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El desaire de Pujol al Parlament ahonda la crisis en Convergència

La oposición catalana se une para impulsar una comisión de investigación sobre el fraude del expresidente, y amenazan con indagar en Convergència

Jordi Pujol, ayer, rodeado de periodistas.
Jordi Pujol, ayer, rodeado de periodistas.

Convergència Democràtica confiaba en lograr una salida parlamentaria airosa del caso Pujol, la confesión de fraude fiscal que el expresidente de la Generalitat hizo a finales de julio pasado tras 34 años guardando el secreto. Pero el desaire de Jordi Pujol al Parlament ahonda todavía más en la crisis en la que está inmerso el partido. CDC presionó a su fundador para que compareciera con urgencia en el Legislativo autónomo, tal como le reclamaba toda la Cámara, pero el expresident, poco amante de ceñirse a la lógica partidista, avisó en un comunicado emitido el martes que hasta después del 22 de septiembre no acudirá al Parlament.

La reacción de la oposición en pleno, incluida Esquerra Republicana, socio parlamentario de CiU, fue ayer fulminante: ERC, Iniciativa y la Candidatura d'Unitat Popular (CUP), por un lado, y el PP y Ciutadans, por el otro, presentaron sendas propuestas de comisiones de investigación para indagar a fondo en el caso Pujol. El PSC no firmó ninguna de las dos propuestas, pero se muestra favorable a ambas. CiU se quedó sola rechazando ir más allá en la investigación del fraude.

La propuesta de los grupos de izquierda reclama investigar, aprovechando la confesión de Pujol, el fraude y la evasión fiscal y determinar si hubo corrupción en la concesión de contratos públicos de las últimas décadas. Supone una enmienda a la totalidad a los 23 años de gestión de Pujol y los negocios de su familia, a la que estos partidos quieren incluir la investigación del fraude tributario en Cataluña, que cifran en 16.000 millones. La propuesta de PP y Ciutadans es más concreta: indagar la existencia de cuentas corrientes bancarias en paraísos fiscales "a nombres de cargos públicos de la Generalitat, su enriquecimiento ilícito y/o el cobro de comisiones ilegales".

Esquerra se suma al resto de partidos y no salvará a su socio parlamentario

Ambas propuestas deberán someterse a la votación en el primer pleno ordinario, el 1 de octubre, aunque el PP ya pidió ayer que se aceleren los trámites. Para que prosperen, los partidos tienen que ponerse de acuerdo para sumar mayoría frente a CiU. Todos los grupos coinciden en señalar que hay espacio para el acuerdo, una vez que Esquerra no salvará de la derrota parlamentaria a la federación nacionalista. Ciutadans quiso firmar ayer mismo la propuesta de la izquierda, pero ICV, ERC y la CUP le respondieron que solo podía figurar en una. El PP, el primer grupo en reclamar una comisión, ve margen para pactar una comisión de investigación común.

El Gobierno catalán confía en que la falta de consenso mostrada por la oposición evite que se cree la comisión: "No tengo la certeza de que sean capaces de ponerse de acuerdo para hacerla todos ellos. Viendo estos espectáculos, entenderán que sea ultraprudente", dijo con sorna el consejero de Presidencia, Francesc Homs.

La implicación de Esquerra en la comisión de investigación disgusta a Convergència, que, sin embargo, evita lanzar duras críticas porque depende de su apoyo para seguir gobernando. El líder parlamentario de CIU, Jordi Turull, dio buena fe de ello en una entrevista en RAC1: "¿Decepción con ERC? No quiero entrar en un juego de reproches porque el momento es trascendente". Esquerra también evitó hurgar en la herida y, pese a firmar la propuesta de ICV y la CUP, evitó hacerse la foto con ambas formaciones.

Convergència teme este formato porque los grupos ya han amenazado con aprovechar la coyuntura para indagar a fondo en el partido —cuya sede está embargada por el caso Palau, de presunta financiación irregular a través de comisiones por obra pública—, empezando por el presidente de la Generalitat, Artur Mas, que fue consejero de Pujol desde 1995 y encargado de gestionar las Obras Públicas hasta 1997, cuando asumió la cartera de Economía.

La formación nacionalista se prepara para refundarse tras confesar su fundador

La presión sobre Mas y el foco de la oposición puesto en los casos de corrupción que rodean a Convergència agrava todavía más la crisis en la que vive el partido. Con el apoyo electoral lastrado desde el inicio del proceso soberanista (Esquerra le come el terreno a pasos agigantados, y está en disposición de ganar las siguientes elecciones), el partido reorganizó su dirección el mismo día que Pujol confesó su delito. Una renovación motivada por la renuncia de uno de los hijos del ex presidente, Oriol Pujol, que tuvo que abandonar la secretaria general del partido tras meses imputado por cohecho y tráfico de influencias por el 'caso ITV', de concesión de estaciones de revisión de vehículos. Este fin de semana CDC consolidará la nueva dirección en el primer consejo nacional tras la confesión de Pujol.

Convergència buscaba iniciar una nueva etapa cuando se topó de bruces con el comunicado de Pujol, cuya revelación solo conocía, en el partido, Artur Mas.

La formación prepara para 2015 —todavía no ha decidido la fecha, a la espera del desenlace de la consulta del 9 de noviembre— un congreso extraordinario en el que buscará refundarse. Combinará el repudio a Pujol con fórmulas que presenten al partido como más transparente y un eje político más soberanista para frenar la pujanza de ERC.

La evolución del caso Pujol marcará la refundación de CDC: durante el proceso de preparación del congreso se sucederá la comisión parlamentaria y continuará la investigación judicial, que sigue un curso paralelo. Ayer mismo, la juez de Barcelona que investiga la fortuna oculta de Pujol requirió al Banco de Madrid —filial de la Banca Privada de Andorra— información sobre varias cuentas bancarias de la esposa del ex presidente, Marta Ferrusola, y cuatro de sus hijos (Marta, Mireia, Pere y Oleguer), por su vinculación con las que puedan tener en Andorra y Suiza.

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