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El renacimiento de Fagor

Instituciones y trabajadores confían, con prudencia, en que los planes de Cata palien las secuelas económicas y sociales de la quiebra de la antigua cooperativa

Trabajadores de Fagor se manifiestan en Mondragón en defensa de sus puestos de trabajo.
Trabajadores de Fagor se manifiestan en Mondragón en defensa de sus puestos de trabajo. AFP

10 meses después de que la economía, el cooperativismo e incluso parte de la idiosincrasia vasca se viera sacudida por la quiebra de Fagor Electrodomésticos, la adjudicación de los activos a la empresa catalana Cata de quien fuera líder nacional en línea blanca parece haber puesto fin a una pesadilla. “Supuso un gran golpe tanto real como simbólico”, apunta el alcalde de Mondragón, Inazio Azkarragaurizar (Bildu). La crisis desatada con la solicitud del concurso de acreedores “rompió los mitos. El cooperativismo también se resiente ante la crisis y no garantiza un empleo de por vida. Eso es la prueba de lo que nos vino de golpe, un nubarrón muy grande”, redondea el edil.

Y aunque en el aire todavía queden muchas incógnitas y el proceso no se haya saldado con la solución ideal para muchos, de los planes de Cata solo se pueden pronunciar palabras positivas, según las fuentes consultadas. La oferta de la firma catalana — finalmente la adjudicataria de todos los activos de Fagor por un total de 28,5 millones y el compromiso de crear 705 puestos de trabajo directos el primer año, 850 en cuatro— incluye la apertura de todas las plantas y, por lo tanto, la promesa de mantener toda la producción en el País Vasco.

“La propuesta de Cata parece sólida, muestra que hay un proyecto industrial detrás y abre la esperanza a una comarca que, con el cierre de Fagor Electrodomésticos, entró en shock. No obstante, hay que ser prudentes", apuntan fuentes del Departamento de Innovación de la Diputación de Gipuzkoa. Prudencia, al igual que han solicitado los sindicatos ante los planes de empleo diseñados por Cata, una de las máximas preocupaciones para casi todas las personas consultadas, entre trabajadores e instituciones, y sobre los que las centrales han asegurado se mantendrán vigilantes para garantizar su cumplimiento.

Empleo de calidad

“Parece que al final vamos a terminar por darle la vuelta, no es como hubiésemos querido, nos hubiera gustado que siguiera siendo una cooperativa, pero la oferta es interesante", defiende el alcalde de Mondragón, Inazio Azkarragaurizar, sobre los planes de Cata para con Fagor. El edil destaca fundamentalmente un plan de empleo en el que, según anunciaron los responsables de la compañía, las remuneraciones se fijarán según lo estipulado por el convenio del metal de Gipuzkoa más la actualización del IPC.

Una propuesta que desde la firma catalana aseguraron resulta mejor que las condiciones que tenían los trabajadores. “Parece que no sólo se va a luchar por el empleo, sino que además el que se genere será de calidad. Vamos en la buena dirección”, añade el alcalde, en la misma línea que fuentes de la Diputación de Gipuzkoa, que en los próximos días mantendrán una reunión con los responsables de Cata.

Desde la institución además trasladan una petición a la firma catalana, “que dentro de lo posible el centro de decisión se mantenga en el País Vasco, entendemos que los nuevos propietarios buscarán la colaboración de quienes en este momento son los mejores conocedores de la situación de Fagor Electrodomésticos y que se tenga en cuenta la opinión del entorno más próximo a la actividad”, apuntan fuentes del Departamento de Innovación foral.

Los planes de empleo para el nuevo Fagor prevén para el primer año la creación de 434 puestos para la planta de Mondragón, la central y la que primero retomará su actividad, fijada para el próximo mes de octubre, le seguirán con 141 contratos Bergara y con 65 Eskoriatza y Basauri, respectivamente.

De los 1.895 socios que trabajaban en el País Vasco para la cooperativa en las diversas plantas, Mondragón Corporación ha ofrecido una “solución”, según explica un portavoz del grupo cooperativista, a unos 1.500. El grueso, 1.050 han sido reubicados en otras cooperativas y “a los restantes hasta llegar a los 1.500 se les han ofrecido jubilaciones, prejubilaciones o indemnizaciones pactadas”. Todavía, apunta el portavoz, quedan unos 400 socios a los que no se les ha podido ofrecer alguna propuesta. “La oficina de empleo de la corporación ha hecho un esfuerzo descomunal”, defiende la misma fuente, que asegura que el grupo está dispuesto a colaborar con Cata “en el tema del empleo”.

Estos 10 meses para José, trabajador de Edesa, se pueden resumir en una palabra: “frustración”. El exempleado y socio acaba de volver al paro tras haber sido reubicado por dos meses en otra cooperativa del grupo pero su suerte podría cambiar. José podría ser una de las personas que encajen en los planes de futuro de Cata para la planta de Basauri o incluso, defiende, para algunas de las otras instalaciones que Fagor Electrodomésticos tiene repartidas por Gipuzkoa, pero le asaltan dudas.

La fundamental es el régimen de los empleados que formen parte de las plantillas del nuevo Fagor. “Llevo más de 20 años en el régimen de Lagun Aro, si nos contrata Cata, según han explicado, pasaríamos a la Seguridad Social durante los tres primeros años, luego tendríamos la opción de decidir volver al régimen anterior o mantenernos en el nuevo. Pero qué pasa si no funciona, yo, por ejemplo, me podría ver otra vez sin trabajo y con más de 50 años en un régimen en el que no he cotizado”, explica José, que añade que a muchos de sus compañeros también les asaltan los mismos temores.

Otro empleado, antiguo trabajador de la planta central de Fagor Electrodomésticos, en Mondragón, y ahora reubicado en otra cooperativa, no quiere oír hablar de los planes de Cata. “Ya no será lo mismo, y yo, desde luego, si me ofreciesen trabajar con ellos diría que no”, asegura el empleado, que prefiere ocultar su nombre. El trabajador defiende que las condiciones de permanecer en la Corporación son inigualables y cree que Cata lo tendrá difícil si quiere contar con antiguos empleados de Fagor para poner en marcha las nuevas plantas. Al menos con los que son socios, “a las personas de una cierta edad no les compensa, quizás a los más jóvenes, y a aquellos que no sean cooperativistas, les puede interesar, pero al resto no”, resuelve.

Los responsables de Cata, precisamente, adelantaron en la rueda de prensa que ofrecieron para explicar los planes de futuro para el nuevo Fagor que ya tienen perfilada la nueva cúpula de la empresa que gestionará los activos de la antigua cooperativa. Personas en su “mayoría”, aseguraron, procedentes de la cooperativa, “gente del País Vasco que ha estado muchos años defendiendo los colores de Fagor”.