“Un piso turístico más en la Barceloneta es un hogar menos”

El barrio vive su protesta más numerosa contra los pisos turísticos

Manifestación en la Barceloneta contra los apartamentos turísticos.
Manifestación en la Barceloneta contra los apartamentos turísticos.Albert García

Un millar de vecinos de la Barceloneta marcharon este sábado para protestar por quinta vez en la última semana contra la proliferación de apartamentos turísticos en el barrio —la gran mayoría de ellos ilegales— y los actos “incívicos” de los que acusan a quienes se hospedan en ellos. Los manifestantes, algunos venidos del Poble Nou, exigieron que el alcalde, Xavier Trias, se implique en hallar una solución al problema.

El cañón que usa el barrio durante su fiesta mayor lideró la marcha, que partió a las seis de la tarde del mercado. Detrás, un gran cartel pedía la prohibición de los pisos para viajeros. Sean o no legales. Este es el reclamo que hizo fracasar la noche del viernes la reunión de los vecinos con la concejal del distrito de Ciutat Vella, Mercè Homs.

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El plan de detección de pisos turísticos ilegales —que los vecinos estiman en más de 800— anunciado por la regidora “se queda corto” para los residentes de la Barceloneta. Exigen que los 72 alojamientos de este tipo que cuentan con licencia también desaparezcan porque “contribuyen a la especulación” en el mercado del alquiler de viviendas. “Un piso turístico más es un hogar menos”, rezaba una pancarta. “Si todos alquilan pisos a turistas, ¿quién va a cuidar del barrio?”, se preguntaba Antonio Alcalde, de 20 años. A su lado, su madre sostenía un letrero que decía: “Esto es un barrio, no una discoteca”.

La protesta llegó por primera vez a la playa, donde los gritos de “¡Fuera” se escuchaban cada vez que un turista en bañador se cruzaba en su camino. Los manifestantes continuaron por el paseo de Joan de Borbó, increpando a los visitantes que se asomaban a los balcones de los apartamentos turísticos para tomar fotos de la marcha.

En la playa de Sant Sebastià, Mams, un francés de 25 años, se defendía en bañador y con una copa en la mano de la ira vecinal: “Son mis vacaciones, estoy en la playa y hace calor. En mi país también bebo alcohol en la calle. No lo hago con el torso desnudo, pero porque hace frío”. Admite que se hospeda en un piso turístico, aunque en otra zona, porque ha venido con dos amigos y sus parejas y les salía más barato. “Pero no molestamos a nadie”.

La Asociación de Vecinos de l’Òstia publicó el viernes en su blog las exigencias de los habitantes de la Barceloneta. Quieren que se cierren de forma urgente todos los apartamentos turísticos, por lo menos, hasta que acabe el verano y que se retiren las licencias de forma paulatina. Reclaman que se haga un censo de estos inmuebles y que se obligue a los “grandes propietarios” a destinarlos al alquiler social. También exigen que se limite la promoción turística del barrio.

Los vecinos anunciaron que coordinan junto a los demás barrios del distrito una acción que aún no han concretado pero que tendría lugar dentro de 15 días. Aseguraron que también están en conversaciones con habitantes de Salou y Calella, dos localidades también afectadas por el llamado turismo de borrachera. La próxima semana, habrá otras dos marchas el miércoles y el sábado en la Barceloneta.

El diputado de ICV-EUiA en el Parlament Salvador Milà anunció ayer que su partido pedirá en el próximo debate de política general revocar las leyes ómnibus de 2011 y 2012 en materia de vivienda porque “tenían toda la intención de favorecer el negocio de los apartamentos turísticos”.

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