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Enresa pide permiso para duplicar el almacén radiactivo de El Cabril

La empresa pretende construir otras 28 celdas porque las actuales están al 70% de su capacidad

Hornachuelos supedita la licencia a un convenio que garantice fondos económicos y empleo

 Almacén de El Cabril. Ampliar foto
Almacén de El Cabril.

Todos conocían la intención de la Empresa Nacional de Residuos (Enresa) de ampliar el cementerio nuclear de El Cabril, en Hornachuelos (Córdoba). Pero el anuncio que este lunes ha hecho su presidente, Francisco Gil Ortega, de que ya había iniciado la tramitación de los permisos para doblar la capacidad del almacén de residuos radiactivo de media y baja intensidad sí ha pillado a algunos con el pie cambiado. Como por ejemplo a la alcaldesa de Hornachuelos, María del Carmen Murillo (PSOE), presente en el desayuno informativo de este lunes en Madrid y que, tras el mismo, apuntaba a un posible desliz de Gil Ortega: “Creo que el presidente de Enresa se ha confundido, los trámites están pedidos para ampliar la celda 29 del recinto, la última del actual centro. Pero para la ampliación que plantea solo hemos tenido una reunión y hasta que no logremos un convenio que nos satisfaga no daremos los permisos”, aclara la regidora.

Dicho convenio, que Murillo puso encima de la mesa este verano en el primer y único encuentro entre la empresa y el municipio, plantea contraprestaciones económicas y de empleo de la empresa con la comarca donde se asienta el recinto. “Ese es el requisito que exigimos para dar nuestro permiso”, afirma la alcaldesa. Con este convenio se ordenaría, señala María del Carmen Murillo, la actual llegada de fondos económicos que, siguiendo una orden del Gobierno de hace 25 años, varían en función de la cantidad e intensidad de los residuos que llegan. “Y eso no puede ser así, tenemos que tener claro, escrito en un convenio, qué va a ganar la comarca de Hornachuelos, Peñarroya, Las Navas y Alanís por tener aquí el almacén”, subraya.

La actual previsión de generación de residuos radiactivos en España ronda los 180.000 metros cúbicos, de los que 90.000 son de baja y media intensidad y los otros 90.000 de muy baja intensidad. "La capacidad actual de El Cabril es de 50.000 metros cúbicos para residuos de media y baja intensidad y los otros 130.000 para muy baja intensidad, con lo cual, tenemos un desfase", reconoce Álvaro Rodríguez Beceiro, director de la División Técnica de Enresa.

El Cabril asume el 80% del desmantelamiento de las centrales y otras actividades

Una de las estrategias para solucionar esta diferencia de capacidad entre los residuos de media, baja y muy baja intensidad es la que ha perfilado este lunes el presidente de Enresa, Gil Ortega, quien espera construir otras 28 celdas, es decir otras tantas como las actuales, que están ocupadas al 70% de su capacidad. El Cabril, según ha añadido, asume el 80% del desmantelamiento de las centrales y otras actividades, para lo que dispone de una capacidad de 50.000 metros cúbicos, de los que ya están ocupados 30.000. Así, ha precisado que las 28 celdas de residuos de media actividad son las que se duplicarán y que el espacio para los residuos de baja actividad, que alberga la celda 29, también serán ampliados próximamente, ya que se ha iniciado la celda 30.

Pero para ello, Enresa tendrá que lograr un acuerdo de contraprestaciones con los municipios. En todo caso, la idea de dinero o empleo a cambio de residuos radioactivos no es algo que convenza a todos y muchos menos al movimiento ecologista de Córdoba, que nació con las primeras manifestaciones contra el cementerio, hace casi tres décadas. Uno de sus grupos es Ecologistas en Acción, del que Juan Escribano es portavoz en la provincia. A él tampoco le sorprende la intención de Enresa de doblar la capacidad de El Cabril, “ya que el problema de los residuos es un problema que siempre va a estar ahí. Y sabemos que los desmontajes de centrales nucleares como la de Zurita terminarían afectando a El Cabril”.

Desde hace tres años, los grupos opuestos a la presencia del cementerio nuclear en Córdoba están organizados en la Plataforma Antinuclear de Córdoba. Escribano cree que antes de decidir ninguna medida o movilización hay que convocar a esta asamblea, integrada por Ecologistas en Acción, IU, Equo y otras grupos y definir una estrategia común de oposición. “Esto no es algo que lo pueda hacer una sola formación”, aclara el portavoz ecologista. Escribano insiste en que El Cabril es un riesgo potencial para la zona y advierte de que ejemplos como el de la central japonesa de Fukushima, gravemente afectada por el 'tsunami' de hace tres años, resumen la fragilidad de estas instalaciones ante catástrofes naturales "como los terremotos".