La reunión de Mas con los partidos pro consulta acaba sin acuerdo

El presidente catalán se ha reunido con los dirigentes de CiU, ERC, ICV y la CUP durante más de tres horas

Foto: atlas | Vídeo: Atlas

Caras largas, sin declaraciones a la prensa y, quizás lo más elocuente, ya sin fotografía de familia que sirva para acreditar unidad como en otras ocasiones. La reunión del presidente catalán, Artur Mas, celebrada ayer con los dirigentes de los cuatro partidos que apoyan la consulta del 9 de noviembre acabó sin ningún acuerdo para sortear la suspensión del Tribunal Constitucional. Se dieron una semana para lograrlo.

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Mas volvió a reunir a los líderes de las formaciones soberanistas en un intento de transmitir tranquilidad, buscar una solución para el 9-N y evitar así las elecciones anticipadas. El encuentro, que en un primer momento tenía que ser presidido por la número dos del Gobierno catalán, Joana Ortega, acabó teniendo a Mas como anfitrión después de que la unidad soberanista se haya agrietado con las filtraciones de posibles alternativas a la consulta y el creciente clima de elecciones anticipadas.

Los dirigentes de CiU, ERC, ICV y la CUP acudieron al encuentro a sabiendas de que en el Gobierno catalán cunde cada día más la idea de que ya no hay tiempo ni posibilidades de celebrar la consulta con las garantías democráticas mínimas mientras perdure la suspensión. Por esta razón los tres partidos insistieron a Mas para que aclare con qué garantías se puede convocar la consulta, algo que no hizo. Esta preocupación viene a cuenta de que los plazos burocráticos para celebrar la consulta están expirando sin que la Generalitat informe cómo lo va a paliar. Ya han acabado, por ejemplo, dos tan cruciales como el de inscripción de los inmigrantes o el del voto anticipado.

La reunión comenzó pasadas las 18.00 horas y acabó a las 21.30. El escenario elegido —el Palau Robert y no el de la Generalitat— lo fue para dar cierta discreción por orden expresa de Mas. Éste no ocultó cierta contrariedad a la salida. Y se dirigió a los periodistas con un tono de reproche: “Hoy era una reunión discreta y no nos habéis dejado que lo fuera”.

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Mas acudía al encuentro sabiendo que no puede organizar la consulta como la tenía pensada porque no cuenta con las herramientas legales. Y también lo tiene muy difícil para hacer una consulta alternativa dirigida por entidades sociales y apoyada por los poderes locales. De hecho, tanto la Asociación Catalana de Municipios como la Asamblea Nacional Catalana han decidido marcar distancias con la convocatoria de una consulta no oficial. Ambas dicen que quien debe hacerlo es la Generalitat.

La unidad de los partidos formalmente continúa pero se está resquebrajando. La incomodidad y de Unió va en aumento cada día que pasa. Los ecosocialistas ya han advertido a Mas que no apoyarán una consulta que no cuente con todas las garantías legales. Antes de la reunión, su líder, Joan Herrera, recordó que cada día que pasa “es más difícil” que estas garantías existan. Ayer, al salir del encuentro, Herrera pronosticó días intensos. "La semana que viene será muy importante".

Artur Mas propuso ayer en una entrevista en The New York Times dos caminos: buscar una alternativa para poder celebrar una consulta o convocando unas elecciones plebiscitarias, para las que aún, asegura, no hay consenso. “El único plan es votar el 9 de noviembre, y consideraremos todas las vías posibles que nos lleven a ello dentro de la ley”, insistió. La opción de las elecciones, dijo “Está encerrada en un cajón que solo puede abrirse si hay consenso”.

 

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