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Cuánto vale el dolor de Angrois

Las víctimas están cobrando el seguro obligatorio, 60.000 euros por fallecido

La indemnización que pague el culpable del accidente multiplicará esa cifra

Recuerdos de las víctimas en el lugar del accidente
Recuerdos de las víctimas en el lugar del accidente

¿Cuánto vale un hijo? ¿Y una paraplejia? ¿Y el insomnio? Preguntas así se tienen que responder los 148 heridos y los familiares de los 79 fallecidos en el accidente de tren de Santiago del pasado 24 de julio, enfrentados ahora al dilema de aceptar o no las cantidades que los seguros les ofrecen. Sus abogados les piden precaución antes de firmar para evitar que las lesiones que asuman ahora para cobrar el seguro obligatorio de viajeros puedan condicionar la indemnización futura mucho mayor que recibirán cuando el juicio penal determine los culpables del accidente.

 “La ayuda que podamos prestar a familiares y afectados no compensa la pérdida de una vida o las secuelas que un accidente así pueda dejar, pero nuestra voluntad es estar a su lado para ayudar en lo posible”, dice Julio Veloso, subdirector general de Allianz Seguros, encargada de la póliza de viajeros de Renfe. Palabras similares emplea Javier González, abogado del principal colectivo de víctimas, la Asociación de Perjudicados por el Accidente Ferroviario Alvia Santiago (Apafas). La asociación cuenta con más de cien miembros y su despacho representa personalmente a más de 60 que sufren todo tipo de situaciones. “Hay quien necesita cobrar ya, quien quiere justicia y quien prefiere olvidar, y tenemos que respetarlos a todos”, advierten tanto González como Manuel Alonso, abogado de la otra Plataforma Víctimas Alvia 01455.

De momento, lo que están cobrando la mayoría de los afectados es el seguro obligatorio de viajeros en función de 14 categorías de lesiones, por las que Allianz paga entre un 25% y un 66% más del mínimo fijado por ley gracias a que Renfe así lo contrató. Una muerte supone 60.000 euros y las lesiones van de los 70.000 euros del nivel 1 a los 1.500 del 14.

Santiago Fernández es director de una sucursal de seguros en Guadalajara. Su padre y su cuñada murieron en Angrois y su hermano Isidoro sufrió heridas que Allianz sitúa en el nivel 10, por lo que le ofrecen 7.512,65 euros. Santiago cree que en general la aseguradora “está actuando bien”, tanto en el trato humano como en aspectos técnicos. Su familia cobró las indemnizaciones por los fallecimientos apenas un par de meses después del siniestro, pero es consciente de que su conocimiento de los trámites ayudó y de que para otras familias son un problema añadido. Santiago sí reprocha que a su hermano “le intentaron hacer un finiquito pese a que aún no tiene una valoración real completa de sus secuelas”. Por eso recomienda a otras víctimas que firmen solo cuando tengan la valoración definitiva y acepten solo adelantos a cuenta.

Como el seguro obligatorio se está pagando en función de las heridas que las víctimas asumen tener, los abogados de ambas asociaciones advierten a las víctimas de la repercusión que podría tener en el futuro que ahora firmen determinadas lesiones como definitivas. Les recomiendan que, si quieren cobrar ya algo, lo hagan dejando abierta la posibilidad de que les tengan en cuenta nuevas secuelas. “Que no se inventen lesiones, pero que no dejen de reclamar nada de lo que les corresponde”, señala González Martín, porque “aunque la mayoría de heridos va a mejor, las secuelas psíquicas pueden aparecer en cualquier momento”.

Tras el juicio penal, quien sea declarado culpable del accidente y su seguro deberán pagar unas indemnizaciones finales muy superiores a las que ahora está abonando el seguro obligatorio de viajeros. González advierte de que entonces esa segunda aseguradora podría acogerse a lo que ahora firme cada víctima y negarse a pagar por nuevas secuelas. Otras fuentes niegan esa posibilidad, pero recomiendan como González que las víctimas se asesoren antes de firmar.

