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La cúpula del PSC se agrieta

Cuadros afines a la dirección reprochan a Pere Navarro que los socialistas hayan acabado alineados con el PP y Ciutadans en el derecho a decidir

Collboni, Lucena, Navarro y Balmón, la noche del 25 de noviembre de 2012.
Collboni, Lucena, Navarro y Balmón, la noche del 25 de noviembre de 2012.

A Pere Navarro se le acumula el trabajo y se debilita su liderazgo a pocos días del consejo nacional para renovar una parte de la ejecutiva y relanzar el mensaje de los socialistas. Ya no son solo los diputados ni los sectores críticos los que cuestionan el posicionamiento del partido sobre el derecho a decidir y el escoramiento del PSC, sino que diferentes cuadros alineados con el aparato han alzado la voz para pedirle que aplique la cirugía y olvide la cosmética.

El apoyo al primer secretario es cada vez menor y se va achicando al área metropolitana de Barcelona, la zona en la que el PSC logró su mejor resultado en las últimas europeas, pese a perder 350.000 votos en el conjunto de Cataluña. "La gente no nos percibe ni como un partido catalanista ni socialista, que han sido siempre nuestras señas de identidad", asegura a EL PAÍS Xavier Sabaté, diputado autonómico presidente de la federación del PSC del Camp de Tarragona. El próximo jueves votarán una resolución exigiendo a Navarro un congreso extraordinario, una idea que descarta la dirección.

La tesis de la calle de Nicaragua es que esa reclamación es minoritario entre las bases y que sería temerario hacerlo con el calendario político que se avecina: consulta el 9 de noviembre y elecciones municipales en mayo de 2015. “Si no aceptan un congreso extraordinario, que nombren una gestora para renovar la estrategia y el mensaje”, insiste Sabaté, a quien Pere Navarro nombró presidente del grupo parlamentario en septiembre de 2012 al considerarlo un dirigente muy afín a la dirección. “Yo siempre he dicho lo que he pensado, esto no es nuevo”, reitera el diputado. “En este partido cabe todo el mundo y hemos de tener las habitaciones arregladas para que convivan federalistas e independentistas”, remacha Sabaté.

Antonio Balmón, el secretario de acción política que el pasado verano abrió la puerta para que se fueran del PSC las voces que reiteradamente criticaban a la dirección, opina que el congreso extraordinario no es la solución. “Lo que hay que lograr es un acuerdo sólido y de síntesis”, propone Balmón, quien admite que los socialistas no han explicar bien “que no estamos con los inmovilistas”, en referencia a PP y Ciutadans.

El dirigente del PSC recuerda que su partido se desmarcó del PSOE por primera vez y votó dos veces en el Congreso a favor de la consulta, aunque finalmente Pere Navarro acabó brindando el Día de la Hispanidad, con Alicia Sánchez-Camacho y la delegada del Gobierno en Cataluña, Llanos de Luna. “Parece que puede más un brindis que el trabajo hecho”, se queja Balmón.

“Hemos de manifestarnos claramente a favor del derecho a decidir. Lo pusimos en el programa, pero hemos dado tantos tumbos que aparecemos borrosos ante la sociedad”, se lamenta Sabaté. “Nosotros estamos fuera del 9-N y eso hay que decirlo y defenderlo”, insiste Balmón.

Jaume Collboni, alcaldable por Barcelona y exdiputado del PSC se suma a la crítica. “Comparto la posición del partido pero se ha gestionado mal hasta posicionarnos con PP y Ciutadans. Nuestro papel no es hacer frentismo”, afirma.

El ganador de las primarias, considerado el candidato de la calle de Nicaragua, asegura que su voz discrepante “no es para marcar perfil propio” y que no cuestiona a Navarro, pero sí exige “cambios profundos”. “En principio no creo que la solución sea un congreso extraordinario”, dice, pero sí exige que se garantice la pluralidad “de los que quieran seguir en el PSC”.

Un mes antes de la derrota electoral de las europeas, Juli Fernández, primer secretario del PSC de la federación de las comarcas de Girona, ya reclamó de Navarro“otro paso adelante” en la defensa del derecho a decidir, que pasaría por aprobar sin ningún tipo de dudas la ley de consultas. Fernández es también afín al aparato y está enfrentado desde hace meses al sector crítico en Girona. Sus palabras, como las de Sabaté y Collboni han sentado muy mal en la dirección del PSC. A esas críticas hay que sumar el conocido distanciamiento que mantiene con Navarro el alcalde de Lleida y primer secretario en aquella federación, Àngel Ros.

Los críticos, de momento, se dejan cortejar. “Le toca a Navarro mover ficha. Hasta que no sepamos que hace no nos pronunciaremos”, asegura un dirigente de este sector. De entrada, han acogido con escepticismo el tibio ofrecimiento para rehabilitar a los tres diputados críticos.

Joan Ignasi Elena pidió que le dijeran por escrito que le han restituido de sus funciones, lo que no sucedió. Marina Geli rechazó ser la ponente del PSC en la comisión de la ley de salud sexual. La más condescendiente fue Núria Ventura, que hace días ya intervino en una comisión.