la noche con los empresarios del colectivo Puente Aéreo y ayer por la mañana desayunó con diferentes miembros de la cultura, la pequeña empresa y el derecho entre los que figuraban el periodista Xavier Sardà, el productor de cine Albert Solé, el director de teatro Lluis Pasqual y el notario Juan-José López Burniol. El objetivo de Sánchez es pasar la página del 9-N e intentar tender puentes para acabar con la fractura de relaciones entre Rajoy y Artur Mas y dar cabida a una reforma constitucional. En ese sentido, el líder socialista lamentó que el Gobierno central haya judicializado el conflicto soberanista y apuntó que no es tiempo de “querellas, monólogos o cruces de cartas”. Instó al diálogo e invitó, de entrada, a Rajoy a dar respuesta a las 23 reivindicaciones que le planteó el presidente catalán cuando ambos dirigentes se reunieron en Madrid el pasado mes de julio. La Generalitat aún aguarda una contestación.

Pese a su propuesta, Sánchez afirmó que la querella presentada por la fiscalía dificulta mucho el diálogo. Su análisis es que el 9-N dejó un mensaje ambiguo: evidenció, por un lado, que muchos ciudadanos se implicaron en el proceso participativo pero, a la par, que muchos otros no lo hicieron. Por ello, se mostró dispuesto a mantener una reunión con Artur Mas para buscar vías de encuentro. “La solución no pasa ni por la judicialización del problema ni por las elecciones anticipadas, porque eso no solucionará los problemas de los catalanes”, dijo. En tono conciliador, Sánchez se desmarcó radicalmente de las declaraciones de Alfonso Guerra que equiparó un eventual referéndum independentista con votar sobre la violencia de género: “Yo eso no lo comparto. Estoy en las antípodas del independentismo, pero es una opción legítima y hay que darle una respuesta legítima”.

 

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