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El campo se queda sin jóvenes

Solo el 6,4% de las explotaciones de la comunidad está en manos de menores de 35 años

La Junta ha aprobado, en el último año, 94 de las 859 ayudas pedidas

Vicente Jesús Martínez y su hermana María José, en su olivar de Baeza. Ampliar foto
Vicente Jesús Martínez y su hermana María José, en su olivar de Baeza.

“Quiero trabajar en el campo, no me arrepiento de no haber estudiado, lo que pasa es que son pocas las ayudas y muchas las trabas que acaban desmoralizando a los jóvenes”. Vicente Jesús Martínez, de 28 años, lleva años trabajando en la explotación agraria de su familia, una finca de olivar en Baeza (Jaén). Pero ahora que su padre ya está a punto de jubilarse quiere convertirse en agricultor titular, algo que, de momento, no ha logrado. La Consejería de Agricultura tiene aún pendiente su solicitud aunque teme que no le sea aprobada porque en la orden de ayudas para la primera instalación de jóvenes agricultores no se aceptan los arrendamientos de padres a hijos. Un requisito que también podría afectar a su hermana, María José, de 26 años, que quiere llevar el mismo camino de su hermano.

El tesón de Vicente y María José por seguir trabajando en el campo no es la norma común en la agricultura, solo el 6,4% de las más de 246.000 explotaciones andaluzas está en manos de menores de 35 años, mientras que más del 55% de los titulares es mayor de 55 años, y más del 31% supera los 65. El envejecimiento es uno de los principales problemas del sector agrario. A ello ha contribuido, en parte, el parón que han sufrido en los últimos años en Andalucía las ayudas para fomentar el relevo generacional. La consejería ha salido al paso de las críticas recibidas y ha anunciado que va a triplicar los incentivos a agricultores menores de 40 años, un dinero que llegará con los remanentes procedentes del Programa de Desarrollo Rural que se financia con fondos europeos.

El Gobierno andaluz triplicará las ayudas para fomentar el relevo generacional 

La falta de estímulos para que los jóvenes siguieran en el campo era tal que, en el último año, la Junta ha admitido que solo pudo atender 94 de las 859 solicitudes recibidas desde todas las provincias. Uno de los beneficiados es Rafael Perales Galiano, de 22 años, que ha logrado un incentivo de 40.000 euros para la adquisición de un tractor después de haber acreditado un arrendamiento agrario mayor de 12 hectáreas, uno de los requisitos de la convocatoria junto con la obligación de permanencer en el campo durante al menos 10 años. “Me gusta el campo, es donde me he criado, pero es verdad que hacen falta más ayudas a los jóvenes”, subraya este olivarero.

La consejería había presupuestado para este año 7,5 millones para atraer a los jóvenes al campo, una cantidad que ahora pretende triplicar. La Junta solo tiene que poner un 5% para que el 95% restante llegue del ministerio y la UE. Según las organizaciones agrarias, con solo poner dos millones de euros se podrían garantizar 600 empleos directos. Y es que, según Eurostat, por cada agricultor profesional que se incorpora se generan entre ocho y 10 empleos asociados. “Se podrían crear más de 5.000 empleos, en una región como la nuestra, con un índice de desempleo juvenil que casi alcanza el 65%”, dice Eduardo López, de la COAG.

Los sindicatos lamentan que en los últimos años no se haya realizado una gestión adecuada para incentivar el relevo generacional en la agricultura. En las convocatorias entre 2008 y 2010 (en 2007 no hubo), se atendieron las demandas de 447 jóvenes. En 2011, había 261 personas que cumplían los requisitos, de las cuales 60 se quedaron fuera por falta de fondos. En 2012 no se abrió la ventanilla, mientras que en el conjunto de España las solicitudes de incorporación se incrementaron casi un 80%.

“Se podrían crear más de 5.000 empleos”, afirma un portavoz de COAG

Los recortes en los últimos años contrasta con el hecho de que durante el periodo 2012 y 2013 las solicitudes de incorporación de jóvenes al sector agrario se han incrementado en todo el país en un 79%. Todo debido a la alta tasa de paro juvenil, junto con la ausencia de alternativas laborales en las zonas rurales y el potencial de crecimiento del sector agroalimentario.

El hecho de que las resoluciones se hayan retrasado tantos años se ha traducido en un acceso muy reducido de jóvenes: entre 2008 y 2012 han entrado en las ayudas por el Régimen de Pago Único de la PAC 111 jóvenes andaluces (1,4 millones de euros), mientras que en Aragón se incorporaron 633; en Castilla-La Mancha, 714; y en Castilla-León, 875 (entre estas regiones suman 22,5 millones).

“Se trata de partidas muy necesarias para el crucial relevo generacional en el campo”, indica Luis Carlos Valero, de Asaja Jaén. Sin embargo, los jóvenes que optan a las ayudas admiten que hay otros obstáculos. “Las ayudas no serían necesarias si hubiera precios justos para el agricultor”, expone Vicente. “Como sigan así los precios del aceite no tendremos más remedio que vender las olivas”, agrega Rafael Perales.

Los jóvenes también se quejan de los altos precios de la tierra, las dificultades para acceder a créditos u otras formas de financiación y el exceso de burocracia para hacerse agricultor profesional. “Con este panorama es difícil hacernos proyectos de futuro”, concluyen.