Un escenario de ocio gastronómico

El cine Carlos III se ha reciclado en Platea Madrid, un proyecto de cocina y animación con chefs como Paco Roncero, Pepe Solla, Marcos Morán y Ramón Freixa

Panorámica del nuevo espacio gastronómico Platea Madrid, junto a la plaza de Colón.
Panorámica del nuevo espacio gastronómico Platea Madrid, junto a la plaza de Colón.

El antiguo cine Carlos III, en el número 5 de la calle de Goya, es ahora escenario de una ambiciosa propuesta gastronómica: Platea Madrid. Es un multiespacio de ocio gastronómico de 5.800 metros cuadrados, con una capacidad de casi 1.200 personas. Tras dos años de trabajo, y una inversión de 60 millones de euros, el reciclaje del lugar rezuma un aire de los años cincuenta, con líneas curvas y tonos caldera, marrón y verde, y espejos que provocan juegos de luz. Detrás está la mano de Lázaro Rosa Violán, uno de los interioristas de moda (su firma estará en el nuevo DiverXo y en el StreetXo londinense).

La apuesta gastronómica es potente y suma seis estrellas Michelin. La complicidad del madrileño Paco Roncero, el gallego Pepe Solla y el asturiano Marcos Morán, se manifiesta en Sinergias: cinco espacios (La Batea, Castizo, A Mordisco, Entrecortes y De Cuchara) para degustar tostas, brochetas, bocadillos, ensaladas, ostras, pulpo, empanadas, carnes, verduras, guisos y sopas frías y calientes. “Comida informal de calidad”, dicen los chefs, autores de “una carta variopinta”, en un trabajo de equipo “con sentido común y generosidad”.

Ramón Freixa se ocupa del restaurante Arriba. Es un coqueto bistró en el anfiteatro, con excelentes vistas a lo que antes era el patio de butacas y ya es un mar de mesas y tapeo. En el nuevo espacio del cocinero catalán, donde hay guiños a su tierra, se puede comer —al igual que en los locales de sus colegas en Platea— a “precios para no ahuyentar a los consumidores en crisis”.

Además de la cocina nacional, hay oferta internacional: sabores de Perú (Kinua, de Kiko Ceballos), México (Beso de sal, de Álex de la Fuente), Italia (Fortino, de Ranieri Casalini) y Japón (Shikku, de Rafael Sánchez).

El tipismo moderno está en la barra La Hora del Vermut, con las banderillas creativas de los vallecanos Beki), y en en el rincón Ham-On, con las delicias del cerdo. La coctelería es estrella del gastroespectáculo, con los expertos Diego Cabrera y Luca Anastasio, que regentan tres barras: una opción sofisticada (El Palco), una exótica (El Patio) y una canalla (El Foso, con jarras y sangrías).

Con acceso a la calle, la aportación dulce de Mamá Framboise, a cargo de Alejandro Montes, y el despliegue de fruta de Gold Gourmet, regentado por Luis Pacheco, que también ofrece conservas y charcutería. Para los cocinillas, hay una tienda de menaje (Cooking). Y para los detallistas, una de flores (Alfabia). Platea Madrid es como un gran patio que recoge, al estilo de los puestos de comida callejera, distintas propuestas alimenticias. Aunque sus azulejos y algún detalle recuerde a food courts como la de los almacenes londinenses Harrods, los promotores aseguran que su intención no es la de un mercado de lujo, sino la de un lugar para comer y beber de forma rápida o reposada; un lugar de encuentro y con atmósfera animada por actividades extraculinarias. Los ecos artísticos del antiguo uso del enorme local — en cuya tercera y última planta hay una zona de fumadores— permanecerán con música en directo, microteatro, danza aérea... El horario da para mucho: de doce de la mañana a doce de la noche y, de jueves a sábado, hasta las 2.30 de la madrugada.

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