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El ‘nuevo’ Fagor retomará su actividad productiva en octubre

El magistrado adjudica a la firma catalana Cata todos los activos de la cooperativa

La Corporación Mondragón desea “éxito” al nuevo proyecto

El administrador de CNA Corporación, Jorge Paralde, y el director general de Cata, Francisco Martin, este martes en la planta central de Fagor.
El administrador de CNA Corporación, Jorge Paralde, y el director general de Cata, Francisco Martin, este martes en la planta central de Fagor.

La planta central de Fagor Electrodomésticos, la matriz de Mondragón, volverá a funcionar en octubre, si se cumplen las previsiones de Cata, la empresa del grupo catalán CNA, adjudicataria de todos los activos de la cooperativa. El director general de Cata, Francisco Martín, y el administrador de CNA Corporación, Jorge Parladé, han detallado este martes en las instalaciones de la cooperativa los planes previstos por los nuevos propietarios, tan sólo unas horas más tarde de que el juzgado de lo Mercantil número 1 de San Sebastián hiciera público un auto por el que adjudicaba todos los activos a la firma catalana.

Una resolución que estuvo acompañada por multitud de reacciones positivas, entre ellas, las de Mondragón Corporación, el grupo cooperativista al que perteneció Fagor, que expresó en un comunicado su “satisfacción” por la finalización del proceso y por haber resultado finalmente Cata la adjudicataria.

La actividad comercial del nuevo Fagor Electrodomésticos arrancará en septiembre, mientras que la productiva comenzará a dar sus primeros pasos en octubre, en la planta de Mondragón, para después, paulatinamente, ir sumándose el resto de instalaciones. De hecho, Cata, según precisaron sus responsables, ya cuenta con los aprovisionamientos necesarios para que Mondragón retome su actividad en otoño.

Y es que, entre otras cosas, si finalmente Cata ha conseguido hacerse con todos los activos —lo que se traduce en la reactivación de todas las plantas de Euskadi, incluida la de Edesa en Basauri—, por 38,5 millones es porque la oferta presentada constituía la más completa de todas, según se recoge en el auto dictado por el magistrado Pedro José Malagón.

“Coincidimos plenamente con las razones dadas por la Administración Concursal a la hora de considerar la mejor oferta; por otro lado, no es difícil, dadas las diferencias sustanciales que se dan entre las ofertas definitivas”, explicaba el magistrado. Además de los 38,5 millones propuestos por Cata, frente a los 28 de la argelina Cevital, la primera se ha comprometido a la creación de 850 puestos de trabajo directos durante los primeros cuatro años —705 el primero—, así como la adquisición de todos los activos y el compromiso de mantener la producción en el País Vasco. Un conjunto de propuestas que han convertido “sin duda” para el magistrado a la oferta catalana en la mejor de todas.

Las magnitudes

La propuesta de la catalana Cata llega a 1.954 empleados el primer año, con 705 empleos directos y 1.249 trabajadores indirectos, que prestarán sus servicios a través de los acuerdos con las empresas subcontratadas.

Su plan industrial garantiza la continuidad de las marcas Fagor, Edesa, Aspes y Splendid y sus fábricas, llegando a la creación de 840 empleos directos al llegar al cuarto año de actividad.

El grupo catalán pagará 38,5 millones de euros, por todas las líneas productivas de Fagor (cocción, minidomésticos y confort), lo que significará la reapertura de todas las fábricas en el País Vasco, incluida la planta de Edesa en Basauri (Bizkaia).

Su plan de negocio prevé llegar en 2017 a los 220 millones de euros, similar al que tenía Fagor en 2012.

Precisamente, la Corporación Mondragón, que ha deseado “éxito” al nuevo proyecto empresarial, ha destacado en su comunicado que la “cuestión” que más les preocupaba era el volumen de empleo prometido, un extremo que, desde luego, la oferta de Cata era la que cumplía con mayor diferencia.

Los nuevos propietarios de Fagor Electrodomésticos han adelantado que ya tienen perfilado el nuevo equipo directivo que tomará las riendas de la hasta ahora cooperativa. Personas, cuyos nombres no quisieron avanzar, pero que en su “mayoría”, ha destacado Parladé, proceden de la propia Fagor. “Antiguos socios cooperativistas y trabajadores. Gente del País Vasco que han estado muchos años defiendo los colores de Fagor”, ha resuelto.

Las primeras contrataciones se efectuarán en septiembre, una vez finalicen los últimos trámites del proceso de adjudicación y la nueva Fagor comience su actividad comercial. Parladé y Martín han destacado en este sentido que en los procesos de contratación que se pongan en marcha tendrán prioridad los exsocios de la cooperativa, así como los trabajadores por cuenta ajena de Fagor, Edesa y la filial Grumal.

El grueso de los empleos se concentrará el primer año de actividad en Garagarza, la planta de Mondragón, con un total de 434 puestos entre las diferentes divisiones (cocción, lavadoras, lavavajillas y frío), seguida por las instalaciones de Bergara con 141 contratos, y por Eskoriatza (la segunda que retomará la actividad productiva) y Basauri, con 65 incorporaciones cada una. Además, los empleados recibirán unas retribuciones “iguales o superiores”, según el administrador de CNA Corporación, a las que percibían en la cooperativa, según lo pactado con los sindicatos. El acuerdo supone lo recogido en el convenio del metal de Gipuzkoa más la actualización del IPC.

Los responsables de Cata destacaron también que la empresa ha alcanzado un acuerdo con la Corporación para el uso durante 30 años de las marcas, si bien lo pactado incluye el mantenimiento de unos niveles de empleo, que si la catalana incumple deberá hacer frente al pago de unos royalties.

Martín precisó que la sección de Confort (calderas y calentadores), la producida en Basauri será la última que se ponga en funcionamiento, y añadió que no descarta la entrada de otra empresa que ayude a reactivar la planta. Mientras, la compañía negocia con Vaillant para hacerse con el 100% de las instalaciones de Bergara.

Los nuevos responsables de Fagor se han mostrado confiados en que la empresa sea rentable desde el primer ejercicio. Los cálculos prevén una facturación de entre 110 y 120 millones para ese primer ejercicio, mientras que el tercer año se podrían alcanzar los 220, cifras similares a las que tenía Fagor en 2012. Para la reactivación de la actividad Cata deberá invertir un mínimo de entre siete y 10 millones, la cifra recogida en la oferta trasladada al juzgado, pero que los responsables de la compañía reconocieron “insuficiente” en caso de que se cumplan las previsiones y se ponga en marcha “toda la actividad industrial y el desarrollo de nuevos productos y nuevas tecnologías”.