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Concluida la toma de datos en Las Trinitarias, falta hallar a Cervantes

La alcaldesa de Madrid, Ana Botella, visitó en la tarde de este miércoles el convento madrileño

Dos operarios aplican el georradar sobre el piso de la iglesia de Las Trinitarias cuyo subsuelo aloja la cripta abierta ayer. Ampliar foto
Dos operarios aplican el georradar sobre el piso de la iglesia de Las Trinitarias cuyo subsuelo aloja la cripta abierta ayer.

Los trabajos de recogida de datos con georradar y termografía de infrarrojos concluyeron este miércoles en la iglesia barroca de Las Trinitarias de Madrid con la elaboración de una cartografía en tres dimensiones del edificio entero, a base de rayos láser. Se trata del primer mapa de estas características que se realiza en España con tan alto grado de definición, consistente una malla compuesta por 10 millones de puntos de información. El convento trinitario, que data de 1612 y fue remodelado en 1673, es desde el lunes de esta semana escenario de la búsqueda de los restos mortales de Miguel de Cervantes, allí enterrado en 1616. La alcaldesa de Madrid, Ana Botella, que ha mostrado un evidente interés por este proyecto de búsqueda al que ha brindado su apoyo, visitó en la tarde de este miércoles el monasterio de la calle de Lope de Vega y se entrevistó con su priora, sor Amada. El Ayuntamiento de Madrid, a través de la Delegación de las Artes que dirige Pedro del Corral, ha aportado 12.000 euros para la ejecución de la primera fase de actuación.

La recogida de datos, ahora concluida, va a permitir averiguar no solo donde se hallan las cavidades en las que se encuentran restos osteológicos procedentes de enterramientos, sino también la naturaleza misma de los huesos, ya que su composición caliza así lo permite, si el diámetro de la corteza ósea del elemento hallado presenta unas mínimas dimensiones.

Para rematar la recogida de datos concluida ayer, se empleó un georradar provisto de una antena de 400 megahercios, con la cual se obtiene un chequeo muy hondo del terreno, de hasta cuatro metros de profundidad, aunque la definición del mapa de líneas así obtenido sea menor a esa profundidad que si se trata de un rastreo meramente superficial, para lo cual se emplean antenas de 900 megahercios, aplicadas en los primeros días de la investigación con georradar.

A partir de ahora, los trabajos de obtención de datos se transforman en otros de procesado y análisis del material obtenido. Pasarán así a un laboratorio donde los georradaristas de Falcon High Tech, empresa española que mantiene una alianza estratégica con la emiratí, Creative Linkage, una vez evaluados los datos procedentes de la iglesia de Las Trinitarias, dibujarán el mapa completo del subsuelo y de los paramentos del monasterio. La duración de esta fase puede durar un mes, aproximadamente. Así lo explica Luis Avial, director general de la empresa española y co-promotor de la investigación.

Con los datos técnicos, que reflejarán de modo fiel la estructura del subsuelo, sus cavidades, oquedades, hendiduras y huecos donde pudieran hallarse restos osteológicos humanos, además de la detección de dónde se encuentran estos y de su naturaleza, se realizará un cotejo con los datos documentales, señaladamente históricos, que obran en poder del historiador Fernando Prado, promotor asimismo de la investigación y con las previsiones de los forenses y arqueólogos de la Sociedad Aranzadi, que preside Francisco Etxeberría y al que representa ahora Almudena García-Rubio, para decidir qué actuación se acomete. “Si los restos de Cervantes están dentro, los vamos a encontrar”, afirma Juan Plaza, responsable de actuaciones internacionales y coordinador de Falcon High Tech. Plaza, sin embargo, admite que “en cuatrocientos años que nos separan de la muerte de Cervantes han podido acaecer numerosas vicisitudes”, pero asegura asimismo que “la vida monástica permite una estabilidad muy diferente de la que rige extramuros del convento”.

Ana Botella visita el convento madrileño. ampliar foto
Ana Botella visita el convento madrileño.

El espacio ahora estudiado, donde pudieran hallarse los restos del egregio escritor alcalaíno, abarca una superficie aproximada de unos 500 metros cuadrados; comprende muros, suelo del templo y el subsuelo inmediato, así como el ámbito de una cripta a la que se accede desde la sacristía y donde se encuentran 25 sepulturas que comenzaron a utilizarse desde el siglo XVII. Algunas fuentes señalaban ayer que dentro de la cripta fueron enterrados únicamente capellanes varones, pero no cabe descartar que también lo fueran religiosas, sobre todo prioras.

Precisamente en esta cripta se realizaron el martes los trabajos de cartografía de todo su espacio interior mediante una modeladora en tres dimensiones que utiliza el rayo láser, de metálico color azul intenso y que ofrece una definición de hasta 10 millones de caracteres, aproximadamente, por cada cien metros cuadrados de superficie escrutada. Un pequeño ventanuco a la calle de Las Huertas delata el respiradero de la cripta, a cuyo través se percibía el funcionamiento de la máquina reproductora de rayos de tono azulado, que permitió colegir la apertura de la gruta funeraria. Gonzalo Tapia fue el técnico que elabora la cartografía completa del edificio, a base de los impactos de láser sobre las superficies tratadas y que brindan una representación gráfica de tan altísima resolución.

“Tras cuatro semanas, aproximadamente, de procesado de los datos, las fases ulteriores de excavación -“que será muy poco intrusiva”, precisa Luis Avial- y de análisis forense pueden prolongarse varios meses”, según informa el principal responsable técnico de la investigación, que se muestra satisfecho “por la calidad técnica y la tecnología aquí empleada, pionera por su entidad y alcance entre las realizadas en España y en Europa”.

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