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La serenidad de una portavoz eclipsada

Laura Mintegi deja en el Parlamento el recuerdo de su participación en el homenaje a Buesa

Con la primera palabra siempre en euskera, con una sonrisa y voz pausada, Laura Mintegi deja el Parlamento casi dos años después de haberse presentado en él como candidata a lehendakari frente a Iñigo Urkullu. La hasta ayer portavoz de EH Bildu abandonará en septiembre su escaño para dedicarse a tiempo completo a la universidad, trabajo que ha compaginado con la política.

Mintegi deja en el diario de sesiones y en el registro de la Cámara 43 debates y trece iniciativas. Pero también momentos y gestos. La portavoz fue la primera persona de la coalición que no formara parte de EA, Aralar o Alternatiba que acudió al homenaje de una víctima de ETA. Fue en 2013, en un acto por Fernando Buesa en el que no estuvieron todos los parlamentarios de su formación, que ahora sí participan en los actos de recuerdo de parlamentarios asesinados. Su paso al frente se convirtió pocos días después en el foco de una de las polémicas más intensas en las que se ha visto envuelta, al responder al PP que no había asistido al acto “tan campante” y defender que “todas las víctimas por causa política, son una tragedia, y son todas evitables, porque tienen un origen político”. Otra intervención polémica fue la que tuvo en Ondarroa ante la Ertzaintza, durante el muro popular que se construyó para dificultar el arresto de la colaboradora de ETA Urtza Alkorta, condenada a cinco años de cárcel.

Desde mediados de 2013, su actividad ha estado mucho más acotada, con menos apariciones ante los medios y una cada vez menos habitual representación de la coalición en los debates del pleno. Su actitud hacia lo que sucedía en el Parlamento se ha tornado mucho más cercana a la decepción por los juegos políticos y por el enquistamiento de determinados debates sobre el final de ETA y sobre las actitudes de otras formaciones hacia la coalición.

Su pérdida de influencia ha ido en paralelo con el ascenso de otras personas, como el segundo portavoz, el abogado Julen Arzuaga, encargado de poner voz a EH Bildu en materia de presos, de víctimas y de memoria. También el presidente de Sortu, Hasier Arraiz, extremadamente selectivo a la hora de intervenir y poco habitual en el día a día de la Cámara, ha ido ganando peso siempre en cuestiones relacionadas con el derecho a decidir.

Los últimos trabajos públicos de Mintegi como parlamentaria han girado en torno a las informaciones pagadas del Gobierno —participó en el debate de la Diputación Permanente— y en la negociación de la nueva ley de incompatibilidades de los altos cargos. En el debate final hizo algo poco habitual: felicitar a otro parlamentario por sus esfuerzos, en este caso a la socialista Idoia Mendia.

Mintegi ha sido la única mujer que ha participado en las dos ponencias más importantes en la Cámara: la ponencia de paz y la de autogobierno. La de paz celebra en septiembre el dudoso aniversario de su última reunión. El discurso sobre paz y convivencia ha estado en manos de Arzuaga, que fue quien representó a la coalición en el último encuentro de portavoces de los partidos en la Lehendakaritza con el secretario general de paz y convivencia, Jonan Fernández. Paz, presos, víctimas y memoria han quedado en manos de Arzuaga. Y autogobierno y derecho a decidir, cuestiones que están siendo tratadas en la segunda ponencia, son cuestiones en las que la línea la marca Arraiz.

La pérdida de peso de la portavoz ha sido palpable en el Legislativo. Pero solo hace falta preguntar a los partidos con quién hablan para las grandes negociaciones: “Con los que no están dentro de estas paredes”, resaltó en el pasillo de la Cámara un peneuvista en el pasado periodo de sesiones.