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La Fundación de la Politécnica pagó a familiares con fondos de investigación

Un informe de la Cámara de Cuentas destapa que derivó 310.000 euros

Remuneraba a esposas de directores de proyectos por transcribir textos o hacer traducciones

Alumnos de la Escuela de Minas de la Politécnica. Ampliar foto
Alumnos de la Escuela de Minas de la Politécnica.

Por transcribir textos de Power Point, 12.300 euros. Otros 10.000 por tareas de mecanografía. Y 40.000 por hacer resúmenes de textos y traducciones. Así, hasta 310.000 euros de los fondos dedicados a la investigación fueron a parar en 2011 al bolsillo de familiares directos de miembros de la Fundación General de la Universidad Politécnica, según un informe de la Cámara de Cuentas de la Comunidad, que no da sus nombres.

La Fundación de la Politécnica, que preside el rector de la universidad y tiene un presupuesto de unos 24 millones de euros, gastó en 2011 más de siete millones en convenios para proyectos de investigación, una de sus principales funciones. La Cámara de Cuentas analizó una muestra de 29 de los 519 acuerdos que estaban en vigor ese año y detectó irregularidades en seis. El organismo, que se nutre principalmente de subvenciones públicas, pagó más de 60.000 euros a esposas de responsables de proyectos —que han de ser siempre profesores de la Politécnica—, en concepto de "colaboraciones".

Los pagos a familiares se justificaban por "la requerida confidencialidad de los servicios" y remuneraban tareas como transcribir textos o "documentos tipo Power Point", "documentación y realización de expedientes" o simplemente "trabajos de colaboración". En el caso de uno de los convenios, definido como de "asistencias técnicas de director de proyecto", la mujer de éste cobró 10.000 euros por labores de mecanografía y "traducción de documentos técnicos" y el hijo de ambos, de 18 años, ingresó 40.000 por elaborar "resúmenes y traducción de documentos técnicos". Entre 2007 y 2011, la mujer de uno de los profesores cobró 68.300 euros, también por colaboraciones.

Gastos seis años después

El informe de la Cámara de Cuentas refleja que, en el ejercicio de 2011 —que se cerró con un saldo negativo de 116.000 euros—, la Fundación asignó gastos a convenios que habían expirado "en algunos casos hasta seis ejercicios atrás". El órgano fiscalizador contabilizó seis proyectos ya finalizados en 2011, a los que la Fundación cargó gastos por valor de 138.401 euros. El informe menciona, por ejemplo, un convenio con Alcatel que expiró en 2007, pero que en 2011 generó un gasto de 37.287 euros y otro con Airbus, que terminó en 2008, pero que tres años después se llevó 14.355 euros. Un acuerdo con Inta, para un proyecto de 2005, llevaba en 2011 aparejado un gasto de 1.287 euros, más otros 35.300 por "colaboraciones” del director del programa.

"No se realiza seguimiento de los plazos de ejecución de los convenios. Los gastos imputados no están relacionados con el objeto de los mismos", señala la Cámara, que exige más control de los acuerdos y los cursos que gestiona la Fundación, cancelándolos una vez que terminen, "para evitar que se sigan imputando gastos que en nada tienen que ver".

Es el responsable de cada proyecto quien firma este tipo de acuerdos y decide qué personal necesita contratar, con el visto bueno del director de la Fundación. La Cámara de Cuentas señala, sin embargo, que la Fundación carecía de la autorización de la universidad para firmar estos convenios, por lo que no tenían amparo legal.

En otras dos ocasiones, se contrataron servicios a dedo con empresas vinculadas a familiares directos de los profesores que dirigían los proyectos. La Fundación justificó estas adjudicaciones directas alegando que eran "las únicas empresas con la tecnología adecuada". El informe de la Cámara de Cuentas refleja un pago de 72.000 euros a una compañía en la que el responsable del proyecto de investigación y su mujer eran los apoderados, mientras que la esposa del director del departamento figuraba como administradora única. Otra empresa, cuyo administrador único era "familiar directo" del coordinador del proyecto que contrató sus servicios, se llevó 88.500 euros.

La Cámara de Cuentas encontró también un agujero de 50.993 euros en gastos “injustificados”, algunos de carácter "claramente privado", en los programas de investigación: viajes en fin de semana o vacaciones (15.434 euros), comidas en restaurantes en festivos (9.926 euros), asistencias a cursos y congresos que nada tenían que ver con el proyecto (7.665 euros) o incluso un cargo a una tienda de ropa de hombre por valor de 122 euros y otro de 647 por la reparación de un coche. Las irregularidades no se limitaron a 2011; en 2010, por ejemplo, las cuentas de la Fundación revelaban un pago de 2.158 euros a una empresa de cocinas y baños de Toledo.

El traspaso de gastos de un convenio a otro "sin justificación", solo con la petición del director del proyecto, es otra de las irregularidades "habituales" detectada por la Cámara de Cuentas. Una ausencia de mecanismos internos de control y de normas para determinar qué gastos se han de vincular a los proyectos que, según el órgano fiscalizador, también afectó a la gestión del presupuesto dedicado a los cursos de posgrado: "La Fundación se limita a abonar los gastos que los directores de cada curso le presentan al cobro, siendo éstos los que deciden qué tipo de gastos son imputables a sus cursos".

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