Desde el comienzo de la instrucción judicial el principal imputado ha sido el maquinista del Alvia, Francisco José Garzón, que admitió que no había frenado a tiempo antes de la curva de Angrois por circular despistado tras recibir una llamada del interventor del tren. Si él resulta ser el único culpable, la indemnización definitiva la deberá pagar el seguro de responsabilidad civil de su empresa, Renfe, a cargo de la multinacional australiana QBE. Si por el contrario, como considera el juez, las línea Ourense-Santiago debía contar con más medidas de seguridad, toda o parte de la culpa recaería en Adif, la empresa pública gestora de las vías, cuyo seguro asume Allianz Corporate. Allianz Seguros, encargada de la póliza obligatoria de viajeros de Renfe, insiste en que no son la misma empresa, pero como forman parte del mismo grupo el abogado de Apafas advierte de que lo que una consiga rebajar ahora en su clasificación de lesiones podría beneficiar a la otra si Adif resulta condenada y debe pagar sus indemnizaciones definitivas. Allianz Seguros lo niega, asegura que ambas empresas operan “de forma totalmente independiente” y dice que “puesto que el método de cuantificación de los dos tipos de indemnizaciones es completamente distinto ambas valoraciones no son vinculantes ni están relacionadas”.

Esa valoración de las indemnizaciones definitivas será aún más compleja. Ya no se limitará a 14 categorías sino que analizará muchas más variables, pero las aseguradoras suelen preferir negociar a partir de un extenso baremo existente para accidentes de tráfico. Las víctimas recuerdan que un tren no es un coche, que se le presupone más seguridad, como apunta Alonso. De hecho lo habitual es que en siniestros de otros transportes se incrementen notablemente las indemnizaciones. Además, hay víctimas que pedirán una valoración específica del lucro cesante que se les causó. Si el fallecimiento de un padre de familia que ingresaba 40.000 euros al año con niños menores supondría una indemnización por responsabilidad civil de unos 200.000 euros según el baremo de tráfico, hay abogados que plantean reclamar cuatro veces más.

Como adelanto de esas futuras indemnizaciones la aseguradora civil de Renfe, QBE, depositó en el juzgado tras el accidente 2,7 millones de euros, pero no ha podido concretar cuánto ha entregado ya a las víctimas o si deben esperar al juicio. Será la sentencia sobre el accidente la que, además de establecer las culpas penales, fije la cantidad final que cobrará cada afectado según sus lesiones. Pero estos podrían recibir antes de la sentencia una oferta de indemnización a cambio de que se retiren del juicio, regateo que los beneficiaría si existen varios imputados y por tanto varias aseguradoras con las que negociar. Para el juicio aún quedan meses, por ello el fiscal del caso lamentó en su recurso contra la imputación de 12 excargos de Adif que casi un año después “al menos la mitad de los 148 lesionados ha alcanzado la sanidad” sin recibir aún indemnización final. Los abogados, sin embargo, lamentan su prisa y creen que la instrucción está siendo veloz.

Cuantía sin revisar desde 1989

Al margen de la indemnización final que les tenga que pagar el culpable del accidente tras el juicio, los viajeros del Alvia iban cubiertos por el seguro obligatorio contratado por Renfe, que es el que ya están cobrando. El Gobierno fijó en 1989 la cantidad mínima que cualquier pasajero de cualquier medio de transporte público debe recibir en función de sus heridas, clasificadas en 14 categorías. Aquel baremo base sigue siendo el mismo: un fallecimiento son 36.000 euros, las lesiones más graves se pagan a 42.000 euros y las más leves a 1.200 euros. El Gobierno nunca actualizó esas cantidades de 1989, ni con la inflación. Y así siguen 11 meses después del accidente, tras el que la ministra de Fomento, Ana Pastor, se comprometió a aumentarlas. Preguntado por este diario, el ministerio dice que la reforma, que duplicará las compensaciones mínimas sólo en caso de accidente ferroviario, está pendiente de dictamen del Consejo de Estado

Las víctimas critican el retraso, aunque agradecen que en su caso Renfe aumentase entre un 25% y un 66% las indemnizaciones mínimas en su póliza y en general elogian la atención que están recibiendo de Fomento y Allianz. Según esta aseguradora, de los 79 fallecidos ya ha indemnizado totalmente a los familiares en 68 casos y parcialmente en otros dos. En cuanto a los heridos, Allianz indica que ha prestado 1.067 servicios de asistencia (ayuda domiciliaria, operaciones, rehabilitación, etcétera) a los que hay que añadir más de 300 servicios de traslado y manutención de familiares inmediatamente después del siniestro. La empresa estima que los costes totales por el accidente “se podrían situar en torno a nueves millones de euros”.