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Los barcos españoles se retiran por el acoso de la flota marroquí

Los pescadores renuncian a faenar de nuevo pese al acuerdo

El pesquero 'Muñi', con licencia para faenar en Marruecos. Ampliar foto
El pesquero 'Muñi', con licencia para faenar en Marruecos.

El ansiado regreso de los barcos andaluces al caladero de Marruecos después de tres años de ausencia no ha podido ser más decepcionante. Los barcos palangreros han optado por faenar en aguas españolas del Estrecho tras varios días de hostigamiento de la flota marroquí, crítica con la entrada en vigor de este acuerdo y la competencia que supone la presencia de embarcaciones españolas. Los cerqueros con licencia, que faenan más al sur y no comparten zona de pesca con barcos del país norteafricano, han decidido también permanecer en el golfo de Cádiz. En sus primeros días de pesca no han encontrado el solicitado boquerón marroquí y las escasas sardinas y caballas capturadas no compensan el coste del viaje.

El nuevo convenio pesquero entre la Unión Europea y Marruecos entró en vigor el pasado 14 de septiembre con el regreso efectivo de los barcos. El anterior acuerdo se cortó abruptamente por el voto contrario a prorrogarlo del Parlamento Europeo en 2011. El nuevo se negoció durante dos años, pero tardó otro más en ratificarse. Además, el rey marroquí aguardó varios meses antes de firmarlo, el último trámite que quedaba para su entrada en vigor. De las 119 licencias acordadas, un centenar pertenecen a barcos españoles, de los cuales 44 son andaluces. Pero, desde el primer momento, empezaron los problemas.

Un armador denuncia que le han cortado las artes de pesca

Los palangreros gaditanos, que tienen reservada zona de pesca cerca del cabo Espartel, a unas 18 millas de Barbate, se encontraron con que los pescadores marroquíes los recibían con malas palabras y gestos violentos. Según la denuncia de Luis Beltrán, el armador del Raquel y Sheila, uno de esos pesqueros le rodeó por popa y con sus hélices cortó las artes de pesca, valoradas en 3.000 euros. En los días posteriores la presión continuó. La petición de buena vecindad de las Administraciones españolas y el envío de una patrullera de la policía por parte de Marruecos no impidió nuevos roces. Ante el temor de sufrir más daños materiales, los pescadores andaluces han optado por quedarse a faenar en zona española. Sólo cruzan aguas marroquíes cuando tienen la certeza de que no hay ningún barco del país norteafricano.

“Los marroquíes dicen que tienen prioridad de calar antes sus redes y no dejan que los palangreros puedan situarse en algunas zonas”, ha denunciado Pedro Maza, el presidente de la Federación Andaluza de Asociaciones Pesqueras. A los dos cerqueros que ya han pagado su licencia, ambos de Barbate, tampoco les ha ido mejor. Su problema no es la presencia de otros barcos. Ellos faenan más al sur y no comparten zona de pesca con pesqueros marroquíes. El problema es que no hay pesca. “Sólo encuentran sardinas y caballas, y pocas, cuando lo que hacen falta son boquerones”, explica Andrés Barrera, subastador de la lonja barbateña. Estos dos barcos han decidido quedarse a faenar en el golfo de Cádiz. Al menos, hasta que se acabe la cuota del boquerón en este caladero, muy próxima a agotarse. Estos viajes más cortos sí le son rentables.

La presencia de una patrullera no logra evitar las coacciones

La continuidad del trabajo en Marruecos y el pago de las licencias de cerco, que deben formalizarse a principios de la semana que viene para entrar en vigor en octubre, dependerá de lo que pase en una comisión mixta que se celebrará en Marruecos en los próximos días. “Estamos trabajando con Marruecos para que el encaje sea total. Tenemos contacto exhaustivo con las cofradías de pescadores. La semana que viene se producirá esa reunión que permitirá fijar un calendario y unos horarios de entrada y salida de los barcos para que no ocurra ningún tipo de fricción”, explicó ayer en Cádiz la delegada del Gobierno en Andalucía, Carmen Crespo.

A los problemas con Marruecos se ha sumado el fin de la cuota de pesca de la sardina en el golfo de Cádiz tras el brusco recorte de capturas fijado este año por el Gobierno central. También la de boquerón está a punto de agotarse. La Junta de Andalucía y las cofradías han pedido una línea de ayudas compensatorias al Ministerio de Medio Ambiente para que palíe la difícil situación que atraviesan los pescadores andaluces.