La Comunidad Valenciana cae en el pozo de la pobreza en cinco años

La región alcanzó uno de los peores registros de España entre 2007 y 2011

Manifestación contra la pobreza por las calles de Valencia en octubre de 2010.
Manifestación contra la pobreza por las calles de Valencia en octubre de 2010. JORDI VICENT

La Comunidad Valenciana ha sido una de las regiones más castigadas por la crisis en el período comprendido entre el segundo trimestre de 2008 y el primero de 2013, según el último número de Papeles de Economía Española editado por la Fundación de las Cajas de Ahorros (Funcas). Los indicadores la sitúan en el grupo de las comunidades más afectadas, junto a Andalucía, Castilla-La Mancha y Murcia, frente a País Vasco, Madrid, Navarra y Castilla y León, que han sido las menos castigadas por la crisis.

En este período, la caída acumulada del Producto Interior Bruto (PIB) se ha situado cerca del 9%, la destrucción del empleo ha sido del 21% y la tasa de paro prácticamente se ha triplicado al aumentar del 10% al 29% en la población activa. La Comunidad Valenciana contaba con un índice de desarrollo de humano ligeramente inferior a la media española. Sin embargo, entre 2007 y 2011 es una de las comunidades que sufre mayor deterioro de dicho índice (seis puestos, del siete al 13) en el que se combinan indicadores de salud, educación y bienestar material, motivado por la fuerte caída de la renta y el gasto medio de las familias.

Pobres visibles e invisibles

PILAR ALMENAR, Valencia

El Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas y la fundación BBVA, alertaron el pasado mes de diciembre de que el 28% de la población está en riesgo de pobreza o exclusión social. La renta per cápita ha retrocedido a los niveles de hace una década y en la Comunidad Valenciana, según las estadísticas oficiales, existen medio millón de pobres con perfiles diversos y pocas perspectivas de encontrar empleo.

La crisis ha hecho evolucionar el tipo de pobreza, que ha pasado de ser visible a invisible. “El aspecto que encontramos más novedoso es el empeoramiento de la situación de los mayores y de los jóvenes”, explicó ayer Ana Gómez, portavoz de Cruz Roja en la Comunidad Valenciana. “Los mayores están soportando económicamente el peso de segundas y terceras generaciones familiares. A esa presión económica, se añade el empeoramiento de sus condiciones de salud derivadas de una dificultad creciente para costear sus medicamentos”.

Cruz Roja lo define como “pobreza invisible”. “De enero a octubre de 2013 ayudamos a 1.777 familias valencianas con alimentos básicos o ayudas para paliar sus situaciones de impago de luz, agua o gas”, precisó. Las personas que acuden a pedir ayuda “están muy desesperadas” pero Gómez hace una reflexión: “Hay muchísimos casos de gente que no viene y eso nos preocupa”.

Asimismo, ha experimentado “un gran deterioro” en el índice de pobreza económica (pobreza material más exclusión social). Mientras que la pobreza se ha disparado 15 puntos por encima de la media nacional, la pobreza económica, que ha aumentando un 98% en España, alcanza en la Comunidad Valenciana el 171%. El porcentaje de hogares pobres, que tuvo un incremento del 2% en España, en la Comunidad Valenciana se elevó un 8%. El dato la sitúa entre las regiones con peores registros por la ampliación de la brecha relativa de pobreza como por la intensidad con la que se manifiesta el desempleo de larga duración.

La estructura productiva de la Comunidad Valenciana presentaba un peso muy elevado de las actividades inmobiliarias y de construcción (el 22,2% del PIB), y este ha sido uno de los factores que más negativamente han contribuido a la caída del PIB. El informe incide en que las consecuencias de la recesión sobre el nivel de vida de los ciudadanos de la Comunidad Valenciana “van más allá” de la evolución observada en el PIB per cápita y la tasa de paro y afectan a factores relacionados con el desarrollo humano o la pobreza económica.

En lo que se refiere a la dotación de factores productivos, la ratio de capital por habitante, la Comunidad Valenciana “está por debajo de la media del país”. Y al segregar el componente residencial (de gran importancia por el desarrollo del turismo) y tomar en consideración solo el capital no residencial (más relevante como capital productivo) “todavía se ahonda más” la distancia con la media nacional, aunque se detecta “una elevada productividad de ese capital no residencial”. El informe señala que una mejora de las dotaciones del capital no residencial, equiparándose con la media de España, produciría un impacto muy positivo sobre la producción.

En relación con el factor trabajo, la Comunidad Valenciana contaba, antes de esta gran recesión, con una tasa de paro similar a la media nacional (del 8% de la población activa), pero las consecuencias de la crisis la han situado “entre las regiones con mayor destrucción de empleo y superando la ya de por sí elevada tasa media de paro nacional”. Al tener una tasa de paro tan elevada, señala el estudio, la educación, cuyo nivel es equiparable al resto del país, tiene un impacto bastante superior a la media nacional en su capacidad para reducir la probabilidad de desempleo de la población, aunque sus efectos sobre los salarios son algo menores.

Y el pleno empleo se desvaneció

JOAQUÍN FERRANDIS, Valencia

El pleno empleo fue un sueño que el Gobierno valenciano acarició en pleno apogeo de la burbuja inmobiliaria. En junio de 2006 la tasa de paro estaba en el 7,8% en la Comunidad Valenciana, el desempleo en los hombres no alcanzaba el 6% y el de las mujeres superaba por poco el 10%. Y el PP especulaba con llegar al 5,5%, que es la tasa que, en teoría, permite encontrar trabajo en un corto plazo de tiempo.

Pero la burbuja se pinchó pese al discurso triunfalista de la Generalitat. El año pasado acabó con una tasa de paro del 27,9%, más de 20 puntos por encima de aquel sueño que se tocaba con la punta de los dedos. Un porcentaje de desempleo que fue de 27% para los hombres en 2013 y del 29,1% para las mujeres. Por edades, la desocupación en los jóvenes alcanzó casi el 60%.

El cierre de 2013 no ofreció, pese a lo que pueda parecer, los peores datos de desempleo conocidos, que se alcanzaron en el primer trimestre de ese año con una tasa del 29,2% (del 28% en hombres y del 30,9% en mujeres). Desde entonces los índices han logrado una progresiva pero lenta mejora de poco más de un punto. Todavía muy poco para que que el presidente de la Generalitat, Alberto Fabra, pueda mantener que la Comunidad Valenciana liderará la salida de la crisis en España, pero lo suficiente como para que venda el discurso de la recuperación.

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