Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Josep Oliver: “Cataluña no recuperará su nivel anterior a la crisis hasta 2024”

El catedrático de la UAB asegura que la economía se recupera, aunque de forma precaria

Las economías de España y Cataluña tienen una buena y una mala noticia. La buena es que cada vez hay más signos palpables de que la recesión ha acabado. La mala, que no recuperarán los índices de bienestar de los que gozaban en 2007 hasta dentro de una década. Así lo cree Josep Oliver, catedrático de Economía Aplicada de la Universidad Autónoma de Barcelona, que ha asegurado este lunes en la conferencia que inaugura el ciclo Fórum CatalunyaCaixa que la recuperación económica es real, aunque precaria, y que ya se nota en el sector laboral, aunque aún de forma débil.

Oliver considera que el retorno de capitales a España, que comenzó en 2013, marca el final de la segunda recesión que ha vivido el país desde que iniciara la crisis en 2008. "Esta segunda recesión no afectó ni a Estados Unidos ni a Japón, pero sí a Alemania, que crecía con una tasa superior al 4,5%, porque la ocasionó la falta de confianza en el euro", ha explicado el catedrático, que ha advertido de que, en la actualidad, el riesgo es lo opuesto: la fortaleza del euro que, según advierten los expertos, puede poner en peligro las exportaciones. "El consumo interior va a crecer en los siguientes años, pero muy suavemente. Por eso no hay que perder de vista las exportaciones, que son el ajuste básico de nuestra economía", ha alertado. Esta recuperación de la confianza en la Eurozona viene de los resultados las políticas de ajustes en los países del sur del continente, según el economista.

Oliver ha señalado problemas estructurales que podrían afectar a la economía en un futuro. "Los últimos datos nos permiten ver que, desestacionalizadamente, hay una mejora en la afiliación a la Seguridad Social. Pero el paro es otra historia". Según el catedrático, en adelante, la reducción del paro se deberá a los cambios en la población activa que generen la emigración, la salida del mercado de trabajo de jóvenes y envejecimiento de la población.

Entre los riesgos externos, Oliver apunta a la desaceleración del crecimiento de los países emergentes, que en los últimos años han invertido en los países del sur de Europa, y al alza de los tipos de interés en Estados Unidos. "La historia demuestra que cuando los tipos estadounidenses suben, también lo hacen los europeos", lo que ocasionaría un encarecimiento del dinero y el "freno de la marea de liquidez".