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El empresario de la basura Ángel Fenoll, condenado a 35 años de cárcel

La juez lo considera "máximo beneficiario" de una trama que fabricaba facturas falsas

El empresario Ángel Fenoll. Ampliar foto
El empresario Ángel Fenoll.

Fin de trayecto. Ángel Fenoll, el conocido empresario alicantino de la basura que grababa conversaciones comprometidas con políticos del PP mientras coleccionaba animales exóticos, fue condenado ayer a 35 años y medio de cárcel por el juzgado de Instrucción número tres de Orihuela. La capital de la comarca de la Vega Baja lo vio ascender desde lo más bajo hasta convertirse en un magnate de los residuos. Y ahora acaba de enterrarlo en vida. La titular del juzgado, Nerea Cavero, halló a Fenoll culpable de 11 delitos fiscales (a razón de tres años de cárcel por cada uno de ellos) y de ser cooperador necesario de otro delito de falsedad documental como máximo responsable de una trama dedicada a fabricar facturas falsas.

Junto a Fenoll fueron condenadas otras 14 personas. Uno de ellos es Francisco Javier Bru, exconcejal popular en Albatera, sentenciado a dos años y medio de prisión. Los condenados, que pueden recurrir ante la Audiencia de Alicante, deberán indemnizar a Hacienda con cuatro millones de euros más intereses.

Fenoll es, con permiso del constructor Enrique Ortiz, una referencia empresarial en Alicante y especialmente en la Vega Baja tanto por su actividad empresarial, vinculada a concesiones municipales de recogida de basura, como por sus problemas con la justicia. Fenoll, que empezó recogiendo desperdicios con su padre en un carro tirado de un burro, ya fue condenado a un año de cárcel por el caso de las monjas de Orihuela.

El entonces alcalde del municipio y exconsejero popular Luis Fernando Cartagena recibió en 1993 de las religiosas del Hospital Municipal San Juan de Dios 49.081 euros con la condición de que se destinaran a obras sociales. Cartagena los guardó, sin embargo, en un piano y fue gastándose el dinero hasta que supo que el asunto estaba siendo investigado. Entonces llamó a Fenoll, a quien le unía ya una larga historia compartida. El empresario le debía favores en forma de concesiones municipales. El político se había beneficiado de la compra de votos por parte del hombre de negocios en los comicios de 1991, tal y como estableció otra sentencia. Años después de aquello, Cartagena telefoneó a Fenoll para que le fabricase facturas con las que justificar el destino del donativo de las monjas. Fenoll lo hizo y fue condenado por ello. Cartagena también.

El dueño de varios vertederos a caballo entre la comarca meridional de Alicante y Murcia, llegó a hacerse con el servicio de recogida de basuras de 19 municipios y siempre cuidó a los políticos. Contrató, por ejemplo, en una de sus empresas a Carmen Zaplana, hermana del exministro y expresidente de la Generalitat.

La cercanía al poder no le salvó, sin embargo, de verse atrapado en el caso Brugal, la macrocausa de corrupción alicantina. El empresario ha sido imputado en varios frentes de esa causa, relacionados en su mayor parte con concesiones de la basura desde Orihuela hasta Calp. Las acusaciones contra Fenoll en la causa se basan, entre otras pruebas, en las grabaciones que él mismo realizó a políticos negociando amaños y de las que se incautó la policía.

Mientras los tribunales siguen investigando esas acusaciones la sentencia conocida ayer parece poner fin a su carrera empresarial. La juez lo considera “principal autor” y “máximo beneficiado” de la trama que elaboraba facturas por servicios y suministros inexistentes. Una actividad de la que Fenoll se valió para defraudar en el pago del IVA y el impuesto de sociedades.