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OPINIÓN

Política de campanario

El Valle Trenzado es una de las construcciones más singulares y premiadas de Elche, pero la alcaldesa la silencia

A quienes hayan tenido ocasión de visitar El Valle Trenzado, en Elche, no les habrá sorprendido el premio que el Fomento de las Artes Decorativas acaba de concederle a la obra. El FAD, que tanto ha hecho por la difusión del diseño y de la buena arquitectura en el país, ha valorado los méritos de esta construcción que trata de unir las márgenes del Vinalopó, a su paso por la ciudad. No es la única distinción que ha recibido el proyecto. El pasado mes de abril, un jurado internacional le otorgaba el Premio Europeo del Espacio Público Urbano, un galardón que compartía con la reforma del puerto viejo de Marsella. No creo exagerar si digo que nos encontramos ante una de las construcciones más singulares que se han levantado en Elche durante los últimos tiempos. Una de esas intervenciones llamadas a perdurar y que acaban por dar carácter a una ciudad, como suele ocurrir con la buena arquitectura.

Si las razones del premio están claras, mayor dificultad plantea entender los motivos por los que el Ayuntamiento de Elche trata de ignorar la obra. Hace tiempo que Elche pretende convertirse en un destino turístico y trabaja para ello. Con el actual gobierno municipal —gobierno del Partido Popular—, el esfuerzo ha sido notable y más intenso que en anteriores ocasiones. Es probable que el nuevo equipo haya trabajado de una manera más eficaz que en el pasado y la prueba es que ya comienzan a percibirse los primeros resultados. En esta situación, ¿por qué no aprovechar la publicidad que una obra como El Valle Trenzado podría darle a la ciudad? La arquitectura moderna se ha convertido en un reclamo para el visitante, y las ciudades que cuenten con alguna de estas obras tratan de aprovecharlo. Marsella, en cuanto se conoció la noticia, se apresuró a publicar el premio en la página web de la ciudad. Era lo natural. En cambio, no encontraremos una sola mención a El Valle Trenzado en las páginas del Ayuntamiento de Elche. Tampoco figura —al menos, yo no he sido capaz de encontrarla— en las de visitelche, la web turística de la ciudad. En ella, podemos hallar todo lo que un visitante necesita para una estancia agradable en la ciudad: playas, parques, gastronomía, fiestas, monumentos... Hasta una ruta de compras outlet podemos encontrar. Pero no busquemos una imagen, una cita, una mención de la obra: El Valle Trenzado no existe en Elche.

Al parecer, la actitud del Ayuntamiento obedece a que el proyecto fue un encargo del anterior gobierno municipal. "Lo que realmente lo complicó todo fue el cambio de corporación municipal. El nuevo promotor se convirtió en el principal escollo", ha dicho Francisco Leiva, uno de los arquitectos de la obra. Si esto es así —y nadie ha desmentido hasta ahora, que yo sepa, las palabras de Leiva—, nos encontramos ante un feo asunto. Uno de esos casos donde los intereses de los políticos se imponen a los de los ciudadanos que dicen representar. Mercedes Alonso, la alcaldesa de Elche, no deja de proclamar lo mucho que le importa su ciudad. No deja de repetirlo cada vez que se le presenta la ocasión. Pero resulta difícil averiguar cuanta verdad hay en las palabras de Alonso y cuanto de cálculo político, es decir, de publicidad. Si a Mercedes Alonso le preocupara Elche tanto como afirma, ¿no debería mostrarse orgullosa de una obra que tanto prestigio supone para la ciudad? Cualquier persona diría que esto es lo procedente. Pero, como vemos, no es así en este caso. Pese a su pregonada preocupación por Elche, Alonso prefiere silenciar los méritos de la ciudad por no darle una sola baza al enemigo. ¡Curiosa gente, estos políticos!